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Los pendientes vascos que se convirtieron en el fichaje estrella de Eugenia Silva

María Legorburu en su pequeño taller. /
María Legorburu en su pequeño taller.

Gracias a la modelo española, las joyas de Legorburu, hechas a mano por María Legorburu, ya son un éxito imparable

María Calvo
MARÍA CALVO

Volvemos la vista atrás y nos situamos en el 31 de mayo de 2014. Eugenia Silva copaba los titulares de la prensa rosa debido al bautizo de su primer hijo, Alfonso, en la madrileña iglesia San Nicolás de Bari. Además, ella misma compartía todos los detalles de ese día tan especial en su blog 'All about Eu': la ropa de su niño, el nombre del catering, su maquillaje, el peinado y la descripción de su look. En este último punto, daba a conocer «una marca nueva que tiene unas cosas que favorecen muchísimo», según palabras textuales. Esta firma que ya comenzaba a generar expectación se llamaba 'Legorburu', como el apellido de origen vasco. En esos momentos y desde su casa de Bilbao, María recibía la llamada de sus amigas mientras observaba las imágenes de la 'top model' sin dar crédito a lo que estaba viendo. «Pensaba que era un montaje», asegura entre risas. Ella era la artífice de aquellos pendientes XL que lucía Eugenia y que con tanto mimo hacía en su tiempo libre. Aquel día comenzaba todo.

El éxito le cogió de improviso. «De repente, tuve una avalancha de pedidos y yo no estaba preparada», desvela. Así que se pasó todo el verano dando vida a su pequeña empresa y a la nueva colección que Eugenia Silva pondría a la venta semanas más tarde en su tienda online, 'EuStyle', ahora conocida como 'Cabinett'.

María Legorburu es licenciada en Ingeniería Informática y tiene un MBA en Administración de Empresas. Además, es una apasionada de la joyería que solía hacer pendientes para sus amigas y compañeras de trabajo cuando su jornada laboral se lo permitía. «Me relaja un montón. Como soy tan inquieta y tan nerviosa es mi vía de escape. Me concentro y es mi momento de relax del día», comenta. Fue su círculo más cercano el que le animó a profesionalizar ese 'hobby' al que tanto cariño dedicaba cada noche en algún rincón de su casa. Gracias a su amiga Marcela, se enteró de la apertura de la 'e-shop' de Eugenia Silva, por lo que fotografió su pequeña colección de pendientes y se la envió al equipo creativo de la modelo 'sin muchas esperanzas', reconoce. Cuatro meses más tarde recibía la llamada que confirmaba su participación en el nuevo proyecto de la modelo y la sorpresa de ver a la propia Eugenia en todas las revistas luciendo una de sus creaciones para una fecha tan emotiva.

Aunque estamos hablando de un 'boom' que estalló hace cinco años, los comienzos de María en el mundo de la bisutería se fraguaron despacio, sin prisa, mucho tiempo atrás. Su afición por la moda le viene de niña y siempre tuvo una especial fijación por los complementos. «Una vez fui a la Feria de Sevilla, yo tendría cinco años, y me impresionaron más los vestidos de flamenca y los accesorios que cualquier otra cosa. ¡De la Feria ni me acuerdo!», ríe. Percatándose de esta curiosa afición, una de sus tías que reside en la capital hispalense comenzó a regalarle piezas y materiales para que confeccionara sus propias creaciones. Poco a poco, fue depurando sus diseños, estudiando de forma autodidacta y, más tarde, se ayudó de sus conocimientos de electrónica para mejorar su técnica.

Según describe, sus joyas son coloridas, llamativas y ligeras. «Intento que favorezcan un montón, que den fuerza al look y que, al mismo tiempo, vayas cómoda», declara. Además, ponen en relieve el valor artesanal y ese trabajo hecho totalmente a mano. María ofrece a sus clientes la posibilidad de personalizar sus pedidos a partir de los modelos previos que tiene en su propia web y en Cabinett, adaptando los colores o el diseño al look con el que se vaya a combinar. Aunque dice que las vizcaínas son algo menos atrevidas que las mujeres de Madrid o Andalucía a la hora de elegir pendientes llamativos, reconoce que cada día arriesgan más. Por eso, se ha permitido la licencia en su última colección de jugar más con las resinas de colores, con los detalles de plumas o con los originales acabados en forma de pájaros o frutas. «Ya hemos perdido esa vergüenza inicial y ahora tienen muy buena aceptación. Además, favorecen mucho y dan brillo a la cara», comenta.

Ahora puede presumir de ser una de las proveedoras de Alicia Rueda o de haber organizado una exitosa fiesta en la que expuso sus piezas junto a los bolsos de su amiga y compañera de trabajo Lucía, de Lubayuu. Entre sus clientas se encuentran 'influencers' como Iran Rodríguez, modelos como Inés Sainz, chefs como Samantha Vallejo-Nájera o presentadoras como Ane Igartiburu, Elsa Anka, María Teresa Campos o Flora González: un currículum que no deja de sorprender a alguien cuya trayectoria profesional se ha dirigido siempre hacia un terreno que nada tenía que ver con el diseño. De momento, se ve compaginando su carrera en la empresa LKS con su 'hobby' en la bisutería: dos caminos muy opuestos que María consigue conciliar con grandes dosis de pasión. Y es que, como algún día le dijeron, nunca hay que tirar la toalla. «Al principio es duro porque son muchas horas de trabajo invertidas y, a veces, no ves los resultados de forma inmediata, pero hay que tener paciencia y mucha ilusión», concluye.