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Paseo por Arraba, la campa de la familia

excursiones de un día

Paseo por Arraba, la campa de la familia

Una ruta montañera apta para inexpertos por el parque natural del Gorbeia

25.04.13 - 18:31 -
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Paseo por Arraba, la campa de la familia

La campa de Arraba es una extensa, verde y ondulada pradera enclavada en el corazón del parque natural del Gorbeia, lugar de paso de los montañeros que se dirigen a la Cruz. Durante siglos -aseguran que desde el Neolítico- sus prados han sido punto de concentración de los rebaños de ovejas. Suben a partir de mayo de Zeanuri, Areatza y Zeberio principalmente, en busca de los pastos de altura. En la actualidad la presión ganadera ha disminuido, pero Arraba mantiene su encanto. Ahora es un destino de cómodo acceso donde disfrutar de una inolvidable jornada de montaña en familia.

La ruta comienza en el área de Pagomakurre (890 m), centro neurálgico del Parque. Además de un gran aparcamiento, lleno en verano, hay ermita, fuente y zonas recreativas. Se llega por una empinada pista que sale de Areatza (detrás del frontón) y trepa durante 9,7 kilómetros por las faldas del Gorbea. Un letrero indica dirección, tiempo y distancia a Arraba: 40 minutos para 2,8 km. La distancia es correcta, la duración optimista. Aunque el desnivel a superar es de sólo 200 metros se tarda algo más (50’) por una ancha pista de grava bien pisada. La subida permite disfrutar de la naturaleza (grajos, buitres, caballos salvajes...) por un itinerario despejado que surca la ladera sureste del monte Lekanda.

La fuerza del viento avisa del final de la subida. Un último esfuerzo y estamos en Arrabakoate, portal de Arraba, que se despliega ante nosotros en toda su belleza. De un verde intenso, aparece enmarcada por el profundo barranco de Lanbreabe (izquierda) y la dentada línea de cumbres que comienza en Lekanda (detrás) y finaliza en Gatzarrieta (al final). Al fondo, redondeado y pelado, aparece el cono del Gorbeia.

Hacia allí vamos. Sorprenden las dos hileras de abedules que vemos ante nosotros. Fueron plantadas en 1980 para evitar extravíos y corregir rumbos errados. Un sendero (izquierda) lleva al refugio de la Federación e Igiriñao y la otra al refugio del Ganguren y Kargaleku. Vamos por la izquierda, pegados al abismo que cae sobre Lanbreabe y Undurraga, muy abajo. Pronto, en un rellano rocoso, vemos una mesa de orientación de piedra que ubica al montañero dentro del Parque. La zona era conocida como ‘Pelotaleku’, un lugar donde se practicaba el juego de la pelota, una especie de tenis primitivo para pastores que se jugaba sin herramienta ni red central.

Por el prado, en ligera cuesta arriba con la compañía de los caballos y las ovejas, proseguimos hasta el complicado (en invierno) paso de Aldape, bajo Gatzarrieta, ruta hacia Gorbeia. No cruzamos. Obsevamos que la pista ha sido restaurada y protegida de la erosión con una red.

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El refugio

Volvemos la vista hacia Lekanda. A nuestra izquierda, en una hondonada soleada, aparece el refugio Ángel Sopeña. Fue inaugurado el 29 de mayo de 1960, en un paraje protegido, rodeado de espinos albares o elorri en euskera. Pertenece a la Federación vizcaína y cuenta con guarda (tarifa en la puerta). Nos acercamos al edificio por el sendero que pasa por la fuente de Elorria, que brota con chorro poderoso.

Retomamos el sendero. A media ladera, se aproxima al paredón de Gorosteta, que cierra el paso de Kargaleku. Es una brecha natural entre dos muros calizos, acceso al laberinto de Itxina. En este lugar se cargaba en mulas (de ahí su nombre) la nieve almacenada en las neveras. También se utilizaba para acarrear el carbón de leña.

Vadeamos el arroyo por el punto señalado (marcas). Pasamos junto al refugio del club Ganguren, macizo, con aspecto de búnker. Cerca, el arroyo Ebro se extiende en un humedal o turbera donde se refugian tritones, salamandras, sapos y ranas bermejas. En el año 1983 se convirtió en un lago. Y detrás aparecen las ruinas del sanatorio para tuberculosos del doctor José Madinabeitia.

Más lejos, en la base del Lekanda, quedan una ermita y dos chabolas aún en uso. Una de ellas es la de los Etxebarria (Basilio fue el pionero). La hilera de abedules nos lleva de vuelta a los corrales y el paso de Arrabakoate (2h.30’ a paso tranquilo). Media hora más y estamos en Pagomakurre.

Si demoramos la salida quizá nos sorprenda la niebla del Gorbeia, que no es una leyenda. Aparece en cualquier epoca del año, especialmente en los atardeceres fríos del verano.

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