El caché donado

Txemi, Koki y Will /SUGAR VELASCO
Txemi, Koki y Will / SUGAR VELASCO

A los yanquis Ruby The Hatchet les robaron todo en plena gira europea y no pudieron llegar a Bilbao. Pero Los Brazos se ofrecieron a arreglarlo todo sin nada a cambio y actuaron en el Museo Marítimo

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLOSUGAR VELASCO

En una mañana, apenas en dos horas, se montó el bolazo de Los Brazos del miércoles en la Explanada del Museo Marítimo, en la serie denominada 'Meriendillas' (los domingos por la mañana son las sesiones 'Rabba Rabba Hey', ya saben). Estaba previsto que actuaran los hard roqueros estadounidenses con chica cantante Ruby The Hatchet, pero durante la gira asaltaron su furgoneta y robaron todos sus instrumentos. Según unas fuentes acaeció en Francia y según otras en Barcelona, donde tales episodios cada vez son más habituales. Claro, el grupo guiri no pudo llegar a Bilbao, pero Los Brazos vizcaínos se ofrecieron a tocar en su lugar y lo hicieron gratis pero con la condición de que el caché apalabrado a los Ruby The Hatchet se les ingresara aunque hubieran fallado ellos. Lo nunca visto.

Había mucha peña en la explanada y en la parte delantera se colocaron muchos niños. Contamos 19 canciones en los 108 minutos que estuvieron Los Brazos en escena, y Ray, de ocho años, los presenció al completo (salvo una fugaz escapada para echar una meadilla en la ría). Al acabar el conciertazo juzgó Ray, cuyo grupo favorito ahora es Kiss: «Han estado superbién. Al final me han recordado un poco a EisiDisi». De la misma opinión fueron todos los presentes, ¿eh? Y es que el power-trio proyectó una exhalación de rock americano tan sureño y guitarrero que no desmerecería en los escenarios grandes del Azkena Rock Festival.

En sus pinitos William (voz, guitarra), Txemi (bajo) y Koki (batería) eran más blues-rock, pero han derivado hacia un rock sudista poderoso pensado para ser ejecutado sobre un gran tablado, y es que ya más que hosteleros ('Los emperadores de los bares', titulamos en una ocasión) son aspirantes a los carteles festivaleros.

Aparatosos y ambiciosos

Abrieron aparatosos y ambiciosos cruzando en modo rock and roll a Stevie Ray Vaughan con V Horse Johnson ('Hace Mercy') y siguieron amasando rock sudista competidor con The Sheepdogs canadienses (que son cinco miembros, y no tres), con el líder William Gutiérrez exhalando potencia y gusto al cantar y naturalidad al tocar la guitarra, y de repente se acabaron los estilismos y se pusieron rotundos vía blues sudista sentimental ('Tales'), boogie superior al de Jetbone con coda cabalgadora ('One Way', una nueva), country-billy-rock con solo de slap bass ('Stand y Me'), y rock and roll huracanado por encima de George Thorogood (el enloquecedor 'Say My Name').

Bien engrasados, colocándose en los momentos estimulantes el líder y el bajista en el borde del tablado, Los Brazos elaboraron R&B ferroviario pasando por Louisiana, country, funk ('Black Sheep'), rock cromado como el Kinsey Report (o sea de lujo), más boogie cañero, la versión del 'American Girl' de Tom Petty y fiesta final con el redoblado, campero y feliz 'Not My Kind' (cuando pusieron a correar lololó a la parroquia, que entró al trapo como el público de un bolo de folk metal), más dos versiones de falsa salida: el 'Freebird' de Lynyrd Skynyrd celebrado por la afición a pesar de que las tres hachas solistas del original no puedan ser suplantadas por William, y un 'Whole Lotta Love' de Led Zeppelin con ruiditos intercalados a lo Robert Fripp.

Y para el bis reservaron dos canciones nuevas, dos inéditas que entrarán en su próximo álbum: el swing de la Costa Oeste a lo Mighty Flyers 'Don't Take It Personal', muy alegre y saltarín y que nos retrotrajo a sus primeros tiempos, y el cierre definitivo con el rock and roll rómpelotodo 'Tell Me Why', a lo Thorogood, The Pirates y un enfático Glenn Hughes. Hum, quizá el pequeño Ray pensó en EisiDisi en esta última. El niño apunta maneras…

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