¿Cómo llegar a los 109 años? Leonor lo desvela el día de su cumpleaños en Vitoria

Leonor Malanda rodeada de sus familiares/Igor Martín
Leonor Malanda rodeada de sus familiares / Igor Martín

La centenaria Leonor Malanda, nacida en 1910, celebra este sábado su cumpleaños en Vitoria en compañía de sus hijas y nietos

Judith Romero
JUDITH ROMERO

Es la más mayor con diferencia y sigue siendo una de las señoras más risueñas de su residencia. Leonor Malanda Corral sopla este sábado sus 109 velas, y lo hace con la suerte de seguir acompañada de sus seres queridos cada día. Los años no pasan en vano y el Alzheimer hace que no esté tan ágil como antes, pero Leonor es consciente de que es una persona especial. «Este es un día diferente», afirma desde su sillón. ¿El secreto para continuar tan despierta? Según sus familiares, un café -o dos, o tres, en sus tiempos mozos-, con galletas cada día.

«Para ella es sagrado, antiguamente hacía una cazuela y se la iba sirviendo con el puchero», recuerdan sus hijas Raquel, Ana, Nieves y su nieto Roberto. Nacida en 1910 en San Salvador del Valle, en La Arboleda, Leonor se crió en la zona minera vizcaína, donde trabajaban su padre y sus hermanos. Tras gestionar varios locales hosteleros como el bar 'La Casilla', en Bilbao, reside en Vitoria desde marzo de 1944, cuando tenía 33 años. Para entonces ya tenía a cinco de sus seis hijas.

«Surgió una oportunidad para dejar Bilbao, donde las cosas se estaban complicando con los falangistas y los nacionales, y Francisco, su marido, vino a trabajar a un taller de fontanería», explica su nieto Roberto San Vicente. Leonor enviudó en 1969 y, hasta hace apenas cuatro años, vivía en la que sería su casa de toda la vida, situada en la calle Zapatería, de forma completamente autónoma.

«Le hacen toda clase de análisis y nunca tiene nada, sólo toma algún relajante para dormir, tiene una salud de hierro», se asombran sus familiares y el personal de la residencia Aitona Etxea. «Estoy segura de que Leonor está tan bien por el cariño que le aportan sus familiares, que la visitan cada mañana, y el buen humor que tiene», asegura Kesia Gómez, la encargada del centro.

El espíritu aventurero de Leonor la hizo viajar con el Imserso hasta pasados los 100 años, lo que llamó la atención de la prensa local de Mallorca. «La entrevistaron por ser una de las turistas más longevas», recuerdan sus hijas. Otra de sus pasiones es cantar, y todavía se arranca con algunas estrofas cuando Nieves le canta 'Clavelitos' o «Adiós con el corazón, que con el alma no puedo. Al despedirme de ti, al despedirme me muero...» . «Al principio se quejaba por estar en la residencia, ¿qué hago yo aquí?, decía. Pero se adaptó rápido», celebra Ana.

Muy cafetera

Según datos de Eustat, en 2018 Leonor formaba parte del exclusivo grupo de 34 alaveses nacidos antes de 1915. La que posiblemente sea una de las mujeres más mayores de Euskadi puede presumir de no haber enfermado de gravedad más que una vez en su vida. «Hará algo más de un año tuvo una neumonía y algún médico le pronosticó un mal final, pero sorprendió a todos con su recuperación»,explica Roberto.

Leonor ha cambiado las largas caminatas, los bailes en la Florida junto a su querido Francisco y las subidas a la Cruz de Olárizu por alguna visita en silla de ruedas al parque. Los años no pasan en vano y el equilibrio se resiente, pero sigue poniéndose tan contenta como siempre cuando sus compañeros de residencia la felicitan, una vez más, su cumpleaños. ¿Y qué hace en el parque? Beber café, por supuesto.

«Nunca ha bebido alcohol ni ha sido de comer demasiado, siempre ha estado en forma sin hacer demasiado ejercicio», explican Ana, Raquel y Nieves. Casi once décadas de existencia y seis hijas dan para una familia muy extensa y a sus seres queridos les cuesta enumerar a todos, pero Leonor tiene, al menos, 16 nietos y tres bisnietos que la quieren.

Las claves

Buena salud
«Le hacen toda clase de análisis y nunca le encuentran nada, tiene una salud de hierro»
Arropada por los suyos
«Leonor está así de bien gracias a su buen humor y el apoyo de sus familiares, que la visitan cada día»