Aumenta la acogida a menores saharauis

Menores con discapacidad acogidos el pasado año en los campamentos que gestiona Río de Oro en la casa cural de Izurtza. / M. DÍAZ
Menores con discapacidad acogidos el pasado año en los campamentos que gestiona Río de Oro en la casa cural de Izurtza. / M. DÍAZ

Cerca de medio centenar, un 28% más que el año pasado, pasará el verano en la zona

MANUELA DÍAZDURANGO.

La solidaridad abre sus puertas en el Duranguesado. Un total de 47 menores, un 28% más que el año pasado, pasarán este verano en la comarca como parte del proyecto 'Vacaciones en Paz', de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. «La gente joven está dando un paso adelante y se anima a acoger en sus casas a menores, vemos que se está produciendo un relevo», señalan desde Lajwad Elkartea, asociación de Elorrio que se encarga de gestionar este proyecto junto a Río de Oro en Durango y Hamadako Izarrak en Atxondo.

Los menores saharauis llegarán a la comarca el día 24 y se quedarán dos meses. Los campamentos de Río de Oro en Izurtza darán la bienvenida a 11 niños y niñas con discapacidad procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, el de Atxondo a 15, mientras que otros 21 serán acogidos en familias. Durante el tiempo que estén aquí se les dará asistencia médica en el caso que lo necesiten y se les alejará durante los meses de más calor de las duras condiciones climatológicas del desierto del Sahara, donde se alcanzan los 50 grados en verano.

Río de Oro vuelve a hacerse cargo de la gestión del campamento ubicado en la casa cural de Izurtza, Allí llegarán 11 menores de seis adiez años, de los que repiten siete. Todos ellos con discapacidades leves como ceguera, sordera, síndrome de Down o autismo que serán atendidos por cerca de un centenar de voluntarios que harán turnos. «Allí además de calor insoportable, la alimentación es escasa y durante estos meses reciben un plus que les permite volver con fuerzas y les da oportunidad de disfrutar de un intercambio cultural que es vital», explicó Mikel del Arco, responsable de la ONG.

La asociación, además tomó el testigo a Herria y por tercer año también se encarga de gestionar la acogida en familias. En esta ocasión serán 12 menores, cuatro más que en 2018. El testigo, en este caso, llega de la mano de jóvenes voluntarios de Río de Oro. También a familias llegarán otros nueve menores de entre 10 y 12 años, de la mano de Lajwad Elkartea, que lleva una década en el programa Vacaciones en Paz. Tres más que en la pasada ediciós, lo que supone recuperar los niveles de acogida de antes de la crisis. De los nuevos, seis repiten. «No es fácil, pero estamos muy contentos porque vemos un relevo de gente joven que se vuelca con los refugiados saharauis», explicaron.

En el aterpe de Axpe en Atxondo, Hamadako Izarrak gestiona un campamento que, al igual que el pasado año, recibirá a 15 menores que serán atendidos por más de un centenar de voluntarios -unos 35 monitores y 20 en cocina-.

Nuevas sensaciones

En todos los casos, los menores durante los dos meses que dura su visita podrán dejar de lado la necesidad y escasez de los campos de refugiado y la sensación de control por nuevas sensaciones como bañarse por primera vez en una piscina, visitar Euskadi y descansar a la sombra del Anboto.

Vacaciones en Paz tiene sus antecedentes tras la huida masiva de la población civil en 1975, debido a la ocupación marroquí del entonces Sáhara Occidental, lo que supuso el inicio de un conflicto armado entre Marruecos y el Frente Polisario, que luchaba por la autodeterminación del territorio ocupado. Muchos de los saharauis se establecieron al sur del desierto argelino de Tinduf en cinco campamentos que llevan el nombre de las ciudades de origen de las que se exiliaron o de las que fueron desalojados: El Aaiún, Smara, Auserd, Dajla y Bojador. El proyecto viene funcionando desde 1994, tres años después de haber negociado, con la intermediación de las Naciones Unidas, un alto el fuego.

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