Crisis política y social

Las violentas protestas en Haití dejan al menos una decena de muertos

Un niño se dispone a lanzar una piedra en las protesta en Puerto Príncipe./Agencias
Un niño se dispone a lanzar una piedra en las protesta en Puerto Príncipe. / Agencias

Manifestantes toman las calles de Puerto Príncipe para reclamar la renuncia de Jovenel Moise, presidente del segundo país más pobre del mundo

ANJE RIBERA

Una semana de protestas para reclamar la renuncia del presidente, Jovenel Moise, ha sembrado de violencia Haití, el segundo país más pobre del mundo. Las manifestaciones que cada día toman las calles de la capital, Puerto Príncipe, han provocado al menos una decena de muertes en violentos enfrentamientos entre jóvenes y policías, que responden a tiros a los lanzamientos de piedras en los alrededores del Palacio Nacional. Estas marchas han sido convocadas por el Sector Democrático y Popular, movimiento integrado por líderes de partidos de oposición y por grupos populares.

Ante el panorama de incertidumbre e inseguridad que vive la nación y en medio del caos de las últimas horas, muchas embajadas, entre ellas la de España, mantienen suspendido el servicio consular, mientras que otras fueron clausuradas ante el temor de asaltos.

Las escuelas permanecen cerradas, mientras que el transporte público es prácticamente nulo, al igual que la actividad comercial. Durante estos días de manifestaciones muchos negocios y estaciones de combustibles han sido saqueados, y vehículos públicos y privados quemados, agravando la situación de inseguridad en la empobrecida nación caribeña.

Moise sigue atrincherado y se niega a contestar a los numerosos llamamientos de diálogo. Sin embargo, la situación puede cambiar en las próximas horas porque el primer ministro, Jean Henry Céant, ha convocado un consejo de ministros para hoy, mientras que el ministro de Exteriores, Edmond Bocchid, se encuentra en Washington para discutir la situación con el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton.

Hasta ahora el único pronunciamiento de la comunidad internacional llegó el fin de semana a través del Core Group, integrado por el representante especial adjunto del Secretario General de las Naciones Unidas, los embajadores de Alemania, Brasil, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, la Unión Europea y el representante especial de la OEA, quien llamó a un diálogo para buscar una solución a la crisis política y económica.

El acuerdo entre Gobierno y oposición parece imposible. Assad Volcy, uno de los líderes de los manifestantes, señaló ayer que «no hay marcha atrás. Tenemos que resolver el problema de la desigualdad y el hambre». «Es el fin de un sistema que quiere acabar a toda una generación», añadió. Por su parte, Youri Latortue, un antiguo aliado de Jovenel Moise, llamó al gobernante a dimitir «para evitar el caos y más sangre».

Las protestas se producen en medio de una severa crisis económica, que se agravó este año por una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, y por la crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina. La economía de Haití, donde más de la mitad de los diez millones de habitantes sobrevive con menos de dos euros diarios, creció apenas 1,4 % en 2018, una de las más bajas de la región y muy por debajo del 2,2 % que se pronosticó a principios del pasado año y que después fue reducido al 1,8 %.