Ingresan en la prisión de Sevilla los cinco condenados de La Manada

Ingresan en la prisión de Sevilla los cinco condenados de La Manada

La Audiencia de Navarra ordenó el envió a la cárcel de los agresores, que fueron arrestados cuando trataban de abandonar la ciudad

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Los cinco miembros de La Manada han sido detenidos a primera hora de la tarde de este viernes por orden de la Audiencia Provincial de Navarra y en torno a las 20.00 horas han ingresado en la prisión de Sevilla I.

Los arrestos, según informan fuentes judiciales, han tenido lugar en Sevilla capital, poco después de que el juicio por los recursos por la agresión sexual de los Sanfermines de 2016 quedara visto para sentencia. El Supremo ha avisado a la Audiencia de Navarra que el fallo iba a ser condenatorio y que podría haber riesgo de fuga.

Los arrestado estaban planeando abandonar Sevilla para pasar el fin de semana fuera de la ciudad. . La Policía había puesto bajo vigilancia a su salida de los juzgados de Sevilla a donde, como todos los lunes, miércoles y viernes, habían acudido a fichar.

Desde que salieron de prisión, a la espera de que se resolvieran los recursos presentados por su defensa y las acusaciones, todos ellos se han refugiado en Sevilla y llevan una vida todo lo anónima que se puede, dado que sus rostros, y lo que hicieron para ser condenados, son de dominio público. Su única obligación ha sido ir a firmar al juzgado lunes, miércoles y viernes. No han faltado a la cita, a la que también han asistido hoy, cuando el caso llega al Tribunal Supremo, que estudiará los recursos contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia. Siempre por separado, a las mismas horas y sin abrir la boca. Solo en las primeras veces, aún con el foco mediático encima, Ángel Prenda se esforzó en dejar claro su inocencia.

Los cinco jóvenes han pasado un año con un perfil plano, por recomendación de su abogado. Casi recluidos en su barrio, donde muchos aún les defienden y aunque lo reprochan, justifican lo ocurrido como la consecuencia cuasi lógica de una noche de farra, rechazando la imagen de unos violadores desalmados que se ha impuesto. Solo unos pocos se atreven a alzar la voz para criticar, sin paliativos, lo que hicieron.

Sus intentos de pasar desapercibidos solo roto, al principio, por el intento del exguardia civil Antonio Manuel Guerrero, de sacarse el pasaporte nada más salir de prisión. Todas las alarmas saltaron al apuntar a un indicio de fuga, pero el juez aceptó su versión de que había perdido el documento anterior y quería sacarse una copia para consignarla en el juzgado en cumplimiento de las medidas cautelares.

Sin embargo, el mayor traspiés en este año en libertad lo cometió Ángel Boza, que a comienzos de agosto fue detenido tras arrollar a unos vigilantes de seguridad tras el hurto de unas gafas de sol en un centro comercial. Tras un corto paso por prisión, finalmente quedó en libertad tras ser condenado por un delito leve de hurto y lesiones. También ha trascendido que Alfonso Cabezuelo fue suspendido de empleo y sueldo como militar de la UME.

Salvo estos incidentes, su rutina se ha reducido a pasar por el juzgado y disfrutar los fines de semana. El pasado verano los viandantes sorprendieron a algunos de ellos disfrutando en familia de un chiringuito en las cercanas playas de Cádiz, y El Prenda desmintió una escapada a Ibiza en fin de semana. Sí se le vio el pasado mes de mayo en la Feria de Sevilla, donde según algunos testimonios fue reconocido y jaleado por un grupo de jóvenes. «No me voy a quedar en casa en la Feria», dijo después a los periodistas. No siempre ha sido así, y El Prenda y el peluquero Jesús Escudero tuvieron que abandonar una piscina municipal tras ser increpados por el resto de los bañistas cuando fueron reconocidos.

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