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NBA 2K: veinte años superando la perfección

NBA 2K19/2K Games
NBA 2K19 / 2K Games

La franquicia recibió un galardón en la pasada ceremonia de los Premios Titanium

FS GAMER

La franquicia de juegos de baloncesto de 2K Sports y Visual Concepts cumple veinte años subiendo el listón de lo que un juego deportivo puede llegar a ser. Repasamos la historia de uno de los videojuegos más populares y las claves de su éxito

Los videojuegos deportivos son una especie curiosa: al estar basados la mayoría en deportes y ligas reales, en los que entre temporada y la siguiente pueden cambiar jugadores, equipos y hasta reglas, se ven obligados a lanzar una edición anual. No hay retraso posible, por mucho que a alguien se le ocurra una idea genial: llega septiembre, arrancan las competiciones y el juego de turno tiene que estar en las estanterías. Este ritmo de desarrollo frenético obliga a que cualquier evolución sea incremental: pequeños cambios casi inapreciables entre ediciones que van llevando el juego en una determinada dirección, que sólo se ve con claridad al mirar la franquicia con la distancia y perspectiva de varios años.

Además, alcanzado cierto nivel de simulación, mejorar la cosas se va haciendo exponencialmente más difícil. Por razones evidentes, la base de un juego deportivo es siempre igual: salvo cambios puntuales en las reglas (no ha habido tantos en cien años de historia del deporte) el baloncesto es esencialmente el mismo. Uno puede mejorar la inteligencia artificial, la representación visual, la ambientación… pero al final el baloncesto no cambia, así que las diferencias entre una edición y otra, a estas alturas, no pueden ser muy significativas. Todo esto parece de puro sentido común, pero ahí está NBA 2K para llevar la contraria. Desde hace ya algún tiempo, cada año la crítica viene a concluir que se trata de un juego de baloncesto sencillamente perfecto… y doce meses después, de alguna forma la perfección sube un escalón más.

Obsesión por el detalle

NBA 2K, que recibe este año el premio honorífico a toda una saga en el Fun & Serious Games Festival, ha logrado una cercanía para con el deporte que representa que asombra a cualquiera que sepa un poco de baloncesto. Hace algunos años, en una mesa redonda sobre simulación deportiva en el Festival en la que participaban Antoni Daimiel (probablemente la voz que más relaciona el espectador actual con la NBA) y Vicente Salaner (pionero del baloncesto americano en España), ambos coincidían en señalar que podía reconocerse a los jugadores por la mecánica de tiro. Es un ejemplo llamativo, pero no es más que la punta del iceberg: la inclusión de los movimientos reales típicos de todos y cada uno de los jugadores fue uno de los hitos que popularizaron NBA 2K, pero en el fondo no se trata más que de acumular animaiones personales. Eso «sólo» requiere tiempo, recursos para una buena tecnología de captura de movimiento y artistas con buen ojo.

Lo que realmente hace destacar NBA 2K por encima de cualquier otro juego es su capacidad para reflejar la realidad de un deporte tan complejo táctica, técnica y atléticamente con el baloncesto NBA. Decíamos antes que las reglas son las mismas, pero el estilo de juego cambia y evoluciona. Por poner un ejemplo cercano en el tiempo, la irrupción de los Warriors de Stephen Curry ha cambiado la forma de entender el ataque (y, en consecuencia, también la de defender; aunque en ese ajuste estamos todavía). Especialistas en tiro exterior, el equipo de la Bahía se dedica a mover el balón muy rápido para abrir el juego, siempre en busca de mejorar las opciones de alguno de sus letales tiradores. El ataque en el poste, otrora la base sobre la que se construía un equipo, ha perdido muchísimo peso.

El éxito arrollador de los Warriors ha hecho que el resto de equipos cambie su forma de jugar: sea por imitar al equipo de Steve Kerr, sea por tratar de contrarrestarlo, el estilo ha cambiado. Si uno arranca un juego de baloncesto hoy en día y se encuentra una jugabilidad basada en ataque estático y balones al poste, sentirá que de algún modo no es fiel, aunque las reglas sean las mismas, aunque la inteligencia artificial sea muy compleja. NBA 2K ha logrado estar al día en todo momento, reflejar con fidelidad no sólo cómo es el baloncesto en general, sino cómo se está jugando ahora mismo en las canchas reales. Y eso no es tan fácil como parece: es fácil reconocer los cambios de tendencia a toro pasado, pero anticiparlos, definirlos y ser capaces de trasladarlos a una experiencia de juego no es sencillo.

