«Algunos estudiantes pueden pensar que el recurso a la violencia terrorista no fue tan inútil»

«Algunos estudiantes pueden pensar que el recurso a la violencia terrorista no fue tan inútil»
E. C.

La Fundación Buesa cree que el material sobre ETA no se subsana «con pequeños retoques» y pide que se deje en mano de historiadores o se elabore uno nuevo

Iván Orio
IVÁN ORIO

La Fundación Buesa ha enviado al Gobierno vasco sus alegaciones a 'Herenegun!', la unidad didáctica sobre la historia de ETA que se impartirá desde abril como experiencia piloto en ocho institutos vascos a alumnos de cuarto de ESO y segundo de Bachillerato. El colectivo liderado por Sara Buesa, hija del dirigente del PSE asesinado por la banda terrorista en febrero de 2000 en Vitoria junto a su escolta, el ertzaina Jorge Díez, ha elaborado un exhaustivo informe de dieciséis páginas en el que, a partir de unas consideraciones generales, entra de lleno en los contenidos concretos del material formativo para llegar a la conclusión de que no responde al objetivo «loable» para el que fue elaborado. «Nos unimos al criterio manifestado por otras personas y entidades de que no se contribuye a deslegitimar claramente el terrorismo de ETA y a suscitar la empatía con sus víctimas», subraya el texto de la fundación.

Desde que se hizo público, hace algo más de un mes, 'Herenegun!' despertó el recelo, en algunos casos, y la oposición frontal, en otros, de las principales asociaciones de damnificados por el terrorismo y de la mayoría de los partidos políticos, incluido el PSE, socio del PNV en el Ejecutivo autónomo. El plazo abierto por la Secretaría de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación para la presentación de aportaciones no hizo más que extender el rechazo hacia la unidad didáctica, sensación que se confirmó la pasada semana en el Parlamento vasco, donde los jeltzales se quedaron solos en la defensa de la misma. El cuestionamiento y la falta de consensos resultaron tan evidentes que todo apunta a que el Gobierno de Iñigo Urkullu tenga que replantearse el programa, bien con una modificación en profundidad de sus argumentos o con la apertura de un nuevo proceso para redactar otro distinto.

La Fundación Buesa se suma al debate y lo hace desde una reflexión meditada tras el visionado de los documentales y la lectura de los cuadernos. A sus responsables este estudio les ha generado una doble impresión: «De mezcla de situaciones y violencias que no proporcionan un criterio sólido para poder sostener una idea de rechazo al terrorismo; y de lejanía con los hechos ocurridos y con sus primeras víctimas». El colectivo interpreta que si lo que se ha intentado es realizar una síntesis historiográfica de más de cuatro décadas de violencia «con vocación de objetividad», pero sin mantener la meta de generar «empatía y calor» con sus damnificados, es que «se ha entrado en contradicción con la invocación inicial que justificó el proyecto y que se movía en otros términos y necesidades».

La impresión de conjunto del los materiales educativos de ETA «es difícilmente subsanable con pequeños retoques» y, según la fundación, su efecto al trasladarlos «a nuestro alumnado más joven puede estar entre lo irrelevante y lo letal». «Con lo que tenemos delante –se señala en el documento de alegaciones–, algunos estudiantes pueden pensar que el recurso a la violencia terrorista ni estuvo tan mal, ni estuvo tan injustificado, ni fue tan inútil, y eso es gravísimo». Estas son las razones por las que el colectivo plantea una «enmienda a la totalidad» y apuesta por que, o bien se elabore un programa nuevo, o bien «se deje hacer naturalmente a los historiadores para que con sus manuales vayan colmando el lapso de tiempo que todavía no cubren en sus textos actuales».

 

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