Leioa corona a 'Ginebra'

Beñat Urbieta pasea con la novilla ‘Ginebra’ por el recinto ferial de Leioa tras alzarse con el premio a ‘la vaca más guapa’./Pedro Urresti
Beñat Urbieta pasea con la novilla ‘Ginebra’ por el recinto ferial de Leioa tras alzarse con el premio a ‘la vaca más guapa’. / Pedro Urresti

Una ternera de Laukiz de más de 800 kilos se alzó con el singular premio de la feria, que atrajo a miles de visitantes

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

‘Miss Vaca’ se eligió ayer en Leioa. Una novilla de cuatro años y un peso de más de 800 kilos se alzó con el más singular de los premios de la feria agropecuaria de la localidad vizcaína, que reconoce a la res ‘más guapa’. La copa esta vez fue de ‘Ginebra’, un ejemplar de Laukiz, que su propietario, el joven Beñat Urbieta, lució orgulloso por el recinto ferial. Los niños querían hacerse fotos con la estrella.

Normal, porque ‘Ginebra’ lo tiene todo. «El color avellana de su pelo, muy suave, el negro de los ojos, bien pintados... Es un ejemplar bien conformado, de cuerpo equilibrado... Es la primera vez que compite, pero tiene rasgos como para llevarse el premio», explicaba el joven, de 28 años, tras alzarse con el galardón.

La noticia del día era cuál de las casi medio centenar de cabezas de ganado que competían en Leioa se llevaba el premio ‘a la más guapa’, pero de lo que de verdad hablaba la gente entre los puestos y casetas era del tiempo. De la ciclogénesis anunciada, que parecía que no iba a llegar, y del agradable día que amaneció, que atrajo hasta la feria de la margen derecha a miles de visitantes. El talo, la sidra, el queso y el txakoli, en vísperas de las fiestas de Navidad, hicieron el resto.

Más allá del glamour, del ‘papel couché’ de los astados, el primer premio de la feria ganadera se lo llevó una txarolesa de Abadiño de siete años y 1.318 kilos de la ganadería de Jacinto Iturriagaetxebarria. «¡Buena vaca!», comentaba satisfecho. Y tenía motivos. «En cinco años ha alumbrado cinco crías y ahora mismo está embarazada de tres meses. Aún así, ha ganado este mismo certamen cuatro años seguidos. Seguramente no hay otra como ésta en toda Euskalherria». La campeona no tiene nombre. «Si quieres ponerle tú uno», bromeaba el ganadero, de 74 años, al frente del caserío de Gaztelubeitia, donde pastan sus cabezas.

Tradiciones sin relevo

La feria de Leioa lleva apellido ganadera, pero entre sus casetas hay prácticamente de todo. Verduras, hortalizas, artesanía, regalos, cazuelas, cuchillos portugueses... Marian Mayo, una llodiana de 65 años, pertenece a la quinta generación de una estirpe tejedora de calcetines y gorros de lana. Con ella, según se lamentaba, termina un ciclo de siglos. «¡Qué vas a hacer!» suspiraba. El relevo se lo pasará a un chico de otra familia, que ya aprende el oficio.

Rosi Esteban llegó de Andoain para vender semillas e infusiones contra todo tipo de males. Asegura que funcionan y hubo muchos que le creyeron y le compraron su cucuma, amapola, alfalfa... «Nuestros remedios son anteriores a la medicina», defendía con esmero.

José Manuel Gutiérrez, el cestero de Reinosa, vio la mañana animada. Bastante menos que la baracaldesa Enedina Madariaga, 39 años vendiendo flores por las ferias. «Llevamos una mañana más floja que el tabaco de lata», protestaba mientras vendía otra flor de Pascua.

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