Es necesario mucho trabajo, por supuesto, pero también de un profundísimo conocimiento de la NBA. El equipo de Visual Concepts, el estudio de desarrollo que crea el juego, está formado por auténticos locos de la NBA y emplea a su vez especialistas en analizar el juego. Circula la anécdota de que un productor del equipo vio una nueva jugada defensiva en un partido que estaban retransmitiendo por la televisión; llamó para dar aviso y al día siguiente estaba ya implementada en el juego. Le pregunté al respecto a un productor del juego en una entrevista del año pasado. «Tenemos dos productores que han jugado baloncesto a muy alto nivel, y que son amigos de gente que está de hecho jugando en la NBA», me contó. «Ellos dedican la mayor parte de su tiempo a analizar estrategias, la forma en la que se juega al baloncesto, e intentamos imitar ese aspecto del juego [...] Así que cuando me dices que te imaginas a alguien viendo partidos y llamándonos para decirnos que quieren poner eso en el juego… pues así es».

A este conocimiento del juego hay que sumar la conocida obsesión de los norteamericanos por las estadísticas. Sin llegar a los extremos de otros deportes como el béisbol, las franquicias de la NBA estudian con cada vez más detalle el juego. El big data, la recogida y análisis de cantidades ingentes de información en busca de tendencias significativas, ha cambiado la forma de entender el baloncesto; y es un método que se utiliza tanto en la liga real como en el desarrollo del videojuego. A partir de esa información un equipo de expertos decide las estadísticas de cada jugador y crea los libros de jugadas de cada equipo. Una vez implementados los movimientos, las jugadas, las estrategias, queda un profuso trabajo de pulido: poner a prueba cada cambio, ver qué tal funciona, añadir los ajustes necesarios y volver a empezar, iteración tras iteración, hasta lograr el resultado más perfecto posible.

Si bien es probablemente exagerado apuntar que un videojuego haya cambiado la forma de entender el baloncesto, sí es creíble que la recreación sea lo bastante realista para predecir tendencias. Algunos expertos creen que así ha ocurrido, que el juego puede servir de banco de pruebas gracias a la información arrojada por la forma de afrontar el juego de millones de personas. Básicamente, que quien hubiera estado lo bastante atento a NBA 2K podría haber visto venir algunos cambios reales. «Las recientes innovaciones en la liga», aseguraba el periodista Tim Marcin en un artículo publicado en Newsweek en 2017, «como la explosión de los triplistas, el llamado tanking, la importancia del 'small ball' – que, combinados, representan un cambio geológico para el juego de la NBA –: los jugadores de NBA 2K llevan usando casi todas esas tácticas desde hace años. Lo virtual se ha encontrado con lo real».

De nuevo contendiente a campeón

Hasta este punto de realismo y fidelidad no se llega en un día: como decía antes, la evolución en este género es siempre incremental. En cierta forma podría decirse que NBA 2K es un juego que lleva veinte años en desarrollo y que se actualiza cada temporada. En su origen, la saga no parecía tener ni siquiera posibilidades de alcanzar el éxito del que goza ahora; de hecho, Visual Concepts ya había intentado meter la cabeza en el baloncesto un par de años antes con el fallido NBA Fastbreak. El estudio se enfrentaba a un panorama comercial complicado: el NBA Live de EA Sports llevaba dominando el mercado en solitario desde 1994. Para entendernos, es como si hoy alguien se planteara seriamente desarrollar desde cero un nuevo juego de fútbol para competir con el FIFA. Que el juego fuera exclusivo de Dreamcast, que a la postre fue la última consola de SEGA, tampoco era el mejor escenario: una máquina relativamente minoritaria que acabó aplastada por la popular PS2. Aun así, el primer juego de la franquicia logró asomar la cabeza. Pese a reseñar algunos problemas de pulido general, la crítica lo acogió con los brazos abiertos gracias a un aspecto gráfico brillante, una presentación que lograba transmitir la experiencia de un partido de la NBA y una jugabilidad e inteligencia artificial que ya apuntaban el nivel de simulación que la saga llegaría alcanzar.

