El zafarrancho

Se preparan 4.000 sacos terreros para contener las mareas vivas de estos días

El zafarrancho
JORDI ALEMANY
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

Las mareas vivas son, además de vivas, tercas y ya están aquí, de vuelta, cuando no ha pasado un mes de los sucesos hidrográficos de enero en Zorrozaurre. Lo hacen con la promesa de repetir las altas cotas en la ría, puede que también los desbordamientos en la curva de Elorrieta, Olabeaga y Ribera de Zorrozaurre, o sea, en los puntos habituales. Lo que nadie podrá decir esta vez es que el Ayuntamiento no ha avisado de que esos desbordamientos son posibles. Incluso probables. Más que presumibles. El mes pasado un aviso de esta naturaleza no debió de estimarse conveniente, quizá por no permitir que el parte meteorológico arruinase los redobles de la última inauguración, en este caso la del canal de Deusto.

Como aquello no salió del todo bien, el Ayuntamiento se ha tomado en serio lo de prepararse para la subida de la marea. También en el aspecto comunicativo. Ayer Asier Abaunza y Tomás del Hierro informaron junto al director de Protección Civil de lo que se espera en la ría y de lo que va a hacerse para controlar la situación. Que Tomás del Hierro comenzase explicando lo que es una marea dejó claro que no iba a quedarse corto de contexto. «La Luna está a trescientos mil kilómetros», reveló el concejal. Por un momento pensé que a continuación iba a anunciar algo gordo: «Y puedo decir que la Policía Municipal la tiene en este momento absolutamente bajo control».

A continuación Asier Abaunza dio explicaciones y recomendaciones, detalló las medidas que van a adoptarse, entre ellas la colocación de cuatro mil sacos terreros para intentar mantener a raya a la ría en las zonas más inundables. No se recurría a los sacos desde 2013. La ría por su parte lleva dándole sustos a Bilbao desde el siglo XIV.

Tras los últimos desbordamientos en Zorrozaurre se nos ha recordado una y otra vez esa difícil convivencia. Y se nos ha insistido en que no hay soluciones mágicas. Bienvenido sea el realismo, aunque sea después de la apertura del canal, con sus implicaciones fantásticas. Ahora parece que, incluso proyectándose en el tiempo, el Ayuntamiento opta por la contención. Ayer Tomás del Hierro hasta apeló a la «resiliencia» de la ciudad y pareció situar el futuro que puede venir con el cambio climático a la altura problemática de las inundaciones del 83 y la reconversión industrial.