Atapuerca contra los tópicos

Eudald Carbonell, con salacot, durante una campaña arqueológica./Fernando Gómez
Eudald Carbonell, con salacot, durante una campaña arqueológica. / Fernando Gómez

Una visita llena de sorpresas al yacimiento burgalés, una de las joyas imprescindibles de la arqueología mundial

Elena Sierra
ELENA SIERRA

No, los llamados hombres de las cavernas no andaban encogidos y casi arrastrando los brazos. No, tampoco eran unos seres bajos y cuadrados, tipo armarito. Y ya que estamos, tiene su punto novelesco lo de creer que vivían alegremente al fondos de las cuevas, pero eso tampoco es del todo cierto. Como aquello que se creyó durante mucho tiempo de que una especie y otra de homínidos no se tocaban ni con un palito y que mezclar los genes de dos distintas daba como resultado lo mismo que la unión de una yegua y un asno: un espécimen estéril -de yegua y asno, mula-, con lo que hubiera sido imposible que continuara la línea 'sucesoria'.

Una visita al yacimiento de Atapuerca, esa sierra burgalesa que está sembrada de pasado lejano y que, como le gusta decir al prehistoriador, arqueólogo, antropólogo, geólogo y paleontólogo Eudald Carbonell (coordinador de los trabajos desde hace 25 años), está llena de futuro porque todo lo que allí se descubre puede servirnos para diseñar estrategias de supervivencia para las próximas generaciones, es una invitación a deshacerse de los mitos y las imágenes que a todos nos han ido dejando alojados en el cerebro la televisión y los viejos libros de texto. Los arqueólogos que ejercen de guías por las entrañas de esta sierra, saben muy bien cómo explicarnos la verdad verdadera de todo lo que allí ocurrió, que fue muchísimo.

Atapuerca es uno de los tres yacimientos de Europa Occidental con más de un millón de años de historia en el que pueden encontrarse restos de presencia de homínidos -es decir, de bípedos, de quienes podían utilizar sus manos para fabricar herramientas-. Por ahora se sabe, a ciencia cierta, que cuatro especies distintas estuvieron en esta sierra: el antecessor, el preneandertal, el neandertal y el sapiens. Los expertos siguen buscando fósiles para continuar ensartando los eslabones de esta cadena de la evolución que nos ha traído hasta aquí.

Acaban de cerrar la campaña de excavaciones, que se realiza entre mediados de junio y finales de julio cada año. Parece poco, pero es que luego viene el resto del trabajo: analizar todo lo que se ha encontrado en los distintos puntos en los que se trabaja, datarlo, ponerlo en conexión con otro material, y comenzar a teorizar sobre esa base.

Un grupo de visitantes atiende las explicaciones del monitor. A la derecha, réplica de un cráneo hallado en Atapuerca.

Conclusiones fiables

En estos 40 años de excavaciones, los de Atapuerca han podido llegar a conclusiones como las que refutan las afirmaciones del primer párrafo. Si en la base del cráneo de 'Miguelón', de 400.000 años de antigüedad y encontrado en la Sima de los Huesos, estaba el orificio de la médula y la columna vertebral, eso indica que andaba erguido. La largura de sus huesos, y los de otros, habla de una altura media de entre 1,60 y 1,80; gente fuerte, eso sí, acostumbrada al ejercicio físico de la vida nómada, atlética.

Lo de vivir en cuevas no fue posible hasta que dominaron el fuego, y eso fue en época muy posterior a de su llegada a la sierra (un lugar en el que había agua, refugio y comida a espuertas, lo cual explica que tuviera tantos residentes a lo largo del tiempo). Hubo contacto entre algunas especies. Y hay más cosas, como que se dio el canibalismo, pero no por motivos rituales, sino seguramente para mantener la población estable y no agotar los recursos.

La «Champions League de la Arqueología», como llaman quienes trabajan en Atapuerca a este yacimiento, abre todo el año para desvelar lo que todavía siguen siendo secretos. Lo mejor para enterarse de horarios y tarifas es consultar la web oficial de la excavación.

Recomendaciones

El Centro de Acceso a los Yacimientos está a la salida de Ibeas de Juarros, muy cerca de las excavaciones. La exposición permanente 'La Sierra de Atapuerca, patrimonio natural y cultural' ayuda a entender la importancia del lugar, al tiempo que se ven réplicas de algunos de los fósiles encontrados en estos 40 años de trabajo. En este mismo pueblo está el restaurante Los Claveles (Ctra. Logroño, 31. 947421073.restaurantelosclaveles.es.), en el que dicen que se comen las mejores alubias rojas de Ibeas. Y no solo: morcilla de Burgos, croquetas caseras de boletus edulis y foie, cordero lechal asado...

 

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