La cara oculta de Whatsapp

La seguridad en la aplicación, sobre todo traes caer en manos de Facebook, brilla por su ausencia. /
La seguridad en la aplicación, sobre todo traes caer en manos de Facebook, brilla por su ausencia.

Cómoda, fácil y práctica. El uso de esta aplicación, que ha llegado a todos los teléfonos del mundo, puede conllevar algunos riesgos, sobre todo cuando cae en manos de ciberdelincuentes

MIRIAM COS

Con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo, Whatsapp es una de las aplicaciones móviles más utilizadas por los usuarios. Cómoda, práctica y fácil de usar, permite que millones de personas en todo el mundo se matengan conectados. Pero no es oro todo lo que reluce. Detrás de los emoticonos divertidos y los 'memes' por doquier, cientos de ciberdelicuentes se encuentran a la espera del momento perfecto. El robo de datos personales y la distribución de 'malware' -código maligno, software malicioso o software malintencionado- son los principales delitos que se comenten a través del famoso chat. InnoTec System, firma de seguridad informática de la empresa española Entelgy, advierte de los numerosos peligros que implica la utilización de la aplicación:

Una de las perores grietas que tiene la aplicación se encuentra en los fallos de seguridad. Nunca ha sido uno de los fuertes de Whatsapp, pero sus errores han ido en aumento en el momento que Facebook -que ha tenido varios frentes abiertos con respecto a este tema- se hizo con la firma. Los incesantes fallos en la seguridad han puesto en el punto de mira de delicuentes la aplicación, el más importante, la "falta de cifrado en sus comunicaciones", que hace que otros puedan acceder a mensajes y contactos. Y pese a que se ha intentado mejorar, los expertos aseguran que es una barrera "fácil de flanquear".

Otro fallo garrafal, y muy importante, es la vulnerabilidad en la ubicación. Hemos cogido el terrible vicio de decir dónde nos encontramos en todo momento, y esta información, en muchos casos vital, puede llegar a manos de cualquiera. La aplicación "almacena las coordenadas geográficas y las mantiene desprotegidas".

Además, la propagación de malaware no está controlada de ninguna manera. Cualquiera puede enviar archivos maliciosos y virus. "Dado que, además, la plataforma de WhatsApp no cuenta con ningún tipo de antivirus y que los contenidos se borran automáticamente en un período de 30 días, las facilidades para distribuir todo tipo de malware o realizar ataques de phishing -haciendo creer al usuario que está ante la página web de su banco captando su contraseña- son tremendamente sencillas y sin ningún tipo de costes para el atacante -que además puede mantener el anonimato sin problema-", explica la empresa.

La seguridad a la hora de darse de alta en la aplicación es otro de los problemas. La verificación de datos no es nada fiable, ya que se genera el pin para entrar en la aplicación antes de que éstos lleguen a la base de la empresa, lo que puede provocar robos de perfiles, entradas en conversaciones ajenas...

Así, otro tipo de aplicaciones como Telegram han nacido enfocadas a la seguridad de los datos de los usuarios. A través de un protocolo propio, transmite los mensajes de forma segura entre nuestro móvil y el servidor. Incluso permite crear conversaciones 'secretas' entre dos clientes, de tal forma que ni siquiera sus propios servidores pueden ver qué estás enviando.