Rivera intenta frenar la caída de Ciudadanos con fichajes de impacto

Albert Rivera. /Efe
Albert Rivera. / Efe

La incorporación de independientes genera las primeras críticas a la dirección del partido liberal

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Por primera vez a Ciudadanos no le va bien en las encuestas. El partido de Albert Rivera retrocede en los estudios demoscópicos a dos meses de las elecciones generales con fugas de sus votantes a Vox y al PSOE. La dirección liberal intenta taponar esas huidas con la incorporación a sus candidaturas de independientes que han sido altos cargos socialistas o con el PP, pero la estrategia ha generado los primeros movimientos críticos de puertas para adentro.

Cuando el pasado 18 de febrero el comité ejecutivo de Ciudadanos decidió por unanimidad vetar las alianzas con el PSOE después del 28 de abril, lo hizo amparado en los datos aportados por sus expertos electorales. A los liberales siempre les va mejor en los sondeos que en las votaciones, y por esa razón unas encuestas desfavorables encendieron las alarmas de Rivera y su equipo. El barómetro del CIS de febrero, pero también otros estudios privados, constató que el 9% de los votantes naranjasde junio de 2016 piensa apoyar ahora a Vox, y el 6% al PSOE. Este último dato es llamativo porque el trasvase votos siempre ha ido en sentido contrario. Esa tendencia, además, se puede reafirmar y crecer con el «cordón sanitario» impuesto a los socialistas, advierten algunos dirigentes del partido disconformes con la marginación, un grupo cada vez más nutrido.

Rivera se lo juega todo el 28 de abril a sobrepasar al PP y hacerse con el liderazgo del centroderecha, pero esas expectativas parecen ahora lejanas a la luz de lo que dicen las proyecciones electorales. El líder Ciudadanos también lo ve y trata de recuperar el carácter transversal que tuvo el partido en sus orígenes. La fórmula que ha encontrado es la captación de exaltos cargos socialistas y populares para sus listas.

Batalla en las primarias

La verdad es que no ha hecho ningún fichaje de relumbrón, quizá el más llamativo sea el de la expresidenta de las Cortes de Castilla y León, la popular Silvia Clemente, pero puede quedar empañado por la investigación que tiene abierta la Fiscalía por presuntas irregularidades en la concesión de subvenciones a la empresa de su pareja cuando era consejera de Agricultura.

Esta incorporación, por otra parte, ha abierto un boquete en el partido en esa comunidad, y los críticos van a dar la batalla en las primarias para elegir el candidato a presidir la Junta de Castilla y León. El rival de Clemente va a ser el diputado y portavoz de Sanidad en el Congreso, Francisco Igea, que cuenta con el respaldo de uno de los hombres fuertes de Ciudadanos y cabeza de lista en las elecciones europeas, Luis Garicano. Otros tres portavoces liberales en el Congreso, los de Asuntos Exteriores, Fomento y Educación, acompañarán este sábado a Igea en un acto en Valladolid.

Rechazan que la llegada de la expresidenta de las Cortes suponga una señal de regeneración democrática, y subrayan su controvertida trayectoria, pero sobre todo es un grito de rebeldía de los dirigentes medios y afiliados que se ven desplazados por independientes sin haber hecho mérito alguno en el partido. La dirección naranja justifica los fichajes por la necesidad, en palabras de Inés Arrimadas, de «atraer talento».

En la misma línea están las incorporaciones de los socialistas Celestino Corbacho a la lista municipal de Barcelona como número tres de Manuel Valls o de Joan Mesquida para encabezar la candidatura al Congreso en Baleares. Sus casos suscitaron menos debate porque ambos se habían dado de baja en el PSOE hace meses y en los últimos años el papel en su partido era testimonial.