La consejera de Salud niega que conociese las filtraciones de la OPE de Osakidetza

Nekane Murga, durante su comparecencia en el Parlamento/Igor Aizpuru
Nekane Murga, durante su comparecencia en el Parlamento / Igor Aizpuru

La oposición le advierte de que está siguiendo «el mismo camino» que Darpón

TERRY BASTERRABILBAO

«Nunca he tenido conocimiento de filtraciones, ni he pronunciado las frases que me atribuye una persona hace 15 años». Así de rotunda se ha mostrado Nekane Murga a primera hora de esta tarde en el Parlamento vasco. La consejera de Salud comparecía a petición de EH Bildu y Elkarrekin Podemos y ha ido al grano. Desde el primer momento ha rechazado que ella tuviese conocimiento de cualquier irregularidad en la adjudicación de plazas de personal fijo entre los facultativos del Servicio de Salud, como se apunta en uno de los audios que forman parte de la investigación interna del Servicio de Salud. Eso sí, no ha negado que hayan podido existir unas prácticas ilegales que, en el caso de la última OPE, están siendo investigadas en el Juzgado de Instrucción Número 2 de Vitoria, aunque ha reiterado que ella nunca ha tenido conocimiento de las mismas.

A Murga una vocal del tribunal de Cardiología, Izaskun Obieta, dejó entrever en su declaración realizada durante la investigación interna de Osakidetza que hace 15 años la actual consejera le reconoció la existencia de filtraciones. Le dijo, cuando Obieta aún estaba a la espera de conocer la nota del segundo examen de la OPE que aprobó y siempre según su testimonio, que «para no tener el examen «la vocal lo había hecho» muy bien».

«Nunca pronuncié la frase que me atribuyen, ni hace quince años ni ahora. Nunca he participado en un tribunal corrector, ni en la elaboración de un examen. Nunca he sabido los resultados de los ejercicios hasta que se han hecho públicos. La afirmación de la grabación es falsa», ha incidido Murga en la Cámara.

La consejera ha cargado contra Bildu y Podemos, a los que ha acusado de «contribuir a manchar el buen nombre de Osakidetza». «Tratáis de desprestigiar al Gobierno vasco a través del Servicio de Salud cuestionando la honradez de sus profesionales».

Desde las filas de EH Bildu Rebeka Ubera le ha dicho a Murga que «si no cambia va a seguir el mismo camino de Darpón» por no poner los medios, según la formación soberanista, para acabar con las presuntas filtraciones. «Es su responsabilidad limpiar el nombre de Osakidetza. Venía con la credibilidad tocada porque formaba parte del equipo del anterior consejero, pero ya no tiene ninguna. Usted siempre ha sabido lo que pasaba, no ha hecho nada para cambiarlo y eso no se puede aceptar», le ha espetado Ubera a la consejera. La de Bildu ha anunciado la presentación de una solicitud para que Murga comparezca en la Comisión de Sanidad.

Ubera se ha preguntado si el haber «ocultado» información al juzgado -la magistrada le requirió en enero y abril que le enviase toda la documentación de la investigación interna de Osakidetza- «no es prevaricar». Y le ha pedido que «me dé una razón para creerla a usted y no a los profesionales que denuncian las filtraciones. Cuando aporten al juzgado todos los exámenes y las memorias de las máquinas correctoras de las pruebas le creeré». Hasta entonces Bildu mantendrá su acusación al Departamento de no querer poner fin a las presuntas filtraciones.

Una moción

En Podemos han lamentado la «actitud defensiva» de la consejera y su «falta de voluntad para cambiar el modelo corrupto de Osakidetza». La parlamentaria Cristina Macazaga afeó a Murga que el Servicio de Salud «haya subestimado la participación ciudadana de los profesionales que han denunciado» estas presuntas irregularidades. Y aseguró que «quien tiene algo que ocultar no los esclarecerá».

Macazaga anunció la presentación de una moción y protagonizó la anécdota del debate cuando intentó poner la grabación en la que Izaskun Obieta deja entrever el conocimiento por parte de Murga de las filtraciones. La presidenta de la Cámara no se lo ha permitido.

