Actriz, ganadora del premio Ondas

Patricia López: «La interpretación tiene que ver con conocerse a sí misma»

'La otra mirada'. La serie de TVE donde encarna a Teresa, «una mujer muy libre», tendrá segunda temporada. /
'La otra mirada'. La serie de TVE donde encarna a Teresa, «una mujer muy libre», tendrá segunda temporada.

La vitoriana recibe hoy el galardón a mejor intérprete por su papel en la serie de TVE 'La otra mirada', ambientada en los años 20

RAMÓN ALBERTUS

La actriz Patricia López Arnaiz (Vitoria, 1981) firmó hace dos meses la baja como monitora en un colegio y dejó su trabajo en labores de producción de la sala de conciertos Hell Dorado, en la capital alavesa. Había estado alargando la excedencia, pero el mundo de la interpretación había ganado demasiado terreno. Convertida en un icono de la pantalla por su trabajo en la superproducción 'La Peste', hoy recoge en Barcelona el premio Ondas a Mejor Actriz de Ficción por su papel en otra serie, 'La otra mirada', donde encarna a Teresa, una profesora que en los años 20 se enfrenta a los convencionalismo de la época.

Además, compagina la grabación de la segunda temporada de 'La peste' en Sevilla con el rodaje de las dos siguientes películas de 'El guardián invisible', a caballo entre Navarra y Barcelona. Y en cartelera está con 'El árbol de la sangre' de Julio Medem. «Hay días en que me levanto y no sé muy bien dónde estoy», suelta la intérprete vitoriana. Repite que vive un «caos», pero también un momento dulce, «feliz por tener tantas oportunidades como actriz».

- Recibe el premio Ondas por su papel en la serie de TVE 'La otra mirada'. ¿Cómo lo lleva? ¿Tiene una chuleta de qué decir?

- Estoy bastante nerviosa. Es la primera vez que recibo un premio. Es muy emocionante y me viene a la mente mucha gente que siento que me acompaña en esto. Solo tengo entre treinta segundos y un minuto para dedicarlo. En esta cosa de novata y de nueva, voy a tener que prescindir obligatoriamente de cosas. Pero bueno, es un ejercicio de sintetizar.

- En esa ficción encarna a Teresa, una profesora feminista frente a los convencionalismos de los años 20.

- Es un personaje muy goloso al que le he dado mucho, pero reconozco que me está devolviendo muchas cosas también porque es muy resultón. Ya en el planteamiento me sentía muy cómoda para poder dar mucho de mí. Me fui a Madrid unos meses y mi vida fue prácticamente rodar. Estuve muy bien rodeada de un equipo majo. Nos llevábamos tan bien que esa confianza te da alas. Me sentía muy libre de aportar y eso ha quedado en el personaje que está funcionando tan bien.

«Empecé a estudiar teatro en Ortzai. Era como la búsqueda de una herramienta expresiva que me hiciese sentir viva» A los 25 años

- Es una serie donde la mayoría de protagonistas son mujeres. Como 'Big Little Lies', 'Sharp Objetcs' o nacionales como 'Las chicas del cable'. ¿Hay un despertar?

-Están funcionando bien y significa que la gente quiere ver eso. Lo que siento con Teresa es que cuando me paran chavalas jovencitas, pero también mayores, es que las mayores me agradecen el papel porque es el de alguien que pone voz a lo que piensas y te sienta bien con tan solo escucharlo. Se ponen muy del lado de Teresa porque identifican su mensaje con su anhelo.

- ¿Cómo vive ser cada vez más reconocida entre el público? Sobre todo a raíz de su papel en 'La peste', la serie de Movistar.

- Ha sido un cambio de rutina en mi vida muy importante, la verdad. No recuerdo una revolución en la forma de mis días como esta. Por un lado, estoy supercontenta de estar dedicándome a algo que me produce mucho placer, aprendiendo muchísimo. Estoy lejos de casa todo el rato, viajando mucho y el trabajo en sí es muy intenso por las jornadas, la parte emocional... Puede ser a ratos duro, pero en otros momentos me produce mucha satisfacción.

«Tras participar en la serie 'La Peste' ha sido un no parar. Ha llegado una cosa detrás de otra» Punto de inflexión

- ¿Cómo lleva que le paren por la calle?

- Que me conozcan por la calle lo estoy llevando mejor que lo que me podría haber imaginado hace años cuando pensaba en el oficio en sí. Pensaba que toda esa parte era muy difícil. Pero realmente la gente que se ha acercado es cariñosa y respetuosa. De momento, la realidad es que no me está molestando ni provocando nada negativo, sino que me hace bastante ilusión. Es curioso y extraño.

