Las rayas blancas sobre el asfalto no siempre dan prioridad al peatón, al menos en la capital alavesa. El atropello de una pareja que falleció el domingo en un paso de cebra de la calle Bulevar de Salburua ha vuelto a hacer saltar las alarmas. ¿Paran los conductores vitorianos para dejar cruzar a los transeúntes allí donde estos últimos tienen prioridad? Seis de cada diez, no. EL CORREO ha salido a la calle para contabilizar el número de automovilistas que pisan el freno en los pasos de peatones sin semáforo donde se han registrado accidentes mortales en los últimos años.
De los 704 vehículos que circularon por los puntos analizados, 477 (en concreto el 67,7%) no levantaron el pie del acelerador cuando uno o varios viandantes se disponían a cruzar. Son las cifras recabadas en seis de los pasos de la ciudad donde resulta más complicado cambiar de acera. Uno de los más críticos se localiza al este de la capital, en el Bulevar de Salburua, donde los vecinos reclaman más seguridad tras los dos últimos atropellos mortales. El Ayuntamiento ya ha anunciado que instalará un radar y más señales para frenar a los coches.
Seis carriles, una mediana y dos pasos de cebra separan en esta conflictiva intersección a los peatones y las aceras. Entre las 12.30 y las 13.00 horas de ayer, de los 160 vehículos que se aproximaban a la marca vial, tan solo 60 se detuvieron para dejar vía libre a los peatones. «Desde que se produjo el accidente, los coches no corren tanto y paran más de lo habitual, pero es triste que tenga que ocurrir una tragedia para que la gente se conciencie, tanto los que van al volante como los transeúntes», reconocía Fernando Lavín, vecino de la calle.
En este punto tuvo lugar el último siniestro mortal por atropello registrado en la ciudad. El dramático accidente se produjo cuando un matrimonio de avanzada edad cruzaba por un paso de peatones del Bulevar de Salburua. Por razones que se desconocen -el atestado continúa abierto-, un turismo que no respetó el cruce les arrolló y acabó en ese mismo instante con la vida del hombre que, a causa del impacto, fue arrastrado «unos 25 metros», según testigos. La mujer, que recibió también el «brutal» golpe, fue evacuada a un centro hospitalario, donde finalmente falleció.
15 víctimas mortales
El fatal suceso engrosa la lista de viandantes que han perdido la vida en las calles de la ciudad en la última década. En estos diez años, el balance de víctimas asciende a 15. Hasta la pasada semana, Vitoria llevaba más de un año sin registrar un atropello mortal, ya que el último fue en 2010. 2009 resultó mucho más trágico, porque entonces fueron cinco las personas que perdieron la vida. La capital alavesa no había contabilizado tantos fallecidos en estas circunstancias desde 2002, cuando murieron siete viandantes.
Las imprudencias al volante son habituales en los cruces de la ciudad que más tráfico soportan a diario. En las seis intersecciones para peatones a las que se desplazó este periódico, más de la mitad de vehículos se saltaron la norma que otorga prioridad al peatón. Por ejemplo, en la Avenida de Bruselas, cerca de Portal de Elorriaga, solo 45 de los cien vehículos analizados respetaron la preferencia del viandante sobre las rayas blancas. «Paradójicamente, aquí somos los peatones los que debemos 'frenar' para dejar paso a los coches», criticaba Faustino Ramírez de la Piscina, jubilado que acostumbra a transitar por la zona.
No obstante, los conductores se defienden. Al final de la calle Florida, cerca de la calle Astrónomos, 67 de los 100 automóviles contabilizados 'pasaron' del paso de cebra, eso sí, en muchos casos porque los viandantes «se te tiran a la calzada y no te da tiempo a frenar. Un coche pesa 1.000 kilos, y una persona adulta entre 60 y 80. Deben entender que un vehículo no puede reaccionar y pararse de repente», explicaba molesto Julián Martínez, un transportista que recala por esta zona semanalmente. «Hay mucha gente, sobre todo los mayores, que cruzan de forma temeraria», advertía.
«Mala visibilidad»
En la zona de la calle Abendaño, junto a la plaza Gerardo Armesto, varios pasos de cebra seguidos aminoran la marcha de vehículos. Se trata de otro de los puntos donde los vecinos denuncian la «mala visibilidad», apuntaba ayer Iñaki Martínez. «Tanto para conductores como para peatones, es una vía delicada y resulta complicado ver si viene alguien, lo que suele causar frenazos en seco. Aunque es cierto que los vehículos no respetan el límite de velocidad».
En este paso de cebra, entre las 12.45 y las 13.15 de ayer, circularon 54 vehículos, y solo se detuvieron 28 ante la presencia de viandantes. «Llevamos varios minutos esperando para pasar en un cruce donde tenemos preferencia», se quejaba Julia Senderos junto a sus dos hijos pequeños. Desgraciadamente, las infracciones «son lo habitual», lamentaba.
Otro de los cruces donde se repiten las imprudencias al volante se encuentra en la calle Beato Tomás de Zumárraga, una de las vías con más circulación de la capital alavesa. En la intersección junto a la plaza José Miguel Barandiarán, a lo largo de una hora, más de 100 automovilistas atravesaron el paso de cebra ubicado en este punto. De ellos, solo 41 optaron por respetar la preferencia del peatón.
El comportmiento cívico de los conductores empeoró en un cruce del Paseo de la Zumaquera -también escenario de atropellos mortales-, si bien en esta parte de la ciudad el tráfico rodado y la afluencia de transeúntes es menor. No en vano, entre las 11.30 y las doce del mediodía surcaron la vía un total de 120 automovilistas, y la cruzaron una treintena de transeúntes. De esos conductores, más de la mitad debía parar para permitir el paso a algún viandante, aunque solo 20 pisaron el freno.