Conflicto en los colegios concertados

23 días de huelga en los colegios y se acerca el fin de curso sin atisbo de solución

La asistencia a la manifestación de este miércoles en Bilbao ha sido notable. /Pankra Nieto
La asistencia a la manifestación de este miércoles en Bilbao ha sido notable. / Pankra Nieto

Kristau Eskola dice que las demandas laborales «exceden el marco normativo» y las centrales les acusan «dinamitar» el proceso negociador

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

Sindicatos de la enseñanza y la patronal de la red concertada han vuelto a escenificar este miércoles su grave enfrentamiento ante una comunidad escolar -familias, alumnos y profesores- desgastada por este largo conflicto. Las dos partes han repetido el guion de todas las jornadas de huelga. Las centrales han acusado a la patronal de «falta de voluntad» para solucionar el litigio laboral, de buscar la «divisón sindical» y «dinamitar el proceso negociador». Y la patronal ha reiterado que la reivindicaciones de los trabajadores «exceden» a los recursos del sector e incluso al marco normativo, ha defendido que sí están sentándose a dialogar y ha pedido sacar la batalla de las aulas. Las cifras de seguimiento del paro que han ofrecido están, como las posturas, separadas por un abismo: 19% frente al 65%, aunque para las familias ya es una cuestión menor. Los padres asumen que el daño académico para sus hijos ya está hecho y la inmensa mayoría envía a los chavales a clase aunque sus profesores hagan huelga.

Las centrales en lucha, ELA, mayoritaria, LAB, Steilas, CC OO y UGT, han criticado que la patronal mantenga «con alguna pequeña variación» la oferta que les hizo el 25 de marzo y que Kristau Eskola consideró «la definitiva» porque era «el máximo» que le permiten sus «recursos». Han censurado que los responsables de los colegios religiosos hayan enviado una carta a las direcciones de los centros con esa última propuesta de condiciones laborales para los trabajadores -con el detalle de los sueldos que recibirían-. «Lamentablemente, una vez más, la patronal ha actuado de mala fe, sin responder a las reivindicaciones laborales y buscando sembrar la confusión y la división entre trabajadores, delegados y sindicatos», han indicado los portavoces de las centrales, que se han felicitado por el «respaldo» de los «3.500 trabajadores» que han acudido a la manifestación celebrada en Bilbao.

Los colegios religiosos de Kristau Eskola han situado el seguimiento del paro en 1.508 trabajadores de los 8.147 de su grupo. Han salido al paso de los reproches sindicales. Su director general, Mikel Ormazabal, ha vuelto a defender que las centrales reivindican condiciones laborales «que exceden el marco normativo» de la red concertada. Y ha vuelto a poner encima de la mesa que no cuentan con dinero para responder a las demandas de los trabajadores. «Mantenemos nuestra preocupación por lograr un acuerdo que defienda la sostenibilidad y viabilidad de los centros, se garantice la continuidad y el futuro de los proyectos educativos y se defiendan las condiciones laborales de los trabajadores», ha resumido.

El responsable de los colegios religiosos ha asegurado que durante el pasado abril han mantenido reuniones con agentes sociales, políticos y con el sindicato mayoritario, ELA, con el fin de llegar a un acuerdo. Ormazabal ha incidido en que «es voluntad de todas las partes dar un mejor servicio al alumnado y a las familias» y que Kristau Eskola «ha abogado siempre porque el conflicto no se traslade a las aulas».

Movilización final

El principal motivo por el que no se llega a un acuerdo es la subida salarial. Los trabajadores colocan la línea roja en que no se vincule los incrementos de sueldo a la subida que estable el Gobierno vasco para los docentes funcionarios. Pidan subidas que les permitan recuperar el poder adquisitivo perdido en diez años sin convenio. La patronal argumenta que depende de la financiación pública para aplicar las subidas a los salarios. Un callejón sin salida.

Mientras tanto, este jueves se cumplirá la jornada 24 y última de las huelgas de este curso. Los colegios y las familias han acabado por acostumbrarse a las rutinas de los paros. La inmensa mayoría de los padres lleva a sus hijos a los centros escolares al margen de que se impartan clases o no. Las asociaciones de familias temen los efectos de las pérdidas de clase en los exámenes y en las pruebas de Selectividad y han comenzado a hacerse a la idea de que el curso va a acabar sin que se solucione el conflicto.

Los propios sindicatos se han mostrado «escépticos» ante la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes del verano. Aunque este jueves terminan las huelgas planean una movilización final para acabar el curso «de forma visible».