La madre de la bebé asesinada en Vitoria: «Nos atacó porque no quise mantener relaciones sexuales»

Daniel M. ocupa el banquillo de los acusados. / Rafa Gutiérrez

La madre de la pequeña asesinada por Daniel M. en la calle Libertad desmonta en menos de una hora la versión del asesino de que actuó motivado por un «ente» al ver en su hija «la semilla del mal que iba a destruir el mundo»

DAVID GONZÁLEZ

Poco menos de una hora le ha hecho falta a Gabriela, la joven madre cuya hija, la pequeña Alicia, murió asesinada en la calle Libertad a manos de Daniel M., para desmontar su versión. El testimonio de esta chica ha arrancado pasada la una de la tarde, después de tres horas de interrogatorio al único encausado del juicio, en las que ha admitido el ataque mortal, pero lo ha justificado porque vio en la pequeña, de sólo 17 meses, «la semilla del mal que iba a destruir el mundo». Ni fue una cuestión diabólica, ni hubo ente alguno. Fue, según su testimonio, algo más peregrino. «Nos atacó porque no quise mantener relaciones sexuales con él».

Mientras Daniel ha hablado de entes etéreos, extraterrestres, el mal, ángeles buenos y malos -en un intento por convencer al jurado y magistrado de que no estaba en sus cabales aquella madrugada del 25 de enero de 2016-, la madre ha recurrido a términos más terrenales. En ningún momento le oyó hablar de esas «visiones». Sólo cuando ya estaban en casa del profesor de saxofón, en la calle Libertad, éste, en un momento dado, se sentó en la taza del water, se puso una toalla en la cabeza y comenzó a farfullar.

«Empezó a decir cosas raras, del fin del mundo. Algo dijo de que los niños iban a provocar el fin del mundo», ha explicado la joven, que también fue atacada por el procesado. Ante ese panorama, trató de irse de la casa. Pero al desconocer la ciudad ni haber autobús a Burgos hasta las dos de la mañana, optó por quedarse a dormir.

Hacia las 3.00 horas, el acusado, quien se había quedado en el salón, le mandó mensajes de contenido sexual. Ella no respondió. Media hora después, le desveló el acusado. Estaba presionando el pecho de su pequeña, de solo 17 meses. Como ella le recriminó la acción, éste la atacó.

«Le aparté mano. Se subió encima de mi. Me agarró del cuello y empezó a darme puñetazos. Me gritó que 'te voy a matar hija de puta todo el rato'». Entre sollozos, Gabriela, de sólo 18 años en el momento de los hechos, ha relatado que «me agarró del pelo y me tiró al suelo. También me dio patadas».

«Le agarró a ella y miró al balcón, la soltó y me agarró a mi. Rompió los cristales. Me metió dentro, agarró a Alicia y la tiró. Y luego siguió pegándome«, ha continuado. Intentó clavarle un cristal, pero ella logró defenderse hasta liberarse de él y huir. En ese momento entró en el piso la Ertzaintza. Gabriela, que ha necesitado asistencia al acabar su declaración, no ha superado aún este terrible episodio y, según han descrito en la vista oral, sufre «estrés postraumático».

Daniel M. ha empezado a declarar ante la Audiencia Provincial de Álava a las diez de la mañana. El único acusado por el asesinato de la pequeña Alicia se ha autodenominado como «trabajador de luz» y «un ángel blanco» y se ha presentado como víctima. Ese 25 de enero de 2016 ha insistido en que vio «al diablo» en la madre de la víctima, una joven llamada Gabriela, a la que también intentó matar. «Fue una batalla entre San Gabriela y San Gabriel para evitar la destrucción del mundo», ha subrayado en varias ocasiones. También tuvo esa supuesta percepción con la pequeña, Alicia, de sólo 17 meses, y a la que arrojó desde un primero con resultados fatales.

En respuesta a las preguntas del fiscal, el acusado, que ha repetido hasta la saciedad que se sienta en el banquillo «por un complot de las fuerzas del mal», ha admitido los hechos y ha reconocido que esa madrugada «lanzó» a la bebé por la ventana. Según ha asegurado, actuó de esa forma porque estaba «enajenado» y porque, en un momento dado, durante una pelea con Gabriela, la niña le miró «con los ojos desorbitados» y «con maldad y rabia». «Mi misión se concretó en acabar con la semilla del mal y la destrucción del mundo», ha afirmado, antes de reconocer que, por ese motivo, inmediatamente después «lanzó» a la pequeña Alicia por la ventana. Por el contrario, ha asegurado que a Gabriela en ningún momento trató de lanzarla por la ventana. Su interrogatorio ha concluido al filo de la una y cuarto de esta tarde. Media hora después, tras un receso, ha comenzado la declaración de la madre de la bebé.

Daniel M., quien fuera profesor de saxofón y miembro de la banda municipal de música, se enfrenta a los cargos de asesinato con alevosía de un menor de 16 años -Alicia sólo tenía 17 meses- y a otro de homicidio en grado de tentativa. Y es que también intentó acabar con la vida de la madre de la víctima, una joven domiciliada en Burgos, de nombre Gabriela, y que también declarará esta misma mañana.

El pasado abril, esta chica ya pidió en EL CORREO la pena máxima para el encausado, en prisión preventiva desde la trágica noche en que ocurrieron los hechos. Se habían conocido semanas atrás a través de una conocida red social y habían iniciado una relación, aunque el tribunal no ha tenido en cuenta este detalle.

Más de sesenta testigos

Hasta el miércoles 12 de septiembre desfilarán por la segunda planta del Palacio de Justicia de Vitoria más de sesenta testigos entre ertzainas, peritos, vecinos, familiares y médicos. Como ya aceptaron ayer todas las partes -Fiscalía, acusación particular y popular, más la defensa- no hay dudas sobre la autoría de Daniel. Fue atrapado por patrulleros de la Ertzaintza en el piso, del que acababa de huir la madre de la víctima. ¿Qué se discutirá entonces en estas seis sesiones que hay por delante?

Si el único procesado sabía lo que hacía -como asegura las acusaciones- o si, por el contrario, sufría una «enajenación mental», argumento esgrimido por la defensa. Su abogado, el tercero que se hace cargo de su caso, esgrime que padece una «grave esquizofrenia paranoide no diagnosticada». Aquella noche, tras «consumir cannabis y alcohol» vio «el mal» y al «demonio» en la pequeña Alicia, quien dormía plácidamente junto a su madre en el dormitorio de la vivienda. Las atacó y, aunque Gabriela se defendió, nada pudo hacer por salvar a su pequeña, quien cayó desde una altura de casi 5 metros. Su abogado reclama que sea internado en un centro especializado.

Los nueve miembros del jurado -seleccionados ayer entre 25 candidatos tras casi cuatro horas de enrevesadas consultas- decretarán si Daniel M. es responsable o no de ambos ataques. Serán necesarios siete votos favorables para condenarle. Y sólo cinco para exculparle. De darse el primer supuesto la pena definitiva sería impuesta por el juez de la sala, Jesús Poncela.

Ciudadanos anónimos instalaron un altar improvisado en el lugar donde murió Alicia.
Ciudadanos anónimos instalaron un altar improvisado en el lugar donde murió Alicia. / Igor Aizpuru

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos