Casado se abre ahora a pactar con el PNV al diferenciar nacionalismo de independentismo

Pablo Casado y Javier Esparza, ayer en Pamplona./EFE
Pablo Casado y Javier Esparza, ayer en Pamplona. / EFE

«Es importante hacer esa distinción», afirma el líder del PP en Pamplona tras firmar el acuerdo con UPN para las próximas citas electorales

Iván Orio
IVÁN ORIO

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, moduló ayer su discurso de las últimas semanas para lanzar un claro guiño al PNV de cara a eventuales acuerdos tras las elecciones generales. Lo hizo en Pamplona en la rueda de prensa posterior a la firma de la alianza que unirá los caminos del PP y de UPN en los comicios del 28 de abril y también en los locales, forales y europeos del 26 de mayo. Tras sus habituales críticas al secesionismo catalán y a preguntas de los periodistas, que le recordaron que su formación también pactó con fuerzas soberanistas cuando estaba en La Moncloa –con José María Aznar, en 1996, y con Mariano Rajoy, hasta la moción de censura–, Casado estableció por primera vez una diferencia entre nacionalistas e independentistas y añadió que, si bien los populares llegaron a consensos con los primeros para desarrollar inversiones, «nunca lo han hecho ni lo harán» con los segundos.

La cita de abril con las urnas se aproxima y las fuerzas políticas hacen números recolocándose para no cerrarse demasiadas puertas ante un escenario que se presupone muy incierto. El PNV se sentía muy cómodo y estableció fluidos canales de comunicación con Rajoy–aunque luego le dejó caer para aupar a Pedro Sánchez–, pero observa con evidente recelo la figura de Casado, al que los dirigentes jeltzales ven como uno de los abanderados de la recentralización. De hecho, la relación de los jeltzales con la actual ejecutiva nacional es muy distante. No así con los dirigentes del PP vasco, partidarios de suscribir acuerdos sectoriales con el PNV siempre que abrace la senda de la moderación y que su acercamiento a EH Bildu tenga vuelta atrás.

Líneas rojas

Consciente del recelo que despierta en la familia peneuvista y de que pueda necesitar el respaldo de sus diputados para convertirse en el próximo presidente del Gobierno, Casado aprovechó ayer su presencia en Navarra para establecer sus nuevas líneas rojas. Pactar con los nacionalistas, sí; con los independentistas, nunca. «Los nacionalistas son excluyentes e insaciables en sus reivindicaciones, pero entran dentro de la Constitución», lo que no ocurre, dijo, en el caso de los secesionistas. «Es importante hacer esa distinción», recalcó el líder del PP, quien añadió que «lo que no se puede es negociar la soberanía nacional» o impulsar «una mediación internacional», en referencia al conflicto catalán.

Casado y el presidente de UPN, Javier Esparza, rubricaron en Pamplona el acuerdo electoral entre ambas formaciones, «un instrumento para evitar una hoja de ruta de ruptura del nacionalismo excluyente y el comunismo en Navarra», en alusión a la entente de cuatro partidos –Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e IU– que gobierna en estos momentos en la comunidad foral. El líder popular defendió que Navarra «no es apéndice y anexo de nada ni nadie» y remarcó que «tiene una historia suficientemente intensa como para depender de los anhelos nacionalistas y anexos suicidas de algunos partidos que están gobernando». «Defendemos una Navarra foral, española y europea», resaltó.

En este punto, el presidente del PP hizo un llamamiento a las fuerzas de izquierda de Navarra, en un mensaje dirigido al PSN, para «remar en la misma dirección». Los socialistas, insistió, tendrán que decidir «en qué lado están, si están del lado del constitucionalismo o del lado del independentismo. Quiero pensar que el PSN no quiere la anexión de Navarra al País Vasco y, por tanto, estoy convencido de que no tendrá ningún inconveniente en apoyar a Javier Esparza si es el candidato más votado del constitucionalismo».

Críticas a las leyes de abusos policiales

Pablo Casado consideró «inadmisible» que en el País Vasco y Navarra se hable de «abusos policiales» en las leyes aprobadas por estas dos comunidades, la segunda de ellas recurrida al Tribunal Constitucional. En su opinión, es una «infamia» que «ese tipo de falsedades acaben saliendo de un Parlamento autonómico». Sobre todo, añadió el líder del PP, en un país «que ha sufrido el asesinato de 800 personas por la banda terrorista ETA» y con unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «ejemplares, que también han sufrido el azote del terrorismo».