Venta de 'pinganillos' y micrófonos para copiar

Docentes vigilan un examen de Selectividad./Jordi Alemany
Docentes vigilan un examen de Selectividad. / Jordi Alemany

La venta de sofisticados artilugios electrónicos aumenta de cara a las pruebas de Selectividad, fin de curso y oposiciones

MARTA FDEZ. VALLEJO

Miles de jóvenes vascos se presentarán la próxima semana de selectividad. y en la Universidad siguen de exámenes. Así que seguimos en temporada alta de copias, chuletas y chivatazos, pero cazar a los tramposos cada vez es más difícil. Las nuevas tecnologías han introducido en las aulas artilugios casi indetectables, que han complicado la labor de los docentes para descubrir el fraude. El defensor de la Universidad del País Vasco -Aldezle-, expresó en su último informe la «preocupación» del profesorado ante la «progresiva sofisticación de los sistemas de copia, mediante el uso de sistemas electrónicos de transmisión de voz y datos». El reglamento de la Universidad de Deusto sobre las sanciones a los alumnos que hacen trampas incluye ya, y como «falta grave», estar en posesión, se use o no, de cualquier tipo de instrumento o dispositivo que permita una ayuda no autorizada.

«Móviles apagados y guardados en mochilas y dejar todo delante de la clase». Suele ser la orden que da el profesor al inicio a cualquier examen oficial. Los docentes han puesto el foco en el control de los teléfonos y con razón. Muchas de las escenas que relatan los alumnos de una 'copiada' con éxito tiene que ver con un smartphone. «Estaba ya en la cuarta convocatoria y se me había atragantado la asignatura. Tuve que arriesgarme», explica un estudiante. Recurrió a su novia y a un compañero de mismo grado como 'pareja de apoyo'. «Escondí el móvil entre la ropa. En un descuido de la profesora hice una foto al examen y lo mandé por wasap», relata. Su novia y su amigo, sentados en un banco a las puertas del aula en la que se celebraba el examen, le resolvieron los ejercicios y volvieron a enviarle los resultados por wasap». Aprobó. Con nota.

Un profesor del campus de Leioa de la UPV/EHU recuerda el último episodio en un examen hace unas semanas, en el que también estuvo 'implicado' un móvil. Una docente tenía que poner un ejercicio a dos clases en horas consecutivas. Una alumna hizo una foto con el móvil a las preguntas y pasó por wasap el examen al otro grupo. Antes de que llegara la profesora, todos los estudiantes de la otra clase se sabían preguntas y respuestas. La trampa fue descubierta y se anuló la prueba.

Tecnologías para copiar. El equipo es un auricular en el oído, micrófono en forma de collar o escondido en la ropa y móvil. El bolígrafo que lleva incorporada una cámara permite grabar las preguntas.
Tecnologías para copiar. El equipo es un auricular en el oído, micrófono en forma de collar o escondido en la ropa y móvil. El bolígrafo que lleva incorporada una cámara permite grabar las preguntas.

Más difícil de detectar son las últimas tecnologías de copia que emplean los chavales. No vale con extremar la vigilancia en el aula. El equipo básico es el 'pinganillo' (auricular que se introduce en el oído), un móvil y un micrófono. Y unos compañeros dispuestos a responder a las preguntas desde fuera de la clase -hay anuncios en internet de 'profesionales' que cobran por esa labor-. Un examinador vasco de Selectividad recuerda que hace unos años pillaron a un estudiante con estos artilugios. Le delató el atuendo. «Hacia un calor terrible y él llegó con una chaqueta. ¡Daba un cante!» Le suspendieron.

Este joven llevaba ropa amplia para esconder todos los dispositivos. Ahora podría ir en camiseta y nadie vería nada raro. Los auriculares, los 'pinganillos', son tan pequeños como un guisante y de color carne, casi indetectables. El micrófono, también minúsculo, se coloca en un colgante, oculto en la ropa... y ya no hay cables que esconder. El proceso es sencillo: La persona que se examina lee las preguntas por el micrófono y recibe las respuestas por el auricular. La otra opción es grabar con una cámara -colocada en un boli por ejemplo- el examen y enviarlo. Las universidades poco pueden hacer porque están prohibidos los inhibidores de frecuencia.

«Vienen con sus padres»

«Vendemos dos o tres equipos a la semana. En mayo y junio, y cuando hay oposiciones, tenemos una subida fuerte de ventas», explica una responsable de la Tienda del Espía en Bilbao. Tienen clientes de todo tipo, adultos que preparan una OPE, jóvenes que se examinan de Bachillerato y Selectividad o chavales de Secundaria que, incluso, «vienen con sus padres» a comprar el equipo para copiar. Y algunos vuelven después del examen a contarles que han triunfado. «Un chico que compró una minicámara para unas oposiciones nos contó que grabó el examen, dijo que se sentía mal y un examinador le acompañó al baño. Hizo que vomitaba, dejó la grabadora escondida tras el inodoro y volvió al aula. Su compañero recogió la cámara y le dictó las respuestas por el 'pinganillo'», recuerda. Hay numerosas webs -una de ellas 'pinganillosparaexamenes.es'- que venden estos dispositivos.

«En el último examen además de tener que dejar el móvil, nos hicieron quitarnos el reloj», cuenta un estudiante del campus de Leioa. No es de extrañar. Los relojes inteligentes tienen las mismas funciones que un móvil. Y hay otros preparados para almacenar apuntes. Incluso lo alumnos que siguen optando por los clásico: las chuletas, utilizan programas informáticos para fabricarlas, como 'Chuletador'. Reducen la letra y preparan el texto como si fuera una etiqueta, que luego se puede pegar en un rotulador típex, en el envase de una botella...

El profesor tiene dos problemas ante las copias: qué hacer cuando pilla a un alumno 'in fraganti' -normalmente le echa y le suspende-, o si detecta la copia después. El Defensor de la UPV/EHU ha reclamado un protocolo para que los docentes sepan cómo actuar si descubren a un alumno copiando y qué pruebas deben recabar cuando detectan el fraude al corregir.

La clave

Aldezle
El Defensor de la UPV ha alertado de la «progresiva sofisticación de los sistemas de copia»
Medidas
Los docentes piden a los alumnos dejar móviles y relojes como forma de combatir el fraude