El asesino de la joven de Laredo: «He hecho algo horrible, he hecho algo horrible...»

Rebeca Alexandra Cadete y Tomás Maestre, en una foto durante su relación./E. C.
Rebeca Alexandra Cadete y Tomás Maestre, en una foto durante su relación. / E. C.

Rebeca, de 26 años, fue asesinada en su casa ayer de madrugada tras recibir múltiples puñaladas por parte de Tomás, que se entregó a la Policía menos de una hora después

PILAR G. RUIZ Y DANIEL MARTÍNEZ

«Está como tú y como yo. Ni siente ni padece. Como si no hubiera pasado nada…», apuntaba uno de los agentes que custodiaron durante toda la mañana a Tomás Maestre Ramírez, ecuatoriano de 29 años, quien permanece detenido como presunto responsable del asesinato esta madrugada de su expareja en Laredo. Alrededor de las cinco de la mañana, tres cuartos de hora después de que se produjeran los hechos en la plaza Rosario Ochandiano de la localidad pejina, el joven se presentó voluntariamente en la comisaría de la Policía Local y confesaba que «había hecho algo horrible».

Esa frase la repitió en varias ocasiones, pero su actitud en el interior del edificio distó mucho de ser de arrepentimiento. Más bien todo lo contrario. Se mostraba calmado y tranquilo. Tanto que en el tiempo que tardó en llegar a estas estancias la Policía Judicial de la Guardia Civil -se ha hecho cargo de la investigación- tuvo tiempo de echar una cabezada. Después de prestar declaración, se tomó como si fuera un día cualquiera el desayuno que le llevaron los agentes siguiendo lo establecido en el protocolo.

La Policía Local de Laredo y la Casa Consistorial de la villa pejina comparten dependencias. Ayer a mediodía, cuando se llevaba a cabo frente al Ayuntamiento una concentración ciudadana para rechazar el crimen que había acabado de madrugada con la vida de la joven Rebeca Cadete Santana, su expareja y presunto asesino se encontraba en los calabozos. A la fuerza, tuvo que escuchar cómo los aplausos rompían el minuto de silencio por la primera víctima por violencia machista del año en España.

Rebeca, de 26 años y nacionalidad dominicana, murió desangrada tras una agresión de violencia extrema que pudo desencadenarse por los celos. Así lo consideran las autoridades que relataron que la joven recibió hasta 20 puñaladas, algunas de ellas en el cuello y en el tórax de carácter mortal. Cuando llegaron al lugar los sanitarios del 061 ya no se podía hacer nada. Todo ocurrió en presencia de dos compatriotas de la fallecida, con las que compartía un piso en el número 2 de la plaza Rosario Ochandiano. Ambas narraron la cronología de los hechos a los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil que se están encargando de la investigación. Antes, también se habían desahogado con algunos de los amigos que compartían con la pareja. «Me llamó poco después de que pasara todo. Imagínate cómo estaban tras ver lo que habían visto, con la casa llena de sangre», apunta Ángel, propietario del pub La Zona, uno de los preferidos por Rebeca y donde a veces echaba una mano sirviendo copas.

No se dio por vencido

Según la declaración de las testigos, Tomás Maestre Ramírez, de 29 años y nacionalidad ecuatoriana, llegó por la noche a la vivienda, llamó al timbre del 4º izquierda y las moradoras se negaron a abrir la puerta. Pero el presunto homicida no se dio por vencido. Insistió «dando golpes a la puerta y llamando al timbre» hasta que finalmente pasó al interior. Fue en ese momento cuando la emprendió a patadas y puñetazos contra la víctima y después empuñó el arma blanca con que la degolló, la apuñaló y provocó heridas de gravedad por todo el cuerpo.

Como apuntan desde el entorno de la fallecida y también confirmó ayer el delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga, que se desplazó al lugar junto a distintos miembros del Ejecutivo regional, para evitar ser atacadas, las compañeras de piso -antes de prestar declaración necesitaron asistencia psicológica- se encerraron en una de las habitaciones de la vivienda y llamaron por teléfono a los servicios de emergencia para avisar de lo que estaba sucediendo.

Eso ocurrió hacia las 04.05 horas, como consta en el Centro de Coordinación del 112. Cuando llegaron los agentes, Tomás ya había abandonado el lugar y los sanitarios del 061, a pesar de los intentos de reanimación, no pudieron hacer nada para salvar su vida. Poco después, alrededor de las cinco de la mañana, cuando apenas se había puesto en marcha el dispositivo de búsqueda, el presunto homicida se presentó voluntariamente en la Policía Local. En un primer momento confesó la autoría, aunque no ha transcendido si durante la declaración ante la Guardia Civil ratificó sus palabras.

