Las baserritarras reclaman su puesto en Ugao-Miraballes

Las productoras, orgullosas de su género./Ignacio Pérez
Las productoras, orgullosas de su género. / Ignacio Pérez

Una veintena de casetas participan en la feria agraria de mujeres de Ugao. El buen tiempo animó las ventas de la muestra, que el Ayuntamiento de la localidad organiza con motivo del 8 de mayo desde hace ya 18 años

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

«Las mujeres baserritarras, como las demás, hemos vivido un poco detrás del escenario, escondidas, sin que se supiera muy bien a qué nos dedicábamos. Yo te lo cuento. Este es un trabajo duro y esclavo, sin horas. Te levantas con el sol y te acuestas de noche. Yo me dedico a él desde hace 32 años, de lunes a domingo. ¿Sabe lo que quiero decir? ¡Sin descanso!». Begoña Lumbreras (Berango) es una baserritarra de largo recorrido, menuda pero vigorosa, que conoce bien su oficio. Comenzó en un puesto del mercado de Portugalete los martes, jueves y sábados; después empezó a servir frutas y verduras a Mercabilbao a diario, y desde hace siete años recorre además los municipios de Bizkaia de feria en feria.

«Todo lo hacemos nosotros: la plantación, el cuidado del invernadero, la recopilación, la selección»... detalla, satisfecha. Es el mismo orgullo que muestra para recordar por qué participa en la feria que el Ayuntamiento de Ugao-Miraballes organiza desde hace 18 años con motivo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, 8 de marzo, y que ayer reunió a una veintena de profesionales, 16 vizcaínas y cuatro alavesas de los municipios vecinos de Llodio, Izoria y Amurrio.

«Lo puedo decir bien alto. Montar este puesto requiere mucho esfuerzo. ¡Hay que hacerlo!» El suyo era ayer el primero con el que se topaba el visitante, el del caserío Momoitio, de Berango, un clásico del calendario agrícola de Bizkaia. Alubia de Gernika a 14 euros el kilo; la calabaza, a 2,2; el manojo de puerros, a 3. Escarola, por 0,6 euros y lechugas de varios tipos y precios, entre 1 y 1,5 la planta.

Muy cerca de ella, Haizea Bengoetxea Andikoetxea, de Arrieta, vende mermeladas y patés vegetales. Desde hace tres años, tampoco sabe lo que es un día libre. «No sólo es importante el 8 de marzo. La mujer realiza un trabajo importante todo el año», argumenta. Ellas han mantenido los caseríos, diversificado la producción y traído hasta nuestros días el modelo artesano. En su puesto, las mermeladas de fruta, a 4,5 euros, las de verdura, 3,5 y los patés, a 4.

Manos de ganadera

María Luisa Petralanda lleva más de veinte años vendiendo pastel vasco. Para presentar su puesto de Ugao, el sábado horneó hasta las dos y media de la mañana. Ayer se levantó a las seis. «El problema es que ahora hay mil puestos de pastel vasco en cada feria -protesta-. Y muchos de ellos, farsantes», añade su compañera Maikar Pérez de Cárcamo, campeona del concurso de 2017 de la especialidad. «Hay mucho jeta, que lo compra sólo para vender en las ferias. Deberían tener un mayor control. Los nuestros -se defiende- están preparados con leche de caserío y mantequilla natural. ¡Aquí no hay aceite de palma!», proclama. Y advierte: «Si las mujeres no nos hacemos valer un poco...».

La productora local Zuriñe Suárez, vende queso de cabra elaborado con la leche de las más de 150 cabezas que cuida junto a su marido, Andoni Olabarri, en Igorre. «Al principio tenía que aguantar cosas como 'no tienes tú manos de ganadera'. Las mujeres tenemos que demostrar el doble para ganarnos el respeto, pero yo ya lo he conseguido», afirma con orgullo.

En Ugao hay pocos puestos, pero ofrecen de todo. Olatz Etxebarria vende queso de oveja. Rosa María Fernández, Agurtzane Larrazabal y Estibaliz Berrio muestran el trabajo realizado en su taller municipal de 'patchwork'. Eskar Larrinaga, psicóloga, que da cursillos por todo Bizkaia, habla de empoderamiento. «Queremos hombres feministas que crean en la igualdad, con sensibilidad y con inteligencia emocional».

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