Historias de tripasais

Cuando Gernika olió a café con leche

Vista completa de la fábrica Los Pirineos de Gernika./Todocoleccion.net
Vista completa de la fábrica Los Pirineos de Gernika. / Todocoleccion.net

La fábrica Los Pirineos, abierta en 1913, fue pionera en la producción de leche condensada, mantequilla y unos famosos caramelos de café con leche

ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEA

Entre 1913 y los años 30 Gernika olió a dulce, a desayuno reposado y gustoso. Durante esa época estuvo operativa la fábrica de lácteos más importante del País Vasco, una verdadera pionera en su sector: Los Pirineos. Con ese nombre se constituyó en marzo de 1913 una sociedad anónima formada por los ricos empresarios portugalujos Ricardo y Juan Tomás Gandarias Durañona, además de otros tres socios, y que se dedicaría al procesado de «leches de todas clases y mezclas de éstas con otras sustancias». Al sector lácteo, vaya. En septiembre de ese mismo año abrieron la fábrica de Gernika, una moderna instalación todos los adelantos técnicos del momento e inspirada en las factorías suizas de Nestlé. Hasta ese momento la fabricación de leche condensada (más segura para su distribución que la fresca al no estar extendida la refrigeración) había estado monopolizada por empresas extranjeras, y Los Pirineos aprovechó la incipiente popularidad de este producto para anunciarse como la primera industria española que lo comercializaba.

Con cuarenta trabajadoras y varios camiones que recogían la leche directamente en los caseríos, Los Pirineos revolucionó el área de Urdaibai y transformó la producción láctea tradicional. El primer año se recogieron diariamente tres mil litros de leche, cantidad que fue creciendo progresivamente gracias a la demanda y a la expansión de la empresa, que en 1926 producía cada año casi un millón de botellas de leche condensada.

Anuncio de leche condensada Los Pirineos en 1928.
Anuncio de leche condensada Los Pirineos en 1928. / Biblioteca Virtual Prensa Histórica

En 1914 los productos de esta fábrica de Gernika comenzaron a publicitarse en toda la prensa nacional. Primero la leche condensada, «tan buena como la de las mejores marcas extranjeras pero mucho más fresca y barata». Después llegaron la mantequilla en lata «presentada al estilo danés», la leche en polvo y en 1915 las pastillas de chocolate, té y café, hechas con «moka y nata de leche, los mejores del mundo». Productos merecedores de diversos premios y de una medalla en la Exposición Internacional de Milán en 1924, asunto que se encargaron de proclamar adecuadamente en su publicidad.

Los caramelos de café con leche se vendían en las mejores confiterías de Bilbao, Madrid y Barcelona, y Los Pirineos fue presentada como una fábrica modelo del sector de la alimentación hasta los primeros años 30, cuando cerró. Actualmente de la fábrica no queda nada más que un depósito de agua (el mismo que se ve en las postales antiguas) entre las calles Goikoibarra e Iparragirre de Gernika, un testimonio mudo de aquella época en que la villa olió a café con leche.

 

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