El PSOE llama a no «bloquear» Gobiernos en plena pugna con los socialistas navarros

José Luis Ábalos atiende a los periodistas. /Efe
José Luis Ábalos atiende a los periodistas. / Efe

La reclamación obligaría a Chivite a permitir con su abstención la presidencia de Esparza, pero busca en realidad disuadir y Cs en la negociación global

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

No es sólo que Pedro Sánchez no avale que María Chivite, la líder de los socialistas navarros, intente formar un Gobierno con el apoyo de Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezquerra y la abstención no negociada de Bildu. El número tres del PSOE, José Luis Ábalos, también dio a entender este martes que el PSN debería abstenerse y permitir la investidura de Javier Esparza, el candidato de la coalición formada por UPN, PP y Cs, que el pasado 26 de mayo se erigió en ganadora de los comicios bajo la marca Navarra Suma.

Ábalos, al frente de la comisión negociadora de pactos postelectorales, evitó hacer una recomendación específica a los dirigentes de su partido en la comunidad foral, pero argumentó -poco antes de asistir a un acto en Barcelona como ministro de Fomento en funciones- que el «pluralismo político» del que dan muestra ahora la mayor parte de los Parlamentos no se puede traducir en «una especie de bloqueo». «Es algo que tendremos que integrar a la hora de gestionar el resultado de las urnas -adujo-; llegar a acuerdos salvando lo fundamental, lo imprescindible, los objetivos fundamentales».

Sus declaraciones son, en realidad, una llamada a otros partidos, fundamentalmente a Ciudadanos y a UPN. Porque el secretario de Organización socialista juega a la grande y a la chica, es decir, intenta garantizar la investidura de Pedro Sánchez y no solo resolver la gobernabilidad de comunidades y ayuntamientos de la manera más favorable a los intereses del PSOE. El suyo sería, pues, un gesto que busca reciprocidad: que los foralistas navarros no bloqueen tampoco la formación del Ejecutivo en España y que los de Albert Rivera pacten con lo socialistas allí donde Vox sea necesario para alcanzar un acuerdo.

Los socialistas no ocultan que el apoyo de los dos diputados de UPN a la investidura de Sánchez serían bienvenidos

A Ciudadanos, de hecho, se lo apuntó abiertamente por segunda vez en menos de diez días. «Cuando se nos plantea que con Bildu no, yo digo que con Vox tampoco porque forman parte de un escenario que no se corresponde con la voluntad democrática de la mayoría y no representa el espacio de encuentro y moderación que este país está pidiendo», dijo. Con UPN no fue tan explícito, pero fuentes del partido reconocen que contar con los dos diputados que la formación tiene en la Cámara baja para la investidura de Sánchez les daría cierta tranquilidad.

Sin independentistas

El PSOE no quiere que se le pueda acusar una vez más de estar en manos de los independentistas de ERC y el JxCat y, aunque la idea de los diputados suspendidos de esta formación de no renunciar a su acta le facilita las cosas (porque le bastaría con 174 escaños en segunda vuelta para hacer a Sánchez presidente) armar el puzzle está siendo más complicado de lo que pudo parecer en un primer momento.

PSOE y Podemos suman 165 escaños. Si el PNV obvia, como creen los socialistas que hará, su advertencia de que condicionaría su postura a que haya acuerdo con Geroa Bai en Navarra, podría alcanzar los 171. Compromís y el Partido Regionalista de Cantabria aportarían otros dos (173), pero aún faltaría uno. Coalición Canaria, que compite contra los socialistas por el Gobierno de las islas, no prestará fácilmente sus dos votos y eso convierte a UPN en un salvavidas.

Aun así, los socialistas navarros no dan muestras de estar dispuestos a ceder y mantienen su «no es no» a la derecha. Esta misma mañana, desde la cuenta oficial del partido, insistieron en que mantienen su plan. «Volvemos a tener la oportunidad de liderar un ejecutivo progresista y de izquierdas y cumpliremos nuestro compromiso», escribieron.

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