Corazón transforma la estética del vino en una creación musical en el Museo Vivanco

Corazón se deja retratar frente al mural que anuncia la exposición con sus creaciones./Vivanco
Corazón se deja retratar frente al mural que anuncia la exposición con sus creaciones. / Vivanco

Veinte creaciones del diseñador y artista plástico madrileño se exponen hasta junio en las instalaciones del complejo de Briones

ROBERTO RIVERA

La obra de Alberto Corazón (Madrid, 1942) se convierte en plena vendimia, y en el Museo Vivanco, en «una explosión sensorial» íntimamente relacionada con el mundo del vino. El artista, famoso por haber diseñado logotipos tan reconocibles como el del tren de Cercanías de Renfe, el teléfono Domo, la Casa de América, el Gobierno de La Rioja o los libros de texto de la antigua EGB, demuestra en la sala de exposiciones temporales del complejo de Briones que es, además, «un pintor energético, vital y atrevido con los colores, pero capaz de usar el blanco y negro como expresión íntima del silencio y la belleza».

La polifacética personalidad del artista plástico, Premio Nacional de Diseño en 1989, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Real Academia de Gastronomía, se expresa con libertad en la muestra 'Vivanco Suite' que reúne sus pinturas y grabados y podrá visitarse hasta junio de 2020.

El creador madrileño, para quien «observar y escuchar es parte esencial del proceso creativo, muestra su visión de la naturaleza, de las hojas de la vid, de las cepas, del cambio de tonalidades según la época o de los elementos inequívocos del vino». Y al mismo tiempo «posa su mirada sobre la obra de otros pintores que se acercaron al universo del vino, desde Caravaggio a Morandi», como si se tratase, remarca la presentación de la muestra, «una suite musical que se compone de movimientos instrumentales breves» para mostrar al espectador «un relato gráfico de veinte piezas que alternan la vitalidad colorista y la quietud monocromática» con las que celebra la cultura del vino.

«Éste es el ambiente positivo que genera la obra creada 'ex profeso' para Vivanco por Alberto Corazón», resumían los promotores de esta convocatoria inaugurada por Rafael Vivanco, enólogo de Bodegas Vivanco; Santiago Vivanco, presidente de la Fundación y Experiencias Vivanco; y Eduardo Díez, director de Enoturismo y del museo riojalteño.

'Vivanco Suite' nace del conocimiento de la historia del arte que posee Corazón. «Cada época y cada escuela tiene su bodegón, casi como un ejercicio emblemático», asegura el diseñador en el catálogo creado para esta exposición, con textos de Santiago Vivanco y del historiador del arte Valeriano Bozal.

El artista reúne ese caudal en una veintena de obras que exploran, cómo otros representaron el mundo del vino en sus bodegones, para después someterlo a su propio proceso de reinterpretación. «Fruto de estas miradas surgen obras como 'A propósito' de Malevich, con una leyenda donde se puede leer: «Taberna constructivista Vivanco' bajo una mesa con botellas geométricas e intensos vasos rojos de vino».

Esos 'a propósito de' se extienden a artistas como Morandi, Matisse, Torres-García o Caravaggio. «Para esta exposición en el Museo Vivanco he querido hacer un repertorio de diferentes modos de pintar estas naturalezas, que no son sino diferentes modos de entender el bodegón».

Se plasman en obras como 'Horizonte con uvas' u 'Hoja-Parra-Viento', ejecutados con «pinceladas densas, sugerentes, que estallan en una algarabía de color». Aunque su genio creativo también se exprese en lo que denomina 'bodegones mínimos', «gestuales, rápidos, sin planificación que responda a una conexión instantánea entre mano y cerebro, superficies que son tanto dibujo como pintura», escribe.

Esa conexión entre mano y cerebro es, de suyo, una constante en la vida de un artista que «sigue escribiendo sin la mediación de una máquina y que a veces busca la penumbra para activar los resortes secretos de su creatividad», destaca la organización.