La condena

La condena
Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

No todo va a más cuando puede ir a peor. La célebre grieta se ha convertido en brecha, pero quedan resquicios para que todos nos sigamos agarrando a la esperanza, por muy embustera que sea. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que tiene su sede en Estrasburgo, ha vuelto a condenar a España por no dar un juicio justo a Arnaldo Otegi y a otros cuatro acusados por el llamado 'caso Bateragune', todos condenados por la Audiencia Nacional, porque uno de sus jueces no tenía la suficiente apariencia de imparcialidad. Pero Arnaldo Otegi sigue condenado a prisión y a inhabilitación. Su condena sigue vigente, mientras ya han muerto 564 migrantes tratando de llegar a España en patera.

Quizá sólo haya una cosa mejor que pedir perdón: no pedir nada. Pero el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio marino y lo que antes era brecha es ahora abismo. Las cifras sólo asustan a los que siguen echando cuentas y el neopopulismo es cada día más impopular. La propaganda ha decidido desmontar el sistema y lleva mucho ganado aunque pierda adeptos. Se buscan soluciones antes de saber cuál es el problema y hasta dónde llega la responsabilidad colectiva de Cataluña. Don Arnaldo Otegi fue condenado a prisión y a una inhabilitación que aún sigue vigente. Todos, así llamamos a los que no son mayoría, sabemos que quejarse es cosa de bellacos, pero sirve de consuelo, porque blanquear alguna biografía no es cosa que pueda hacerse de la noche a la mañana, por mucho que dure la oscuridad, que ha venido para quedarse todo el tiempo que pueda más el que ella se tome. Mientras no haya elecciones todo seguirá igual tirando a peor, para contento de los separatistas, que son infatigables, porque las fatigas son nuestras.

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