Iglesias defiende en Bilbao el derecho a decidir y el sentimiento nacional vasco

Pablo Iglesias visitó este sábado el barrio bilbaíno de Otxarkoaga, donde la abstención supera el 50%./Jordi Alemany
Pablo Iglesias visitó este sábado el barrio bilbaíno de Otxarkoaga, donde la abstención supera el 50%. / Jordi Alemany

Denuncia la «estafa» de los gobiernos de PP y PSOE y pide al electorado que se active para que España «no quede dominada por fachas»

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

Pablo Iglesias visitó este sábado el País Vasco por segunda vez en una semana. De celebrar el día de la República el pasado domingo en Eibar a pasar el Sábado de Gloria en el humilde barrio bilbaíno de Otxarkoaga. Ni los más viejos del lugar recordaban la presencia de un candidato a la presidencia del Gobierno. El secretario general de Podemos congregó a unas 900 personas en un mitin de gran carga social y aroma a Aberri Eguna. Iglesias defendió el derecho a decidir y el sentimiento nacional vasco en una España confederal. «Hablar de democracia en el siglo XXI es hablar de democracia compartida», reclamó.

Unidas Podemos busca desesperadamente activar al electorado vasco, uno de sus mayores graneros de votos, para contener la fuerte caída que le otorgan las encuestas en el territorio. Por eso la insistencia de Pablo Iglesias, que, por citar algunos lugares, esta campaña electoral no ha pisado ni Andalucía ni Galicia. Tampoco Barcelona, a donde tiene previsto desplazarse el miércoles. La inusual elección de Otxarkoaga tiene dos razones: identificar a la coalición que Podemos forma con Izquierda Unida y Equo con un barrio obrero «ejemplo de lucha» e intentar arañar votos en una zona de Bilbao en la que la abstención supera el 50%.

Ante un nutrido grupo de simpatizantes, que no pararon de ondear banderas y vociferar que «sí se puede» encaramar a Iglesias a La Moncloa, y decenas de curiosos, el líder de Podemos advirtió de que la inminente cita con las urnas va más allá de la designación de un presidente. «Son unas elecciones constituyentes que dilucidarán las grandes crisis del país». La primera, según Iglesias, es la del modelo territorial y el encaje de Euskadi y Cataluña. Y ahí, la coalición que lidera el partido de los círculos se reivindica como la alternativa que «asume la diversidad nacional frente a proyectos reaccionarios que quieren acabar con el autogobierno», en alusión a la recentralización que plantearían PP, Ciudadanos y Vox.

«Proyecto de vida de mierda»

Aunque Iglesias lamentó la «estafa» que han supuesto los sucesivos gobiernos de Rajoy y Sánchez y reclamó «una oportunidad» para que Podemos aplique sus recetas evitando que España «quede dominada por los fachas» tras el 28-A, lo cierto es que la crítica política fue ayer de perfil bajo. Mínima alusión a los debates televisivos –«algunos no quieren ir, solo hacer la media de lo que dicen las encuestas», reprochó a Sánchez– y muy poco más.

Porque el mensaje lanzado a los vecinos de Otxarkoaga fue el de que España necesita un cambio que acabe con la diferencia de clases. En un alegato con alusiones permanentes al ecologismo y el feminismo, Iglesias anunció que, si gana las elecciones, intervendrá el mercado de la vivienda para frenar la escalada de precios, creará una empresa pública para contener el coste de la luz y equiparará las pensiones al IPC «por ley».

Con el candidato de Unidas Podemos comparecieron ayer buena parte de los candidatos vascos de la coalición para el 28-A y sus líderes en Euskadi. «Somos los únicos que podemos impedir que el PSOE conforme ese gobierno paripé que busca con Ciudadanos», reivindicó el secretario general de Podemos en Euskadi, Lander Martínez. Junto a él, el cabeza de lista por Bizkaia al Congreso, Roberto Uriarte, lamentó el «proyecto de vida de mierda» que supone el capitalismo y calificó la brecha social como «una de las peores lacras del mundo».