- ¿Cuándo fue la primera vez que se subió a un escenario?

- Empecé a estudiar teatro ya con 25 años. Había hecho la carrera de Publicidad y realmente empecé con la interpretación por una cuestión personal. Era como una búsqueda de una herramienta expresiva que me hiciese sentir viva. Había probado otras disciplinas y de alguna manera indirecta tenía que ver con esa búsqueda de identidad de la veintena. Para nada pensaba en la profesión.

- Empezó dando clases en Ortzai...

- Sí, empecé con Iker Ortiz de Zárate y la primera vez que me subí en un escenario fue en una muestra de clase que entonces se hacía cerca de los Guridi. Hicimos 'El zoo de cristal' y yo añadí un personaje de Gioconda Belli. Era una experiencia para amigos y familia y fue todo un descubrimiento porque me di cuenta de que el teatro estaba muy relacionado con mi vida. La interpretación tiene que ver con conocerse a una misma, todo lo que te pasa... Era un hábitat en el que me encontraba muy a gusto. Luego seguí adelante con cursos, formación, pero nunca pensando en la profesión.

«Me ha costado pulsar al 'enter' para darme de baja en un trabajo. Está siendo todo una locura» De monitora a actriz

Una vorágine

- Cuando participó en la película 'El guardián invisible' (2017), ¿tuvo la sensación de estar en el momento justo y en el sitio adecuado?

- Fue el descubrimiento de decir «¡Ostras, resulta que esto me gusta!». Sabía que me gustaba mucho el teatro y la interpretación, pero el audiovisual no lo tenía claro del todo. Había hecho '80 egunean' (2010) con Goenaga y Garaño, los chicos de 'Handia', que era un equipo extraordinario. Pero para mí fue un shock, la verdad es que me pareció complicado porque no estaba preparada para el audiovisual, no conocía la técnica... Todavía no había tenido la experiencia de encontrarme cómoda rodando. Con 'El guardián invisible' de repente me llega un personaje con ese material emocional donde trabajar y voy redescubriendo las herramientas que tengo para el oficio. Disfruté y pensé 'esto me gusta como trabajo y profesión'. Pero cuando acabé el rodaje volví a mis ocupaciones habituales y no tenía más planes. No sabía cuándo iba a volver a tener otra oportunidad.

- No duró mucho...

- Sí. Realmente fue increíble porque pasaron unos poquitos meses. Llegó 'La Peste'... Y ahí ha sido un no parar. Ha llegado una cosa detrás de otra.

- ¿En ese momento deja su trabajo de monitora y en Hell Dorado para dedicarse a la vida actoral?

- Pedí una excedencia como monitora que pude alargar para 'La Peste'. La excedencia que tenía de monitora la mantuve hasta hace dos meses que he firmado la baja, en septiembre... Había ido alargándola y este verano ya vi que esto toma una dirección clara, de momento. No obstante, ha habido algo de freno, como si costase pulsar el 'enter' para darte de baja de un curro. Para Hell Dorado hice algún pequeño trabajo porque me fui de la oficina poco a poco, siempre echando una mano porque son amigos... Está siendo todo una locura.

La actriz vitoriana recoge hoy en el Liceo de Barcelona el premio Ondas a Mejor Actriz de Ficción (ex aequo con Aura Garrido) por su papel en 'La otra mirada'. Será en la gala que se celebrará tras una recepción presidida por la alcaldesa Ada Colau. Entre los diferentes papeles de Patricia López, tanto en cine como en televisión, destaca su participación en 'Mientras dure la guerra', la nueva película de Alejandro Amenábar que se estrenará en 2019.

- Interpreta a la hija de Unamuno, a quien da vida Karra Elejalde. Un tándem alavés...

- Sí. También estaba Ainhoa Santamaría y más gente alavesa en el equipo. Es una sorpresa cuando llegas y en el equipo hay más profesionales de Vitoria. Ha sido un placer enorme y muy bonito para mí. La película tiene un guion maravilloso y eso ya te produce placer de por sí. Las situaciones y los diálogos están tan bien escritos que las cosas te suceden como mágicamente... Es un placer conocer a Karra y a todo el equipo. También Amenábar, quien me ha dejado huella por cómo trabaja. Y no solo por lo profesional, sino también por el trato humano. Tengo muchas ganas de verla.

- ¿Qué siente cuando se ve en la pantalla?

- Me voy acostumbrando y es verdad que he aprendido a no castigarme y tener una mirada que sea amable conmigo, pero también crítica-productiva. Tampoco me impacta demasiado. Sí tengo un radar para ver la honestidad que he puesto en el papel.

 

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