A aquel primer juego aún le faltaban elementos que luego serían característicos de la saga, como una retransmisión de partidos realista: contaba con dos periodistas deportivos californianos que, suponemos que por cuestiones de derechos, hacían el papel de dos locutores ficticios. Tampoco había equipos de leyendas, como sí podían encontrarse en NBA Live. Aun así, el primer NBA 2K logró notas muy similares a las de su contrincante y se asentó en la mente de los consumidores como una alternativa viable. La siguiente entrega confirmó que Visual Concepts sabía lo que se hacía; por primera vez añadió juego competitivo online, algo que sin duda ayudó a popularizar más aún la saga. Los siguientes años parecen una de esas remontadas históricas en las que un equipo va recortando distancias cuarto tras cuarto, metiendo sus canastas con paciencia y defendiendo con ferocidad. En 2001, NBA 2K2 se publica al fin como juego multiplataforma en todas las consolas del mercado y añade equipos de leyendas; ese año los críticos le otorgan una nota media de 90,5 en todas las plataformas (según Metacritic), frente al 75,6 de NBA Live 2002. NBA Live ya nunca volvería a estar por delante en el marcador.

NBA 2K3 aumenta su repertorio de jugadas con amagos y rectificados y, casi más importante, implementa por primera vez una presentación de partidos al estilo de ESPN, la popular cadena deportiva norteamericana. Al año siguiente una alianza entre Visual Concepts y ESPN pone el nombre de la cadena en el juego, un movimiento de mayor importancia del que parece: además de iniciar una cooperación histórica que ha mejorado sideralmente la presentación del juego, señala la importancia creciente que se le estaba dando desde el baloncesto «real». No olvidemos que ESPN es una televisión pionera por su cobertura de los esports. Aquel año nació también 24/7, el primer modo carrera en el que se podía crear un jugador personalizado para participar en diversas competiciones; éste sería el germen del actual MiCarrera, uno de los mdoos de juego más populares de la franquicia. Al año siguiente se incorporan los locutores Kevin Harlan y Kenny Smith, dos voces aún ligadas a NBA 2K. El éxito de la saga llevó a la editora Take-Two Interactiva a adquirir Visual Concepts, y así el juego de baloncesto propició el nacimiento de toda una nueva firma de publicación, hoy por hoy una de las más importantes del mundo: 2K Games y su subsidiaria 2K Sports.

Conquistando el mundo

Con renovadas fuerzas y el músculo de 2K Sports para ayudarlo a crecer, NBA 2K se plantó en un momento crucial para cualquier estudio: el salto generacional a PS3 y Xbox 360. Los cambios tecnológicos que supusieron estas nuevas máquinas se llevaron por delante a muchas compañías de desarrollo, pero la potencia extra que ofrecían catapultó el juego a alturas nunca vistas. Primero en Xbox 360 con 2K6 luego en PS3 con 2K7, la franquicia fue ganando más y más realismo con la llegada de las animaciones personalizadas, que imitaban los movimientos únicos de las grandes estrellas de la NBA. La popularización del juego online se convirtió en otro elemento a favor del juego. En juegos con un fuerte componente multijugador en línea, la presión de grupo es muy importante: los jugadores quieren tener el mismo producto que sus amigos, aunque sea sólo para poder jugar con ellos. NBA 2K se había convertido ya en el estándar, el juego de baloncesto por excelencia, frente a entregas de NBA Live cada vez más mediocres.

En los siguientes años, NBA 2K aprovechó su supremacía para ir incorporando nuevas mecánicas y modos de juego en busca de una profundidad cad vez mayor. Por un lado, se trataba de ofrecer una experiencia de baloncesto cada vez más realista y fiel al deporte real con mejoras en la inteligencia artificial, sistemas de control, libros de jugadas… Por otro, se intentaba ofrecer no sólo un baloncesto lo más auténtico posible, sino el mayor número de formas de disfrutar del deporte que pudieran imaginarse. Se fueron añadiendo nuevos modos como Playoffs y Blacktop, más concursos de triples y mates (2K8); partidos 5 vs 5 online (2K9); se incorporó Mi Jugador, la evolución del anterior 24/7 con el que jugar la liga con tu propio avatar baloncestístico (2K10), modos especiales para vivir la historia del baloncesto, como el Desafío Jordan (2K11) o NBA Greatest (2K12)… En definitiva: no sólo se profundizaba en el juego del baloncesto en sí, sino que se ampliaba todo lo que podía hacerse con un balón naranja.

