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Entre cuevas y ventanas de colores

Espelette es el pueblo conocido por sus pimientos rojos secos que, como recoge la imagen, lucen en las fachadas de sus casas./
Espelette es el pueblo conocido por sus pimientos rojos secos que, como recoge la imagen, lucen en las fachadas de sus casas.

Un paseo para visitar las cuevas de Urdax, Zugarramurdi y Sara nos regala bellos paisajes y pueblos llenos de encanto

Elena Sierra
ELENA SIERRA

Dices cueva y lo que se te viene a la cabeza es un zulo, poco más. Si te gusta la espeleología, te la imaginarás oscura, intrincada, un lugar por el que hay que arrastrarse o rapelar, en el que pasar las horas con la linterna buscando alguna formación natural. Si lo que te gusta es la prehistoria, más bien la verás como un enorme agujero en la roca, protegido de las inclemencias del tiempo pero no tan dentro de la montaña como para que no llegue la luz de fuera, porque quienes las habitaron no podían arriesgarse a perderse en sus vericuetos. Las cuevas de Sara, Urdax y Zugarramurdi son tres ejemplos diferentes, aunque en el imaginario colectivo estén ligadas a las brujas y los akelarres y parezca que se parecen. Pues nada de eso, la naturaleza es lo que tiene.

 

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