Restaurante

Una chuleta con vistas

La chuleta del Txakoli Simón es una de las más demandadas de la capital vizcaína. De vaca frisona rubia gallega, está muy veteada. Óscar García y Borja Villanueva la conservan cinco semanas en la cámara antes de servirla al comensal. Filetean la carne para que se vaya atemperando y la pasan por la brasa de encina para caramelizar la parte exterior. El centro queda perfectamente rojo. Se sirve al cliente bastante limpia, sin hueso del costillar, y acompañada con una brasa individual para que el cliente se la acabe al gusto. /MAITE BARTOLOMÉ
La chuleta del Txakoli Simón es una de las más demandadas de la capital vizcaína. De vaca frisona rubia gallega, está muy veteada. Óscar García y Borja Villanueva la conservan cinco semanas en la cámara antes de servirla al comensal. Filetean la carne para que se vaya atemperando y la pasan por la brasa de encina para caramelizar la parte exterior. El centro queda perfectamente rojo. Se sirve al cliente bastante limpia, sin hueso del costillar, y acompañada con una brasa individual para que el cliente se la acabe al gusto. / MAITE BARTOLOMÉ

La variedad de entrantes prepara al comensal para hincar el diente a los platos fuertes: la chuleta y el bacalao a la brasa

TXEMA SORIA

Óscar García tuvo claro desde el día que entró por la puerta del Txakoli Simón, cuando apenas había cumplido la mayoría de edad, que el establecimiento era un lugar magnífico para crecer como hostelero. En 1989 Óscar estudiaba en la Escuela de Hostelería de Galdakao y decidió junto a un amigo y compañero de clase, Fernando Campo, tristemente fallecido hace unos años, hacerse cargo del negocio en el que ambos trabajaron durante unos meses. Los propietarios dejaban el negocio -que por entonces sólo abría sus puertas los meses de verano- y los dos jóvenes vieron una oportunidad única.

Txakoli Simón (Bilbao)

Dirección
Camino de San Roque, 89.
Teléfono
944457499.
Web
www.txakolisimon.com.
Cierra
Noches, salvo las de jueves, viernes y sábado.
No perderse
Bacalao a la brasa.

El Txakoli Simón es un caserío del siglo XVIII al que con tiempo y paciencia añadieron el bar, la cocina y un comedor para medio centenar de comensales. En 2005 dieron un paso más y habilitaron en el piso superior un comedor para 80 personas, espacioso y diáfano, cuyos ventanales ofrecen unas espectaculares vistas del Gran Bilbao. En verano abren la terraza y la campa para que la clientela disfrute desde la chuleta hasta platos combinados con huevos fritos, filete, morcilla y chorizo.

El bacalao, de carne tersa, muy jugosa y con un toque ahumado, se desala y se hace lentamente en un horno de cerámica y a la brasa, lo que da ese punto especial. En el plato se acompaña con una salsa vizcaína tradicional elaborada con ajo, cebolla roja, pimiento choricero, caldo, galleta María y un poco de manzana.
El bacalao, de carne tersa, muy jugosa y con un toque ahumado, se desala y se hace lentamente en un horno de cerámica y a la brasa, lo que da ese punto especial. En el plato se acompaña con una salsa vizcaína tradicional elaborada con ajo, cebolla roja, pimiento choricero, caldo, galleta María y un poco de manzana.

Borja Villanueva se sumó a está aventura en 2009. Magnífico cocinero, amigo de Óscar y también compañero de clase en la Escuela de Hostelería, quería asentarse después de haber velado armas en fogones de restaurantes como Mesana, que fuera estrella Michelin, Casino de Marbella, Hotel Indautxu de Bilbao y Hotel Castillo del Collado en Laguardia.

Platos fuertes

El Txakoli Simón está ubicado en el alto de Artxanda pero, pese a la incomodidad que pueda suponer llegar hasta allí, los amantes de la buena mesa no deben dejar de acudir. Apuestan por una cocina sencilla, hecha con productos de primerísima calidad y un servicio muy profesional. La fiesta gastronómica comienza con platos como jamón o lomo Joselito, chorizo a la sidra, morcilla de puerro cocida con unos deliciosos pimientos rojos asados, hongos salteados o terrina de foie. También ofrecen unas anchoas caseras del Cantábrico con aceite de oliva para chuparse los dedos, ensalada de piquillos de Lodosa con anchoas del Cantábrico o pulpo a la brasa con verduras y salsa picante.

Los platos fuertes de la carta son un jugoso bacalao a la brasa con un fondo de salsa vizcaína y la chuleta a la brasa, que es la razón por la que acuden a este restaurante -y repiten- la mayoría de los clientes. Dejen un hueco para el postre y disfruten con la tostada de pan, que está deliciosa, la tarta de queso con galleta y frambuesa o la cuajada de leche de oveja quemada. La carta de vinos es amplia y con caldos de primera división.

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