Los vecinos de Abando tras el homicidio en la calle Navarra: «El problema hasta ahora aquí era el ruido»

Varios viandantes caminan, el domingo por la mañana, por la zona donde unos ladrones dieron una paliza mortal a Ibon Urrengoetxea/J. A.
Varios viandantes caminan, el domingo por la mañana, por la zona donde unos ladrones dieron una paliza mortal a Ibon Urrengoetxea / J. A.

Para algunos vecinos, Abando y El Arenal son seguros; otros residentes y hosteleros denuncian una activa presencia de ladrones que «rodean a sus víctimas para robarles»

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

El asesinato de Ibon Urrengoetxea ha sumido en el estupor a numerosos vecinos del centro de Bilbao. «Mucha gente ni siquiera recuerda cuándo se produjo aquí un crimen», explicaba el domingo, un día después de la tragedia, uno de los residentes del entorno de la calle Navarra que, junto con El Arenal, conforma una de las áreas más transitadas de la capital vizcaína.

Ahí, junto al lugar del puente donde ‘Urren’ fue salvajemente golpeado por dos asaltantes que querían apoderarse de su cartera, las interpretaciones divergían. Algunos vecinos consideraban que el robo y el homicidio es la consecuencia extrema de un deterioro que se ha dado en este lugar en los últimos tiempos. Otros, la mayoría de quienes accedieron a hablar con EL CORREO, creen, sin embargo, que se trató de «una fatalidad que podía haber sucedido en cualquier barrio de Bilbao. Tuvo la mala suerte de toparse con estos malnacidos que pueden haber salido de cualquier parte. Parece que se escaparon en metro o en tren, vete a saber de dónde habían venido». Así lo afirma Jorge, un vecino de la calle Villarías. «Esta zona es muy tranquila -asegura-. Los principales problemas hasta ahora aquí son de ruidos, a causa de la gente que se reúne en el muelle, fuera de los bares. Pero no creo que haya más robos que antes, o que la cosa esté empeorando».

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Incluso, algunos testimonios vecinales afirmaban que la situación en el centro ha ido a mejor «desde que cerraron los tres ‘afters’ que había antes aquí. Entonces había peleas y jaleos, pero ahora ya no», explica una residente que no quiere identificarse.

«Yo también pienso que la zona es segura, sobre todo porque hay bastante presencia policial», añade una vecina. «Aquí al lado ocurrió en 2006 una muerte que llevó a Azkuna a lanzar la famosa ‘guerra al navajero’», recuerda. El único «punto donde sí me parece que puede haber problemas es en la plaza que hay detrás de la estación de Abando, encima de Olabarri. Allí se suelen reunir pandillas».

Asaltos a adolescentes

En el extremo opuesto se encuentra Oskar: «Esto ha empeorado y mucho. Lo que sucede es que mucha gente no se da cuenta porque los incidentes se dan muy tarde, de madrugada. Como este homicidio o lo del chico al que hirieron el otro día en la salida del metro de Berastegui. A esa hora casi todo el mundo está en la cama y no te enteras de nada». En su opinión, el problema es muy concreto. «Se trata de pandillas de chavales muy jóvenes, van en grupos y roban a gente que va sola por la calle, a veces a adolescentes».

Su opinión es compartida por algunos hosteleros y clientes del Casco Viejo. Dicen haber sido amedrentados por «grupos de tres y cuatro jóvenes» por la noche o después del cierre de los establecimientos «y a más de uno le han robado. Aquí todos conocemos historias de estos ladrones». Coinciden en que son individuos muy jóvenes que circulan por el Casco Viejo o se apostan como si fueran un grupo de amigos charlando junto al puente de El Arenal. «Van al ‘pille’ de turistas, de personas que caminan solas o de chavales a los que pueden asustar. Debería haber más vigilancia». Rodean a la víctima «y le piden la cartera y el móvil», concluye Oskar.

Otra vecina, que se identifica como Elena, ratifica la misma versión. «Lo sé por mi hija y sus amigas. Hay grupos de estos que van a por las chavalas que están solas, para robarles el bolso o el móvil. Ellas lo saben y procuran volver acompañadas a casa». En todo caso, Elena no piensa que esta situación se dé «solo en esta parte de Abando, sino que está más extendida. También pasa en el Casco Viejo o Indautxu. A una de las amigas de mi hija le quitaron el móvil en la calle Ercilla», recuerda. En Jardines de Albia y Uribitarte «se montan botellones y los ladrones van a por los chavales que se reúnen allí para pillarles cuando vuelven a casa».

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