La modernidad llega a San Vicente de la Sonsierra

Las murallas constituyen el símbolo arquitectónico que define desde la distancia a la localidad./
Las murallas constituyen el símbolo arquitectónico que define desde la distancia a la localidad.

Un código QR ayuda a descubrir la villa riojana que, más allá de los 'picaos' de Semana Santa, cuenta con un gran patrimonio

IRATXE LÓPEZ

San Vicente de la Sonsierra es conocida por su disciplina, al menos por la que rige a sus 'picaos' cada Semana Santa. Contritos, durante la procesión se golpean con una madeja de algodón y en el trayecto, los prácticos, sus acompañantes, les pinchan con la esponja, una bola de cera con seis cristales, para que la sangre no se acumule en el cuerpo. El recorrido dura entre 10 y 20 minutos y cada disciplinante se puede azotar entre 800 y 1.000 veces. El camino de dos kilómetros por el que transcurre esta agonía espiritual voluntaria recorre el pueblo riojano hasta el castillo, edificio imponente reconocible desde mucho antes de llegar a la localidad.

Para disfrutarlo por cuenta propia se ha creado una ruta QR para el móvil con textos leídos en castellano e inglés. Arranca en los soportales del Ayuntamiento, dentro de la Plaza Mayor, para descender por la calle Mayor hacia Carnicerías y adentrarse en la antigua fortaleza a través de la Puerta de la Primicia. Los QR salen al encuentro del viajero con carteles marrones que informan sobre arte y patrimonio, granates si ofrecen datos sobre paisaje y vino.

San Vicente de la Sonsierra (La Rioja)

Oficina de Turismo
De martes a viernes: 11.00-14.00 y 17.00-20.00 horas. Sábados: 10.00-14.00 y 17.00-20.00. Domingos: 10.00-14.00.
Web
sanvicentedelasonsierra.org

Gracias a este camino el visitante conocerá el efecto Foehn (viento seco que baja por las laderas) y su influencia en la calidad del vino. También en qué punto se encuentra el lagar rupestre datado más antiguo de La Rioja, la utilidad de los conjuratorios o la fecha de construcción del castillo… Al ritmo que imponga su curiosidad, sin prisas y con la ayuda de la aplicación de reconstrucción virtual 'Arkikus-Castillo San Vicente'.

El visitante observará la fuente de 1882 en la Plaza Mayor y el palacio de los Gil Aguiriano, del siglo XVIII. Aparecen muestras de arquitectura civil en la calle Mayor, sumadas al destacable palacete de peculiar escudo en esquinazo que llamará sin duda su atención. En la Avenida de La Rioja se alzan nuevas casonas blasonadas, el palacio de los Agüero y el de los Ramírez de la Piscina, que anteceden a las de la calle Carnicerías, al palacio de los López Cano y a la casa de los Davalillo.

Divisa el caminante la muralla y, antes de acceder al interior, surge el primer punto de reconstrucción virtual con el que viajar al pasado. El camino de acceso debió estar flanqueado por dos cubos de defensa, uno de los cuales servía como casa de los diezmos. En la calle de la Fortaleza se aprecian los muros arruinados de las casas y elementos para la obtención del vino: pilastras, restos de bodegas…

Las casas blasonadas abundan en la villa.
Las casas blasonadas abundan en la villa. / IRATXE LÓPEZ

El castillo tuvo desde sus inicios, en el siglo IX, fines bélicos, utilidad que se extendió hasta el XIX. Cada nuevo huésped modificaba el recinto. La Torre Mayor, levantada por Ferrant Moro, teniente en representación de Sancho VI, sirvió como refugio para una pequeña guarnición. Después se convertiría en enterramiento y sede de la guarnición destacada durante las Guerras Carlistas. Ahora funciona como mirador sobre el precioso entorno, con el Ebro humedeciendo la tierra. A sus pies queda la escalera que desciende hacia el 'Cuarto de los moros', un aljibe medieval para recoger agua de lluvia.

Tras descubrir todos los rincones, durante el descenso queda acercarse hasta el barrio de las antiguas bodegas, en las laderas del cerro del castillo. Es un espacio repleto por un centenar de cuevas aireadas gracias a chimeneas de curioso nombre, las tuferas, pues desalojaban los gases tóxicos de la fermentación.

Pistas

Tecnologías al margen, un recorrido por San Vicente de la Sonsierra tiene unas visitas obligadas, como son el fantástico mirador que domina el paisaje de viñedos o la excavación arqueológica de 2010, que permite intuir el asentamiento del siglo XIV paseando por una pasarela que recorre parte de la fortaleza. Merece la pena, además, acercarse hasta la ermita de San Juan de la Cerca, una de las primeras construcciones góticas primitivas riojanas, erigida al parecer por orden del Diego López de Ábalos, alcaide del castillo y gobernador de San Vicente en 1385, aunque sus características recuerdan al siglo XIII. La iglesia de Santa María la Mayor (XVI), gótica tardía, es Monumento Nacional y guarda una pila bautismal del siglo XIII y un retablo de estilo renacentista-manierista.