El triángulo mágico de Flandes

El muelle de Graslei, en el centro de la ciudad, es una de las 'postales' icónicas de Gante./
El muelle de Graslei, en el centro de la ciudad, es una de las 'postales' icónicas de Gante.

El tren conecta en menos de una hora las principales ciudades de la región más septentrional de Bélgica. La mejor opción para disfrutar de su gastronomía, historia, arte...

Koldo Domínguez
KOLDO DOMÍNGUEZ

Este viaje arrancará y finalizará en Bruselas. Y tendrá dos etapas intermedias, que a modo de un virtual triángulo equilátero, conectará por tren las ciudades de Gante y Amberes, dos de las joyas de la región más septentrional de Bélgica, que ofrecen la combinación perfecta para los amantes de la historia, la arquitectura, la gastronomía, el arte, la cerveza, el chocolate... Y si le sabe a poco, para siguientes ocasiones le quedarán Brujas, Lovaina o Malinas.

Varios ayuntamientos, los ferrocarriles belgas y Brussels Airlines han ideado la fórmula 'perfecta' para facilitar al visitante su escapada de fin de semana. Un pack que incluye vuelos de ida y vuelta en avión desde las principales urbes europeas -incluida Bilbao-, desplazamientos ilimitados en tren por la región y tickets de para disfrutar de los principales atractivos turísticos de dos ciudades -en este caso, Gante y Amberes-, por 149 euros. «Para nosotros el concepto de fin de semana es flexible: se puede llegar desde el jueves y regresar hasta el martes», explican los promotores de la iniciativa.

Nada más aterrizar en Bruselas, el viajero debe dirigirse al mostrador de información situado en la terminal de llegadas y allí recoger los vales para las dos ciudades seleccionadas. Y sin abandonar el aeropuerto, comenzará su 'aventura'. En la planta -1 encontrará la estación de tren para desplazarse hasta el centro de Bruselas -el trayecto dura sólo 17 minutos- o si lo desea dirigirse directamente a Gante, a 60 minutos en tren y primera parada del fin de semana.

Como en el resto de Flandes, el centro de Gante puede recorrerse a pie o en bicicleta. O incluso, si el tiempo y las fechas acompañan, también en el 'tranvía acuático' que recorre los múltiples canales que forman los ríos Lys y Escalda.

La ciudad es conocida como el 'corazón histórico de Flandes', así que las alternativas para pasear y descubrir edificios emblemáticos son múltiples. Pero de entre todos los atractivos de la ciudad no puede perderse el Castillo de los Condes, el cercano barrio de Patershol -repleto de terrazas y restaurantes- la Lonja del Pescado, los muelles de Graslei y Korenlei -con las 'casas de los marineros' y sus terrazas... El punto clave para disfrutar de esa zona es el puente de San Miguel, único lugar desde el que se pueden inmortalizar en una foto las tres torres de la ciudad: la de la iglesia de San Nicolás, el campanario municipal y la catedral de San Bavón.

En este último templo se encuentra, entre otras obras, la Adoración del Cordero Místico, de Hubert y Jan van Eyck y que tiene el dudoso honor de ser la obra más veces robada de la historia. Este retablo está siendo restaurado, así que en función de cuando visite Gante podrá verlo 'por partes'. Si lo desea, en el Museo de Bellas Artes puede contemplar a los restauradores trabajar in situ sobre alguna de las piezas.

Maestros chocolateros y patatas fritas

Si hay algo que no defrauda en Flandes es en su oferta para comer y beber. Desde la callejera -en cualquier ciudad hay bares, terrazas y puestos para comer y beber- hasta la más exclusiva de la guía Michelin. De la primera, destacan sus patatas fritas. En la Groenplaats de Amberes -junto a la catedral- está la freiduría Fritkot MAX, muy popular y recomendable.

Pero si lo suyo es el chocolate, Flandes es su destino. En Gante, por ejemplo, levitará con las creaciones del maestro Joost Arijs, que con 33 años está considerado uno de los mejores del país. Y en Amberes, no puede perderse la macrotienda de Dominique Persoone en la calle Meir. El gran chocolatero belga. Rebelde y delicado, glamuroso y delicioso.

Barrio de los Diamantes

La segunda etapa de esta escapada nos llevará Amberes -ojo, en neerlandés se escribe 'Antwerpen'-, meca de Rubens, capital de la moda y los diamantes y uno de los puertos más importantes de Europa. Nada más llegar a la ciudad, el viajero se topará con uno de sus principales atractivos: la estación de tren, una joya arquitectónica considerada como una de las cinco mejores del mundo.

Si la arquitectura es su debilidad, no podrá dejar de acercarse al impresionante ayuntamiento renacentista y al resto de casas de la Plaza Mayor, donde se sitúa la famosa estatua de Brabo, así como el Boerentoren, el primer rascacielos levantado en la Europa continental.

Nada más abandonar la estación de tren, arranca la calle Meir, una de las grandes arterias comerciales de Amberes, urbe reconocida por sus grandes diseñadores de moda. También destaca el negocio de los brillantes. Merece la pena visitar el Barrio de los Diamantes -por donde pasa el 84% de la producción mundial- y, en concreto, la calle Hovenierstraat, un callejón en forma de 'L' donde se concentran los principales mayoristas de piedras preciosas del mundo. Advertencia: sus dos entradas están blindadas y patrulla el Ejército, por lo que tenga precaución a la hora de tomar fotografías

Si visita en los próximos meses la ciudad, disfrutará de alguna de las actividades del festival cultural 'Amberes Barroca 2018: Rubens inspira'. Y por supuesto, tendrá que visitar la casa-museo del pintor barroco (Rubenshuis).

Y antes de coger el tren de regreso a Bruselas, hay que visitar 'T Eilandije (La islita), el barrio portuario más de moda. Allí está el museo MAS, desde cuya terraza (de acceso gratuito) se disfruta de una gran panorámica de la ciudad.

 

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