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Análisis

Judgment: pleito en los bajos fondos

Judgment /SEGA
Judgment / SEGA

Los creadores de 'Yakuza' firman un spin-off notable

José Carlos Castillo
JOSÉ CARLOS CASTILLO

Ha transcurrido una década desde que adquiriese una PlayStation 2 tan sólo para jugar con las dos primeras entregas de 'Yakuza'. Puede que la franquicia no calase por estos lares, pero consiguió hacerse un nombre en el país del Sol Naciente, instaurándose como una de las más prolíficas para las plataformas de Sony. Hablamos de seis iteraciones principales, sus respectivos remakes y varios spin-off; entregas que tardaron en llegar a Occidente y que tan sólo ahora han dado el salto a compatibles, descubriendo la serie a toda una generación.

Con todo, las desventuras de Kazuma Kiryu dieron tanto de sí que muchos usuarios se muestran recelosos a embarcarse. Como cuando una serie televisiva acumula varias temporadas y la pereza nos impide reproducir el primer capítulo. Se hacía necesario entonces un nuevo comienzo, con personajes y tramas inéditos que actualizasen un gameplay ciertamente trillado.

Esto último representa 'Jugdment': un desarrollo cimentado en 'Ryu ga Gotoku' pero con las suficientes particularidades. Ambientado en el mismo universo que los juegos precedentes, nos devuelve al barrio rojo de Kamurocho, donde varios clanes de la mafia pugnan por engrosar sus arcas a costa de la corrupción. En éstas conocemos al abogado Takayuki Yagami, venido a menos tras conseguir la absolución de un asesino reincidente. Tal desprestigio le lleva a refugiarse en el ámbito de la investigación privada, donde tendrá que afrontar el caso más espeluznante de su carrera: varios miembros de la Yakuza han aparecido muertos, con las cuencas oculares vacías.

Lo que parecen asesinatos en serie pronto casa con ciertos antecedentes y altos estamentos, configurándose una trama de las que te atrapan hasta los títulos de crédito. Y es que el estudio de Toshihiro Nagoshi siempre ha destacado por su narrativa: las abundantes líneas de diálogo perfilan lentamente a cada uno de los personajes, retratándose los instantes clave mediante espectaculares secuencias cinemáticas. También como en los seriales, la historia se fragmenta en capítulos que arrancan con un resumen de lo acontecido hasta el momento; todos ellos culminando en giros de guión imposibles, por lo que uno tiende a olvidar que disponemos de un mundo abierto en el que perdernos.

Sepan los neófitos que en Yakuza el grueso del gameplay consistía en peleas multitudinarias, cual beat'em up de manual. Aquí se mantienen, aunque la mayoría de veces cogidas por pinzas. Un detective castigando a lo más granado de la mafia nipona no es algo que se vea todos los días; mucho menos con semejante gracilidad. A este respecto, el sistema de combate se ha simplificado: Yagami cuenta con dos estilos ('grulla' frente a grupos de enemigos y 'trige' en el cuerpo a cuerpo) y movimientos especiales que ejecutamos al rellenar la barra de turno. Éstos derivan en animaciones alocadas, que a la postre cansan y lastran el ritmo de las contiendas. Eso sí, habilidades como el impulsarnos desde cualquier pared dan mucho juego y se agradece la ausencia de tiempos de carga en los rifirrafes aleatorios (a pie de calle).

Tampoco nos preocupemos si repartir mamporros no es lo nuestro: incluso el jefe final más aguerrido morderá el polvo sin despeinarnos, gracias a las opciones de combate simplificado. Tal es el compromiso del estudio para con su guión, de forma que nadie se quede sin dilucidar la verdad. Para ello (y aquí entran en escena las mecánicas diferenciadoras de Judgment), Yagami debe actuar como lo haría un detective propiamente dicho. Al llegar a la escena del crimen la cámara cambia a primera persona y debemos localizar las pistas fundamentales para continuar con la investigación. Otras veces tocará espiar al sospechoso siguiéndolo en la distancia; manejando un dron o infiltrándonos en sus dominios (forzamiento de cerraduras mediante). Toda evidencia obtenida servirá para rebatir la coartada del personaje en cuestión, hasta el punto de irrumpir en los juzgados.

Lo anterior suena demasiado bien, como si Yakuza y 'Ace Attorney' se hubiesen dado la mano, pero a la hora de la verdad tales segmentos se antojan poco inspirados. Los seguimientos están condicionados a una barra de detección demasiado permisiva, que guarda poca relación con los avistamientos del sospechoso. El modo de investigación tampoco ofrece demasiado reto y el sistema de diálogo (como el de elección de pistas) parecen testimoniales. Tal así que al seleccionar una opción incorrecta, el protagonista se limita a titubear y se nos da libertad para elegir otra... así hasta dar con la tecla.

Colegimos pues que batallas e investigaciones cumplen en cuanto a efectismo, pero no satisfacen como podrían. ¿Importa realmente una vez nos dejamos llevar por la trama y escudriñamos hasta el último rincón de Kamurocho? En absoluto. El mapa sigue tan copado de actividades como de costumbre: al margen de la campaña encontramos misiones secundarias a cada cual más extravagante, que consiguen sacarnos alguna carcajada. También podemos participar en carreras de drones; apostar en casinos (póker, mahjong, blackjack...); practicar bateo; emparejarnos; tomar parte en un simulador de realidad virtual y disfrutar de clásicos arcade en los salones recreativos ('Virtua Fighter', 'Fighting Vipers', 'Puyo Puyo'... hasta un divertido sucedáneo de 'The House of the Dead').

De que la ciudad se sienta más viva que nunca es responsable la versión mejorada del 'Dragon Engine', motor gráfico con que Yakuza 6 sacó pleno rendimiento a la sobremesa de Sony. Aunque persiste la reiteración de enemigos, los escenarios gozan de mayor atención por el detalle, mejores sombreados y tonos de color más profundos. Las animaciones y expresiones faciales ajenos a las secuencias cinemáticas también han mejorado, aunque todavía detectemos algún deje ortopédico. Detalles menores para un juego tremendamente nítido y sólido, sin caídas en la tasa de frames por muchos adversarios que aparezcan en pantalla.

Otra consecuencia de que SEGA haya intentado acercar la producción al mayor número de usuarios: su traducción al castellano (ajena desde 'Yakuza 2') y la inclusión de doblaje dual. Las 17 horas de voces japonesas se han grabado también en inglés, aunque el resultado dista de lo ideal. Sin ir más lejos, no hay color entre el Yagami de Takuya Kimura y el de Greg Chun. La pérdida de matices interpretativos hace más que recomendable jugar en versión original, por mucho que debamos apoyarnos en los subtítulos. Por lo demás, la ambientación sonora es formidable y los temas que acompañan al clímax llegan a calar.

Nuestra valoración

Ryu Ga Gotoku Studio se confirma como apuesta segura por parte de SEGA. 'Judgment' supone la entrada perfecta en Kamurocho para toda una generación de jugadores, si bien las mecánicas de investigación e interrogatorio (a priori, piedra angular del desarrollo) se antojan desaprovechadas.

Sacar rendimiento al mapa mientras repartimos estopa bastarán de por sí para muchos, pero es que la narrativa raya a un nivel encomiable (hablemos de diálogos, composición de secuencias o giros argumentales). Unas 20 horas de historia capaces de atraparos sin remedio. Para entonces, apenas habréis rascado el 10% de lo que Judgment tiene por ofrecer.