Capítulo 11: HACIA LAS MONTAÑAS SIN NOMBRE

Continúa la aventura de los alaveses que buscan alcanzar el paralelo 82 en el Ártico

Un oso atacó el barco del equipo y destrozó la zodiac../Rafa Gutiérrez
Un oso atacó el barco del equipo y destrozó la zodiac.. / Rafa Gutiérrez
MIGUEL GUTIÉRREZ

El 8 de agosto marchamos remontando el glaciar cargando el equipo sobre pulkas o trineos. Queríamos ascender el más alto pico del entorno. Estábamos en las montañas que circundan el casquete polar Manson, la denominada Tierra de York del Norte. Se trata de un territorio remoto en blanco sobre el mapa. En nuestro plano, el espacio lo ocupaba una nota que avisaba de que en su seno no funciona bien la brújula.

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Remontamos el glaciar hasta su inicio y establecimos un campamento  en un punto estratégico donde podíamos vigilar los cuatro puntos cardinales, estableciendo además turnos de guardia escopeta en mano.

Al día siguiente marchamos hacia el norte, hasta la base de la montaña sin nombre que deseábamos escalar. Subimos todos hasta un hombro del monte. Allí nos separamos. Algunos quedaron atrás para tomar imágenes, y cubrir la retirada. Javier Zardoya y quien esto escribe atacamos la cima y la alcanzamos tras dos horas de ascensión (la excursión duró 12 en total) entre crestas y ventisqueros. 

El equipo en la Tierra de York del Norte
El equipo en la Tierra de York del Norte / Rafa Gutiérrez

Tres días después regresamos a la bahía donde Stewart y Litau esperaban junto al Northabout. Nos esperaba una sorpresa:  un oso había atacado el barco destrozando la zodiac en el proceso. Esto demoró más de una hora nuestro reembarque. Lo que pudo resultar fatal.

Pues al poco de subir a bordo apareció otro plantígrado -más grande aún que el anterior- que posiblemente nos venía siguiendo el rastro. No quiero pensar qué hubiera sucedido de pillarnos en la playa con la barca hinchable fuera de combate. Se limitó a dar varias vueltas a nado en torno al barco, buscando un acceso. Se acercó al patín de popa, pero al ver a tanta gente armada de palos y remos -y de rifles- al final desistió de su empeño.

Respecto al pico virgen ascendido -de unos 1.100 metros-,  decidimos no castigarlo con un nombre de nuestra cosecha refiriéndonos a él como 'Pico sin nombre'.  Estableciendo, eso sí, la ruta maño-vasca hacia la cima, fotografiada y consignada en el GPS.

Miguel Gutiérrez en el 'Pico sin nombre'
Miguel Gutiérrez en el 'Pico sin nombre' / Rafa Gutiérrez

La Exploradora

 

 

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