El escándalo de la OPE saltó hace un año. A los escritos de médicos miembros de los tribunales del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular, así como el de Cardiología, alertando de las filtraciones se sumaron Podemos y ESK. Tres anestesistas afiliados al sindicato 'adivinaron' ante notario los nombres de las cuatro personas que sacarían las notas más altas en su especialidad. Tanto ESK, como LAB y ELA anunciaron que llevarían ante la Fiscalía la presunta entrega de las preguntas a unos aspirantes concretos. Elevaron las sospechas a 19 categorías médicas. El Ministerio Público apreció indicios de delito en once de ellas, que son las que elevó hasta el juez y se investigan desde el pasado febrero en el Juzgado de Instrucción Número 2 Vitoria.

Osakidetza paralizó cuatro especialidades ante las evidencias de filtraciones y puso en marcha una investigación interna que cerró en septiembre de aquel 2018 «sin poder concluir que había tales filtraciones». La documentación de ese proceso fue trasladada por el Servicio de Salud a la Fiscalía, pero de forma incompleta. La jueza Yolanda Varona, encargada de la instrucción, le requirió en abril de este año el resto de la información, aquella que el Ejecutivo vasco consideró en un primer momento, menos esencial, como apuntó el pasado martes el portavoz Josu Erkoreka. Faltaban grabaciones de testigos, transcripciones incompletas y actas de aquellas.

Dentro de la documentación completa de aquel proceso interno realizado por Osakidetza y remitido al juzgado se encuentra el audio que ha llevado hoy ante la Cámara vasca a la consejera Nekane Murga para dar explicaciones. La vocal del tribunal de Cardiología, Izaskun Obieta, una de las personas que alertó del fraude, comentó durante su declaración que en un encuentro que mantuvo hace más de una década con Murga en Baleares, la actual titular de salud le dejó entrever la existencia ya entonces de filtraciones. Obieta acababa de realizar los ejercicios de la OPE que aprobó, pero estaba a la espera de conocer aún la nota del segundo ejercicio. Según el testimonio de la vocal, Murga le aseguró que «para no tener el examen lo has hecho muy bien».

Tres altos cargos

La tormenta de la OPE ya se ha llevado por delante a tres altos cargos. El exconsejero Jon Darpón dimitió el pasado marzo empujado por la presión política y judicial. La oposición quería su cabeza y el jeltzale abandonó el cargo días antes de ser reprobado por Bildu, Podemos y PP. Fue el primer dirigente del Gobierno que se marcha por una investigación en su departamento. Antes que él dejaron su cargo la exdirectora general de Osakidetza, María Jesús Múgica, y el exdirector de Recursos Humanos, Juan Carlos Soto.

Hasta el momento tres médicos -el digestivo de Galdakao José Luis Cabriada; el anestesista del Hospital Araba Cesar Augusto Valero, y la angióloga de Basurto María Reyes Vega- están imputados por un presunto delito de filtración de secreto por parte de funcionario público por, supuestamente, facilitar los exámenes o parte de ellos a médicos de sus equipos y de su máxima confianza. Declararon ante la magistrada Yolanda Varona los últimos días de mayo, como también lo hicieron una decena de testigos.

Quedan por comparecer ante la jueza tres altos cargos de Osakidetza, que aún no se ha decretado si lo harán como testigos o investigados. Se trata del ya dimitido Juan Carlos Soto, su subdirector Xabier Balerdi y el director de Planificación Sanitaria, Andoni Arcelay. El IVAP, encargado de redactar los exámenes, carece de médicos y solicitó a Osakidetza que les indicase quién podía preparar los ejercicios. Según declararon los responsables de Instituto de Administración Pública ante la Fiscalía y la jueza, fue la dirección de Recursos Humanos del ente sanitario la que le dio el nombre de un especialista por cada categoría médica.

ESK, uno de los dos sindicatos personados en la causa junto con LAB, augura que la magistrada citará a declarar a más personas durante la instrucción de esta causa, que se prolongará hasta el verano de 2020. LAB, por su parte, augura que según avance el proceso se conocerán más audios como el de Izaskun Obieta señalando a Murga como conocedora de las filtraciones hace ya 15 años y que le ha traído hoy a la consejera a dar explicaciones ante la Cámara.