La sombra de Franco

No es admisible por más tiempo que un Estado de Derecho mantenga el mausoleo de un dictador fascista

El Valle de los Caídos. /El Correo
El Valle de los Caídos. / El Correo
JUAN BAS

Hay una filmación de Franco que resulta tan extraña como inquietante. Es de los 40, los primeros años de la victoria, y pertenece al Nodo (que comenzó en 1943). Seguro que la conocen. Franco está de pie, con uniforme, y sentadas delante de él su hija Carmencita, que es una niña, y su señora, 'La Collares' (aunque en ese plano no lleva ninguno). Franco, sonriente, le pide a la niña que diga algo a los niños del mundo, lo que quiera. Carmencita suelta de memoria un breve mensaje en el que pide a Dios que los niños del mundo no conozcan el sufrimiento de los que todavía están en poder de los enemigos de la patria. Termina con un viva España y levanta el brazo. Durante la locución de la niña, Franco la bisbisea a la vez palabra por palabra, de modo ostensible. Más que hacerle de apuntador a Carmencita, que no está tan cerca para ello, parece que él mismo se recita el monólogo en voz baja (quizá no sabía hacerlo solo con la mente, como los que no saben leer sin pronunciar lo que leen) para comprobar que su hija lo dice de pe a pa. La impresión que da es la de un mal ventrílocuo que pone voz a su muñeca moviendo los labios. La perenne sombra de Franco y su afán de control sobre la totalidad de un país y cada uno de sus elementos, incluidos los familiares.

Ahora, tantos años después, la penosa reacción de la derecha ante la decisión gubernamental de exhumar de una vez los restos del dictador del lúgubre Valle de los Caídos demuestra que, aunque la sombra directa de Franco ya no controla nada, ha perpetuado una nube mental en la clase política más reaccionaria, que no ha roto amarras del todo con el espíritu de Franco (miserables los intentos actuales de lavar en parte la cara del dictador). Recordemos que los gobiernos del PP se negaron a condenar oficialmente el régimen franquista.

El irritante subterfugio que ha escogido la derecha para no apoyar la exhumación es que no se trata de un asunto urgente, que no es una prioridad, y que además no lo admiten vía decreto. Veamos. Lo que no se hizo en su debido momento acumula un retraso que por sí mismo justifica la urgencia de la subsanación. No es admisible por más tiempo que un Estado de Derecho mantenga el mausoleo funerario de un dictador fascista (o comunista, me da igual). Y tampoco la ignominia del séquito mortuorio que acompaña al pequeño y megalómano faraón. Estos datos son de 2010, pero no habrán variado. 33.832 personas (12.409 no identificadas) están enterradas en el Valle de los Caídos, la mayor fosa común de España. El Congreso aprobó en 2009 su exhumación y la devolución de los restos a sus familias, pero no se ha llevado a cabo. ¿No es urgente? La dignidad y la decencia siempre son urgentes, y necesarias. Y todavía más cuando se trata de un asunto histórico que da una seña de identidad a un país entero.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos