La empresa mirandesa mira a Bilbao para desarrollar una parte importante de su trabajo

Alfredo Alonso, Alberto Gil, Fernando Escobillas, Fermín Gil y Ramiro Alonso, responsables de las tres empresas. /A. G.
Alfredo Alonso, Alberto Gil, Fernando Escobillas, Fermín Gil y Ramiro Alonso, responsables de las tres empresas. / A. G.

La Cofradía Mirandesa de Bilbao premia a Doherco, FundiciónLa Nave y Cristalería Mirandesa, por ser embajadores de la empresa mirandesa

CRISTINA ORTIZ

Cruzar fronteras, salir de su entorno natural es una tendencia que cotiza al alza en el mundo empresarial en la actualidad. Hay que ir allí donde están los potenciales clientes se encuentren más lejos o más cerca, que es el caso de Bilbao. Ciudad en la que industriales mirandeses han realizado no pocos proyectos singulares, incluido el nuevo estadio de San Mamés, pintado con productos salidos de Doherco, en el polígono de Bayas. Es uno de los trabajos «más emblemáticos» que han realizado; pero sin olvidar los tratamientos en el Palacio Euskalduna, el puente del mismo nombre, la pasarela de Calatrava y otros muchos realizados para distintas empresas vizcaínas.

Implantación en ese territorio que ha querido destacar la Cofradía Mirandesa de Bilbao, junto a la de otras dos empresas locales: La Nave Fabricados y Cristalería Mirandesa, a las que rendirán un homenaje mañana en el Restaurante Ola, de Martín Berasategui, dentro del Hotel Tayko. Un acto al que está previsto que acudan el que fuera alcalde de la villa, Ibon Areso; el presidente de la Cámara de Bilbao, José Ángel Corres y el responsable de la Ingeniería IDOM, Fernando Querejeta.

Y es que, «el norte», tal y como destacó el responsable de Doherco, Fernando Escobillas, es el hábitat natural de las firmas mirandesas, a las que también se ubica en ese entorno cuando se sale fuera de España. Pero lo importante es que los proyectos pasen por Miranda y los que se pueden ver en Bilbao, lo han hecho. «Damos respuesta. No hay ninguna planta en el norte que pueda tratar 3.000 toneladas al mes».

Pero la capital vizcaína es solo uno de los muchos lugares a los que llegan sus productos, ya que, en estos momentos, «más del 80% de lo que hacemos es para exportar» alrededor del mundo. En ese sentido, Escobillas destacó un intercambiador para Petróleos Mexicanos que pesaba 1.100 toneladas. Dimensiones que les llevaron a desplazarse al puerto de Bilbao para aplicar directamente allí, bajo una carpa, el tratamiento con sus materiales.

Los acabados de piezas del sector de la máquina herramienta, con mucho peso en el País Vasco, han sido y son uno de los motores de actividad de esta firma mirandesa. Hasta el punto que, destacó, en todo Castilla yLeón (con la industria de la alimentación) solo facturamos el 10% de lo que llega de Mondragón».

Un porcentaje importante de los ingresos de Doherco está ligado a su actividad con la comunidad vecina, ya sea a través de trabajos que se realizan en ese territorio o en cualquier lugar del mundo pero en colaboración con ingenierías o empresas vascas con las que concurren en UTEen distintos proyectos.

«No hay muchas empresas de la característica de las nuestra que pueda hacer trabajos de tanto volumen. Además contamos con unos certificados, unas garantías y unos avales de calidad y responsabilidad de hasta 5 años», incidió Escobillas, que ya está trabajando en la ampliación de sus instalaciones en Miranda.

Igual de icónicos se puede decir que son los proyectos que vinculan a Fundiciones La Nave (ahora La Nave Transformados) a Bilbao, ya que su Casco Viejo, las 7 Calles, además de otros puntos muy céntricos (el Campo Volantín, el Arenal, Uribitarte, Abandoibarra y los puentes de Deusto y la Merced), se iluminan gracias a farolas mirandesas. Modelos que ahora se fabrican en China (desde 2001), siguiendo los planos diseñados en la planta del polígono de Lacorzanilla, en Berantevilla. Ubicación actual de una empresa que puede presumir de ser la última fundidora de columnas para alumbrado público en España; tarea que llevaban realizando desde 1978.

Pero su historia se remonta a 1941, cuando en una lonja de Leopoldo Lewin, Rufino Gil, abrió un taller en el que se hacía maquinaria agrícola y que también albergaba una pequeña fundición para las piezas que formaban parte de esas máquinas que fabricaban. El aumento de la actividad hizo que en 1959 se trasladaran a una fábrica más grande, en la carretera de La Nave, ampliando tanto el taller de maquinaria como la fundición.

Allí mismo, años más tarde, en 1973, levantaron un nuevo pabellón para una fundición más moderna y con mayor capacidad de producción, que permitiera fundir piezas grandes y complejas, con controles de calidad, principalmente para el sector de máquina herramienta del País Vasco, al igual que Doherco.

No fue hasta 1978 cuando se empezó a alternar la realización de piezas industriales con farolas de fundición para los alumbrados públicos. Elementos que siguen enviando a Bilbao, además de a otro buen número de ciudades, para iluminar sus cascos histórico y las zonas más céntricas.

«Se empezó con un modelo de columna con leones alados que tenía el Ayuntamiento de Bilbao que les propuso hacer una réplica», explicó Alberto Gil, tercera generación en la empresa;encargada también de reponer la barandilla del puente sobre la ría tras las inundaciones de la capital vizcaína en 1983.

«Prácticamente en todas las capitales de provincia hay iluminación y columnas nuestra, fundamentalmente en los cascos históricos. En la ampliación, en los nuevo barrios, se tiende a colocar farolas más funcionales y más baratas», apuntó Gil; que valora positivamente que, aun sí, siempre hay algún pedido que llega de Bilbao, porque el 90% de su actividad depende del alumbrado.

Precisamente ése ha sido el destino de los últimos trabajos ejecutados por Cristalería Miranda de su cierre por la jubilación de sus propietarios, los hermanos Ramiro y Alfredo Alonso. Allí han acristalado dos de los últimos hoteles abiertos al público: el NYX de la cadena israelí Leonardo y el Tayko de la Ribera, en el que va a tener lugar la comida homenaje.

«Se han instalado diferentes tipos de vidrio de seguridad y otros aislantes y climatizados, que mitigan los cambios de temperatura», explicó Ramiro; para quien esas dos obras han sido un bonito «colofón» a 61 años de actividad, por la falta de relevo generacional.

«Hemos hecho instalaciones por todos los sitios. Muchas en Miranda y en Vitoria, hasta que cayó la construcción, y después en Palencia, Salamanca... y por último, Bilbao», zanjó Alfredo Alonso.