Los mineros asturianos: «Hemos trabajado lo mejor que hemos podido en el rescate de Julen»

GUARDIA CIVIL

El portavoz de los miembros de la Brigada de Salvamento Minero ha querido agradecer el trabajo de todas las personas involucradas en el rescate

FERNANDO TORRES , JUAN CANO Y ALVARO FRÍAS

Con aplausos. Así han sido recibidos los miembros de la Brigada de Salvamento Minero a las puertas de su hotel tras localizar esta madrugada el cuerpo del pequeño Julen. «Hemos trabajado lo mejor que hemos podido, de eso no tengan duda. Hemos hecho todo lo posible», ha detallado Sergio Tuñón, quien ha capitaneado el equipo de ocho mineros desplazados a Málaga, cuyas primeras palabras han sido para la familia del pequeño Julen. «No tuvimos la oportunidad de darle el pésame dadas las horas y como acabó todo», ha comentado el portavoz, quien ha destacado el cariño recibido durante estos días.

Asimismo, los mineros también han querido agradecer el trabajo del resto de los equipos de rescate, «que nos ayudaron en todo lo que pudieron». Junto a ellos en los últimos días del rescate se encontraban 14 guardias civiles –especialistas en rescate en montaña (Greim), de actividades subacuáticas (Geas) y en microvoladuras (Tedax)– y ocho bomberos del Consorcio Provincial. Los miembros de la Brigada de Salvamento Minero siempre han querido dejar claro que no son héroes, solo hombres que forman parte de un equipo de más de 300 personas que han trabajado en Totalán.

Capitaneados por Sergio Tuñón, Lázaro Alves Gutiérrez, Maudilio Suárez, José Antonio Huerta Lamuño, Adrián Villarroel Fernández, Jesús Alfonso Fernández Prado, Rubén García Ares fueron los ocho hombres encargados de la última etapa del rescate del pequeño de dos años. Partieron desde Asturias en un avión militar contando con que todo iba a ir rápido hasta que comenzaron a surgir las complicaciones.

Ayudando en todo

Pero no han sido diez días en balde. Quienes estuvieron en contacto con ellos aseguran que «han estado ayudando a los electricistas, tirando cables para los generadores, preparando los tubos para encamisar el pozo o simplemente ayudando en todo lo que hiciera falta». Los brigadistas estuvieron cavando a 72 metros de profundidad, de manera manual y con una inclinación, la galería horizontal de aproximadamente cuatro metros que los separaba del pozo donde se encuentra el niño.

En cada turno descendían dos bomberos en una cápsula diseñada expresamente para esta intervención, con un intervalo de unos 30 ó 40 minutos, con palas y martillos neumáticos de aire comprimido. Iban con mascarillas, detectores de oxígeno y estaban en todo momento en contacto con el resto del operativo vía telefónica. En total llevaban un equipo que pesa unos 14 kilos y a medida que avanzaban tenían que sostener el techo y los laterales de la galería con postes de madera.