Símbolo del orden internacional

Pocos hombres consiguieron acercar tanto al mundo en sus diferencias como Kofi Annan

Símbolo del orden internacional
DIEGO CARCEDO

Estos días la muerte hará justicia y pondrá a Kofi Annan en su puesto olvidado de símbolo del orden internacional. Pocos lo intentaron tanto como él y menos aún consiguieron acercar tanto al mundo en sus diferencias tanto como él. Fue un precursor de Barack Obama tanto en las formas como en la realidad demostrando que un negro tiene capacidades sobradas para llegar a las cumbres más altas de la sociedad. Fue el primer secretario general de la ONU de su color y durante los dos periodos que se mantuvo en el cargo dejó una estela de inteligencia, habilidad y bondad imborrable.

Algunas veces se asegura que para ser importante en el arbitrio mundial no es necesario ser buena persona y él fue las dos cosas. Quienes le trataron y quienes trabajaron a su lado coinciden en elogiar sus formas educadas, y persuasivas sin dejar de ser firmes. Lo demostró cuando los Estados Unidos, el país que tutela la paz mundial, la rompió atacando Irak. Annan se opuso, censuró abiertamente la dictadura de Sadam Husein y criticó la decisión beligerante de norteamericanos y británicos.

Evitar la guerra y detenerla cuando ya es inevitable es sin duda la máxima responsabilidad del Secretario General. Kofi Annan fue un predicador del diálogo como vía para solucionar los problemas. En ello se volcó y seguía empeñado cuando este sábado se le acabó la vida en Berna (Suiza) donde estaba siendo tratado de una enfermedad que le sobrevino cuando regresaba de Sudáfrica después de participar en la conmemoración del aniversario de su amigo y admirado Nelson Mandela.

Pero seguramente el gran legado de Kofi Annan, más que el de su gestión en el mantenimiento de la paz reconocida con el Premio Nobel, sea la atención que siempre prestó a los problemas sociales, como la lucha contra la violencia de género o atacar la expansión del sida o el fomento de la cultura que sería en su opinión la mejor manera de que las nuevas y futuras generaciones mejorasen la convivencia y la tolerancia. A través del entendimiento cultural pueden resolverse mejor los conflictos religiosos, territoriales y raciales. Estaba felizmente casado con Nane, una guapa mujer rubia.

Una pareja ejemplar, siempre unida cuya presencia en los actos públicos se convertían ante el 'pijoterío' neoyorquino en la imagen ejemplar que demostraba que la diferencia del color de la piel no es un obstáculo para separar a dos seres humanos. Admiraba mucho a España y entonces lamentaba y censuraba el terrorismo etarra. En 2006, ya al final del mandado de ambos, estuvo en Madrid y se reunió con el presidente Zapatero. ETA acababa de declarar el alto el fuego. Mostró su satisfacción y reiteró su convicción de que pocas veces los conflictos se resuelven con las armas. Hablando y negociando, repitió, siempre se acaba llegando a un entendimiento. Entre las muchas condecoraciones que ostentaba estaba la Gran Cruz de Isabel la Católica.

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