La Delegación del Gobierno confirmó que el detenido carece de antecedentes penales de ningún tipo y que la víctima, madre de una niña de 5 años que vive con su familia en República Dominicana, se encontraba en Cantabria en situación irregular desde hace aproximadamente tres años. Está previsto que durante el día de hoy el presunto asesino quede a disposición judicial tras pasar la noche en los calabozos de la guardia urbana.

En la vivienda estaban dos compañeras de piso, que se encerraron en un cuarto y llamaron al 112

Juntos en Nochevieja

Una de las últimas ocasiones en las que Rebeca y su presunto asesino habían coincidido en público fue durante la celebración de Nochevieja. Fue en el pub La Zona de la Puebla Vieja de Laredo, que su grupo de amigos utiliza como punto de encuentro. Por allí pasaban casi todos los días y cuando había muchos clientes, especialmente los fines de semana, la chica solía meterse en la barra para echar una mano poniendo copas. Él hacía de pinchadiscos de forma ocasional. Hacía año y medio que habían empezado una relación que quienes les conocían como pareja califican de «intermitente». Complicada pero no tormentosa.

Ahora, la ruptura parecía definitiva. «Es que la cosa iba y venía», apunta un amigo de los jóvenes. La primera víctima del año en España por violencia machista relataba a su entorno los problemas de convivencia. Continuos, pero «como los que puede tener cualquier persona». «Discutían, pero no para llegar a esto. Nos ha pillado por sorpresa», relata Marisa, una de las muchas amigas que el pasado mediodía se acercaron hasta el Ayuntamiento para participar en el minuto de silencio por el crimen.

«Ella no quería volver, pero como estaba siempre encima y era tan bueno con ella, pues le daba pena y volvían», cuenta el propietario del pub, que es incapaz de recordar un solo episodio en el que Tomás protagonizara algún altercado o se mostrara violento. Por eso en su cuadrilla -la que compartía con la víctima- no se explican lo ocurrido. Y mucho menos comprenden la crueldad y el ensañamiento de la que hizo gala la pasada madrugada. Durante el día de ayer, Ángel estuvo en contacto con la hermana de la fallecida, que durante mucho tiempo vivió en Laredo y posteriormente se mudó a Madrid, desde donde viajó ayer hasta el Instituto de Medicina Legal de Cantabria, donde fue trasladado el cadáver de la joven para la realización de la autopsia. Una vez finalizada, se celebrará el funeral, para el que aún no se ha fijado fecha.

Su entorno dice que aunque ella había dejado la relación varias veces, siempre se reconciliaban

Pruebas y testigos

Hasta el momento se desconoce el contenido de la declaración del detenido ante los agentes de la Policía Judicial, ya que el caso se encuentra bajo secreto de sumario. Aunque en un primer momento confesó la autoría, habrá que esperar para comprobar si ha ratificado sus palabras ante la Guardia Civil. Tampoco han trascendido más datos sobre lo que han testificado las dos compañeras de piso de la víctima que presenciaron la agresión. Y hay otras dudas sobre las características del arma que utilizó el agresor, si lo cogió en la vivienda o si la traía de la calle cuando entró en la casa de Rebeca.

Todos esos aspectos son los que están analizando los investigadores. Durante todo el día de ayer, se recogieron pruebas en el piso y se avanzó en la redacción de las diligencias, pero no se puso al presunto asesino a disposición judicial. Desde el momento de su detención hay un plazo legal de hasta 72 horas para que esto se produzca, pero desde la Delegación del Gobierno apuntan que es posible que ocurra hoy mismo.

Alrededor de las 13.15 horas, el joven fue trasladado desde el calabozo de la Policía Local hasta el cuartel de la Guardia Civil. Allí estuvo esperando a que se le asignara un abogado, en principio de oficio. Aunque en el momento de los hechos el juzgado que se encontraba de guardia era el número 1 de Instrucción de Laredo, el Tribunal Superior de Cantabria aún no ha confirmado cuál se hará cargo del caso. Sobre las cinco de la tarde regresó de vuelta hasta las dependencias de la Policía Local, ya que en las instalaciones de la Benemérita en Laredo no hay calabozos. Allí ha pasado la noche.

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