Hoy por hoy, cada lanzamiento de NBA 2K es más una colección de juegos de baloncesto que un juego en sí. La generación actual de consolas ha aportado la potencia necesaria para mejorar más aún la inteligencia artificial, sobre todo en defensa, además de las físicas (movimiento de balón y jugadores, colisiones, etc.) y la variedad de jugadas de cada equipo. . La mejora en la IA defensiva, no sólo en complejidad sino en velocidad de respuesta, es llamativa: las defensas reaccionan no ya tratando de pararnos en cada jugada, sino ajustándose a nuestra estrategia general. Esto obliga a entender mejor el deporte, el juego en equipo, las fortalezas y debilidades de cada quinteto: en definitiva, te enseña baloncesto. Me extrañaría que no se estuviera usando en muchos sitios como herramienta de simulación y formación.

El salto generacional también ha servido para llevar la presentación a un nivel de otro planeta, con un apartado técnico que quita el aliento entrega tras entrega. Desde el primer lanzamiento para PS4 y Xbox One, NBA 2K14, el aspecto visual del juego es lo más parecido que se puede ver al baloncesto real. El nivel de detalle es asombroso: animo al lector, si tiene alguna de las últimas entregas o puede acceder a ellas, que pare un partido en cualquier momento y haga uso de la cámara libre. Si se acerca lo bastante, verá las gotas de sudor cayendo por la frente de los jugadores, las costuras de las camisetas, los puntos de luz individuales del marcador, la textura de las zapatillas. Pero resulta casi más asombroso el cuidado obsesivo por reflejar cada detalle a la perfección: no sólo los movimientos de juego de las grandes estrellas sino de todos y cada uno de los baloncestistas; sus gestos al encestar o fallar, al hacer un tapón o sufrirlo, al subir a la línea de tiros libres; la madera de los estadios, sus videomarcadores…

A esto hay que sumarle una presentación de una calidad abrumadora que convierte cada partido en un espectáculo televisivo a la americana. Tenemos el show pre-partido, con el mismísimo Shaquille O'Neill, Ernie Hall y Kenny Smith, en el que se introduce cada partido con datos y estadísticas de forma dinámica. Los comentarios están realizados por profesionales de la televisión americana y exjugadores, con Kevin Harlan y Greg Anthony a la cabeza. Este último, por cierto, se incorporó en 2016 sustituyendo a un comentarista previo que había empezado a trabajar en la NBA como entrenador: un tal Steve Kerr, cinco veces campeón de como jugador (Bulls, Spurs) y tres como entrenador de los Golden State Warriors. A Harlan y Anthony se unen otras voces conocidas para los aficionados como Doris Burke, Clark Kellogg, Steve Smith, Chris Webber, Brent Barry y David Aldridge. La naturalidad con la que ofrecen sus líneas, la enorme cantidad de diálogos grabados y el sistema dinámico con el que se relacionan en vivo con las jugadas son tales que cuesta creer que no sean de un partido en directo; pasan meses hasta que uno empieza a sentir que el texto se repite.

NBA 2K19, la última entrega de la franquicia, es la culminación (por ahora) de un camino de 20 años en busca de la mejor simulación de baloncesto jamás creada, utilizada a su vez para ofrecer una colección de juegos de baloncesto cada vez más variada. Desde hace dos años para acá se ha incorporado, incluso, un modo de gestión de equipo y franquicia en el que no jugamos, sino que dirigimos un equipo, en la línea del popular Football Simulator (o, para los veteranos, del añorado PC Fútbol). Convertidos en General Managers de una franquicia de la NBA, tenemos que encargarnos de altas y bajas, mejoras en el estadio, selección de entrenador, estilos de juego… Es una vía en la que Visual Concepts aún puede profundizar en su reto de lograr año tras año el simulador de baloncesto definitivo.

ÑBA 2K

En un país tan futbolero como España la NBA, con sus horarios imposibles y su emisión sólo en canales de pago, parece un reducto para apasionados irredentos. Sin embargo, cuenta con una audiencia fiel y apasionada que, además, no hace sino crecer. NBA 2K es un producto bandera para esta comunidad de aficionados y, por qué no decirlo, para otros muchos (como quien escribe estas líneas) que se aficionaron al baloncesto gracias al videojuego, y no al revés. Las razones de este éxito son, probablemente, variadas. Seguramente la época dorada de la Selección española de baloncesto y la trayectoria de nuestros jugadores allí, con Pau Gasol a la cabeza, sean la más importante de todas ellas: ya se sabe que los triunfos crean afición.

