Totorika, el alcalde que simbolizó el 'espíritu de Ermua', deja la política

Carlos Totorika, frente a un busto en recuerdo de Miguel Ángel Blanco. /Fernando Gómez
Carlos Totorika, frente a un busto en recuerdo de Miguel Ángel Blanco. / Fernando Gómez

El regidor socialista anunciará en los próximos días que renuncia a su acta de juntero y a la Alcaldía que ha ocupado los últimos 27 años

DAVID GUADILLA

Comenzó como un alcalde casi desconocido y acabó convertido en un símbolo de resistencia contra el terrorismo. Casi tres décadas después de llegar al Ayuntamiento de Ermua, Carlos Totorika anunciará en los próximos días que deja la política. Abandonará tanto su cargo de primer edil como su acta de juntero en Gernika. La decisión había sido tomada hace ya tiempo y se debe a motivos personales. Con 62 años, el regidor vizcaíno considera que ha llegado el momento de dar un paso atrás y renovar la lista del PSE en Ermua. Su sustituto aún no se ha hecho público de manera oficial.

La marcha de Totorika era una posibilidad que tanto él como el PSE llevaban barajando desde hace ya un tiempo. En realidad, desde la legislatura pasada. La idea era sustituirle a mitad de mandato para que su relevo se fuese fogueando. Algo muy parecido a lo que sucedió, por ejemplo, en 2009, cuando Mikel Cabieces, hasta ese momento alcalde de Portugalete, fue nombrado delegado del Gobierno en lugar de Paulino Luesma. Al frente de la villa jarrillera quedó Mikel Torres.

Pero varios factores han retrasado la decisión. El más importante, que su candidatura ha demostrado ser un valor seguro para los socialistas. Desde que se presentó por primera vez en 1991 ha sido el más votado en siete citas electorales. Y a pesar del desgaste que el PSOE viene sufriendo desde 2011, Totorika ha logrado ganar las dos últimas convocatorias electorales con relativa comodidad.

Su salida del Ayuntamiento pondrá fin a una etapa marcada por lo sucedido el mes de julio de 1997, cuando ETA secuestró y luego ejecutó a Miguel Ángel Blanco. Totorika se situó al frente de la movilización ciudadana y pasó de ser solo el alcalde de un municipio situado en el centro de Euskadi al rostro que encabezó uno de los mayores pulsos que la sociedad vasca lanzó a la banda terrorista y a la izquierda abertzale.

Su labor fue clave para evitar que la repulsa ciudadana al asesinato del edil popular derivase en un conflicto social de carácter violento. Consciente de que la situación se podía descontrolar y de que alguna sede de HB ya había sido atacada, tomó una decisión fundamental para canalizar aquella energía y aquel dolor. Organizó una manifestación hasta Eibar bajo un sol de justicia. «Nos hicimos 15 kilómetros. Volvimos derrengados, con las cosas claras y el estómago en su sitio», narró a este periódico en el décimo aniversario del asesinato de Blanco.

Papel de Aiete

Aquellas semanas de julio marcaron desde entonces una trayectoria política que fuera de Ermua también le ha dejado algún sinsabor. Sobre todo dos: sus fallidos intentos por ser el candidato socialista a diputado general de Bizkaia en 1999 y líder del PSE en 2002.

En el primer caso perdió las primarias frente a Josu Montalbán. En el segundo, su candidatura se presentó como un intento de dar continuidad al mandato de Nicolás Redondo Terreros, que había dimitido unos meses antes tras la crisis abierta en la formación por su relación con el PP de Jaime Mayor Oreja.

Totorika compitió contra Patxi López y Gema Zabaleta. Se impuso el que luego sería lehendakari. A aquel congreso el PSE llegó abierto en canal, pero al final sirvió para relanzar el proyecto socialista. Entre otros factores, como ha reconocido públicamente en alguna ocasión el propio López, por la actitud mantenida tras su derrota por Totorika, quien optó por cerrar las heridas y centrarse en su labor en el Ayuntamiento de Ermua.

Su capacidad para integrarse bajo el liderazgo de López se certificó en octubre de 2011. Junto con Jesús Eguiguren formó parte de la delegación que el PSE envió a la Conferencia de Aiete. Su elección no fue casual. La presencia de Totorika era todo un mensaje simbólico. En 2015 volvió a encabezar la lista del PSE a diputado general de Bizkaia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos