EE UU difunde un vídeo para acusar a Irán de los ataques a los petroleros

Momento del ataque a uno de los petroleros. / Departamento de Estado

Teherán responde a las acusaciones y acusa al Mosad y la CIA de organizarlos para provocar una guerra

MIKEL AYESTARANJerusalén

Estados Unidos e Irán, de nuevo, cara a cara. Washington y Riad acusan a Teherán de planificar y ejecutar los ataques contra petroleros en el Golfo de Omán y el secretario de Estado, Mike Pompeo, mostró un vídeo para corroborar esta acusación. El Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses difundió unas imágenes en las que, según su versión, efectivos de la Guardia Revolucionaria se acercaban al petrolero Kokuka Courageous para retirar una mina que no había explotado. Los iraníes lo niegan, hablan de «desinformación», «iranofobia» y apelan a teorías conspirativas. En medio del cruce de acusaciones, la tensión se acentúa después de seis ataques a barcos en un mes, el precio del crudo sube un cuatro por ciento y el cielo en la región se tiñe del gris, casi negro, de la enorme columna de humo del incendio provocado por la explosión de ayer en uno de los buques.

Lugar en el que sufrieron el ataque los petroleros en el Golfo de Omán.
Lugar en el que sufrieron el ataque los petroleros en el Golfo de Omán.

La investigación sobre los daños sufridos por los petroleros 'Front Altair' y 'Kokuka Courageous' en el Golfo de Omán está abierta, aunque para Estados Unidos y Arabia Saudí no hay dudas sobre quién es el responsable de unas acciones que «suponen una clara amenaza para la paz y seguridad mundiales», según Pompeo. El alto diplomático iraní Hosein Amir Abdolahian respondió de forma inmediata al secretario de Estado vía Twitter y apuntó a que «los principales sospechosos de hacer insegura la exportación de petróleo en el Golfo Pérsico son el Mosad y los servicios de inteligencia de Estados Unidos. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein apoyan de forma estúpida el estallido de violencia en la región». El portavoz de Exteriores, Abbas Mousavi, mostró su «preocupación por los sospechosos incidentes relacionados con dos barcos relacionados con intereses japoneses que se produjeron al mismo tiempo que el primer ministro de ese país estaba reunido con el Líder de la Revolución», en alusión al viaje oficial del Shinzo Abe a Teherán para llevar un mensaje de Donald Trump a Alí Jamenei.

Después de años peleando de forma indirecta en Líbano, Siria o Yemen, Irán y Arabia Saudí, principal aliado de Estados Unidos en la región y su gran comprador de armas, parecen haber trasladado sus diferencias al Golfo. Desde que Donald Trump decidiera romper el pacto nuclear y volver a imponer sanciones a Irán, ha ido aumentado la presión en torno a la república islámica desde distintos frentes, no solo el económico. El Estrecho de Ormuz y el Golfo de Omán son un punto estratégico clave para la economía mundial porque por allí discurre una quinta parte del crudo que se consume en el mundo. Un punto tan estratégico como sensible y en el que ha aumentado la inestabilidad a base de ataques a petroleros conforme ha crecido la presión sobre Irán. Las voces pro iraníes piensan que es un montaje enemigo para provocar una operación militar a gran escala, como ocurrió con las inexistentes armas de destrucción masiva en Irak; los adversarios de la república islámica, sin embargo, hablan abiertamente de operaciones iraníes para chantajear a la comunidad internacional a base de unos atentados que tienen un efecto global por su impacto en el mercado energético.