La edición española del juego detectó muy rápido esta tendencia al alza de la NBA en España y se volcó para capitalizarla: ya que la liga en sí quedaba muy lejos para el jugador de a pie, se intentó que conectara con las estrellas españolas establecidas allí. NBA 2K8 se lanza en España con la primera portada específica para nuestro país, con Jorge Garbajosa y Jose Manuel Calderón (por entonces, ambos en los Toronto Raptors). Calderón apareció en solitario al año siguiente, y Marc Gasol en 2K13; después vendrían Ricky Rubio (2K15), la histórica portada de los hermanos Gasol en su salto del All-Star (2K16) y Pau Gasol (2K17). Jugadores como Ricky rubio, los hermanos Hernangómez o el flamante nº 3 del draft 2018, Luka Doncic, han sido imagen promocional del juego.

El gran hito llegaría en NBA 2K13: la inclusión de comentarios en español. Los periodistas Jorge Quiroga, Sixto Miguel Serrano y Antoni Daimiel, tres de las voces más reconocidas de la NBA en España, se encerraron en un estudio durante 200 horas en respuesta a las peticiónes de miles y miles de fans que querían una versión en nuestro idioma. No era un reto menor: el nivel de los comentarios americanos, con un presupuesto muy superior y muchos años de experiencia y grabaciones acumuladas, era y es inalcanzable. En un sector tan pasional como el videojuego, y en un país tan aficionado a amar u odiar sin término medio como el nuestro, podía esperarse cualqueir cosa del recibimiento por parte de la comunidad. Los tres locutores resolvieron la papeleta con oficio, y los comentarios en español llegaron para quedarse. El nivel de las voces sube cada año según el equipo va cogiendo experiencia y más soltura; ahora ya no se puede imaginar un lanzamiento sin ellos, y sus voces están tan unidas al baloncesto real como al virtual en el imaginario de los fans.

El año pasado se alcanzó otro hito importante: «afectar» la edición global de NBA 2K desde España con la inclusión de una canción creada aquí ad hoc en la banda sonora del juego. El rapero Arkano y el productor Carlos Jean se juntaron para componer «Última jugada», una canción desde cero para la música de NBA 2K18. La canción acompañó el que a la postre sería primer vídeo musical de NBA 2K en toda la historia de la franquicia, con los hermanos Hernangómez como estrellas invitadas del mismo.

Retos actuales y futuros

Abríamos estas líneas señalando que mejorar lo extraordinario no es precisamente fácil. Al mismo tiempo, NBA 2K tiene sus propios retos específicos. Para empezar están los puramente comerciales: otros juegos deportivos están imitando algunas de sus señas características, como el modo historia. Pero más importantes son los retos de diseño, las dificultades inherentes a crear un juego como éste. En una liga dominada por un estilo de juego muy concreto, ¿cómo equilibrar la fidelidad con el juego real; con una oferta variada que satisfaga también, por ejemplo, a los aficionados al clásico pívot dominante? Ante jugadores imparables como Curry, Durant o James, ¿qué hacer para que controlarlos en el juego no se convierta en una ventaja injusta?

Son sólo algunas de las preguntas que de seguro han tenido al equipo de desarrollo de Visual Concepts incontables horas debatiendo, escribiendo y tachando, haciendo pruebas y desechando ideas. Aunque el baloncesto sea más o menos el mismo desde su nacimiento, las formas de entenderlo y disfrutarlo evolucionan constantemente. Los Warriors han sido la penúltima demostración (antes estuvieron los Bulls de Jordan, los Lakers del Showtime o el Pistons de los Bad Boys, por no irme más atrás de los 90) de que un equipo exitoso puede cambiar por sí solo el estilo de juego de toda la liga. Visual Concepts y NBA 2K no pueden simplemente seguir refinando su fórmula: están obligados a seguir vigilando el baloncesto real para evolucionar a su mismo paso. Y en un deporte tan mágico como éste, en el que los gigantes vuelan, eso nunca va a ser tarea fácil.