Celestino Corbacho regresa a la política catalana, el lugar donde siempre ha dicho que quería estar. Tras dos años al frente de la cartera de Trabajo, la más fea del baile en plena crisis económica, el que fuera catorce años alcalde de L'Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña y bastión del socialismo, abandona la escena nacional para concurrir como número tres del PSC al Parlament catalán. Castigados por las encuestas, que les sitúan a diez puntos de una CiU que roza la mayoría absoluta, los socialistas recurren a uno de sus valores seguros para tratar de remontar posiciones en las elecciones autonómicas de noviembre y con vistas también a las generales de 2012.
José Montilla, amigo personal de Corbacho -ambos coinciden en que nacieron fuera de Cataluña-, ha pensado en el ministro como acicate que despierte al sector menos catalanista de su electorado, que en las elecciones generales da su apoyo al PSOE, mientras que en las autonómicas se queda en casa. Se trata de los votantes del área metropolitana de Barcelona, antes conocida como el cinturón rojo, que integra L'Hospitalet, Cornellà, Badalona, Santa Coloma de Gramanet o Sant Boi.
Es ahí donde el PSC cree que se juega su partido y donde Corbacho, como dirigente destacado del Baix Llobregat, tiene un fuerte ascendente y donde tratará de que la dualidad de voto que se da entre el electorado catalán de izquierdas no se repita. Y es que, desde 1977, el PSC-PSOE ha ganado todas las generales en Cataluña, algunas con más del doble de votos que CiU, en tanto que en las autonómicas, salvo en 1999 y 2003, Convergencia les derrotó.
Con la incorporación de un histórico -el «ministro del paro», según le han bautizado PP y CiU-, los socialistas catalanes pretenden reforzar sus relaciones con el PSOE, algo maltrechas a raíz del nuevo Estatut y de la sentencia del Constitucional.
Nacido en Valverde de Leganés (Badajoz) hace 61 años, Corbacho, casado y sin hijos, vuelve a la política catalana. Fuentes del partido sostienen que será el 'número tres' de la lista electoral. Una posición, aún por confirmar, que le colocaría en una situación de liderazgo dentro del Parlament, en caso de que el resultado del PSC sea tan malo que Montilla se vea obligado a dimitir como diputado. No sería la primera vez que Corbacho le sustituye, ya que cuando el ahora president fue llamado por Zapatero para asumir el Ministerio de Industria, Corbacho le reemplazó como presidente de la Diputación de Barcelona.
La llegada del ministro coincide con el retroceso del sector más catalanista del PSC, después de que el consejero Antoni Castells renunciase a presentarse y otro miembro destacado, Ernest Maragall, haya dicho que se lo está planteando. El segundo puesto de las listas parece reservado a Laia Bonet, secretaria de la Generalitat, aunque Montserrat Tura, consejera de Justicia y del ala catalanista, se ha postulado para el cargo. Temerosos de que el debate de la campaña se centre en si Cataluña debe seguir perteneciendo a España, los socialistas podrían volver a recuperar a Josep Borrell.