Un buitre se pasa dos horas refugiado en un cajero de Lanestosa

El buitre herido, en la sucursal de la BBK de Lanestosa. /E. C.
El buitre herido, en la sucursal de la BBK de Lanestosa. / E. C.

Los vecinos brindan ayuda a un ave que fue arrollada por un coche. «Tenía sed y estaba muy asustada»

SERGIO LLAMAS

La villa más pequeña de Bizkaia es famosa por su hospitalidad. Por eso, cuando este martes por la tarde apareció un buitre caminando por el centro de Lanestosa, desorientado tras ser arrastrado varios metros por un coche, sus vecinos no dudaron en brindarle ayuda. Ariane Zubiaga y su pareja, Iñigo, que es veterinario, le ofrecieron un poco de agua. «Estaba asustado, pero muerto de sed y se acercó a beber. Le podía más la sed que el miedo», relata.

El animal, que se recupera en el centro de fauna silvestre de Gorliz, ya se encuentra bien, pero su visita al municipio encartado no estuvo exenta de peligros. Por la mañana un vecino ya le había visto en el cauce seco del río Calera, donde parecía estar atrapado. Sin embargo, para las cinco de la tarde logró saltar a la carretera y seguir hasta el centro del pueblo.

Fue allí, al tomar una curva, donde un vehículo lo arrolló y lo llevó enganchado a los bajos hasta la plaza Balcón de Bizkaia. Cuando el buitre se liberó, buscó refugio durante dos horas en la entrada de una oficina de la BBK. «Mi hermana lo vio e hizo parar el coche. Tuvo que dar marcha atrás y el pobre lloró un poco», relató Zubiaga, que se acercó a la zona junto a otra decena de vecinos: «Era una pasada de bicho, con muy buen carácter».

Una patrulla de la Ertzaintza se acercó hasta la zona, aunque no llegó a intervenir. El buitre, por su parte, se mantuvo fiel a su puesto, junto al cajero. Para las siete de la tarde llegaron los técnicos de la Diputación. Al abrir la jaula, el ave se metió dentro. No opuso resistencia. Luego la trasladaron a Gorliz.

En observación

El buitre permanecía ayer en un box de observación, donde se le proporcionó suero y, tras horas de reposo, algo de alimento. Al palparle las patas y las alas no apreciaron ninguna fractura. Los responsables forales explican que se trata de un ejemplar muy joven que hoy mismo podría ser llevado a un voladero, como paso previo a su puesta en libertad.

Lanestosa se encuentra cerca de un comedero de buitres, por lo que no es extraño verles sobrevolando la zona en grandes bandadas. No obstante, éste es el primero que se interesa por su casco histórico.