No podemos perder talento

Juan Carlos García
JUAN CARLOS GARCÍAPresidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Álava

La economía vasca va mejorando, lentamente, pero creciendo. No en vano, la tasa de paro en Euskadi se situó en el tercer trimestre de este año en el 9,5%, por debajo del umbral del 10% por primera vez desde el inicio de la crisis. Estos datos son inapelables. La economía vasca ha creado empleo, de forma que en menos de cinco años hemos vuelto a los niveles de empleo previos a la crisis, se mida como se mida éste. Además, el PIB vasco creció también un 2,6% en el tercer trimestre.

Esta mejoría en los principales indicadores económicos ha servido, sin duda, como palanca para reactivar la actividad económica y empresarial del País Vasco. Las grandes empresas, pero también las pymes, han conseguido recuperar, en parte, su músculo financiero, lo que ha ayudado a impulsar también la recuperación de la economía vasca, en la que la pyme, hay que recordarlo, tiene un enorme impacto. No en vano, en Euskadi, hay más de 200.000 pequeñas y medianas empresas, que suponen el 99% del tejido empresarial vasco y que generan, por sí mismas, el 70% del empleo.

Así pues, en términos cuantitativos, la mejoría es un hecho. Ahora bien, todavía existe un amplio margen de mejora que sería deseable que se produjera más pronto que tarde. Y el mercado laboral vasco avanza con paso firme en este sentido. Si bien es cierto que, a día de hoy, lograr un contrato de trabajo indefinido en el País Vasco cuesta casi tres años, también lo es que la contratación indefinida apunta a un nuevo récord en Euskadi en 2018. Hasta septiembre de este año se firmaron 12.000 contratos fijos más que en 2017 y se podría superar el máximo anual de 2006. Y un dato más: un 9% de los empleos que se han generado en lo que va de año tenía carácter indefinido, que es el porcentaje que había justo antes del estallido de la recesión.

Por ello, sería muy conveniente seguir profundizando en la modificación de la legislación laboral para mejorar la calidad del empleo y la adaptación al mercado de trabajo tanto de trabajadores como de empleadores. Porque las empresas y los empresarios aspiramos siempre a asegurar la continuidad y estabilidad del empleado como garantía para no perder el talento y el know-how, un extremo que no podemos ni debemos permitirnos.

Asimismo, creo también necesario continuar con la mejora de aquellos aspectos que dan estabilidad e impulso al empleo a medio y largo plazo: mejorar el modelo educativo desde un consenso lo más amplio posible que aúne las voluntades de todos los grupos políticos junto con las de los agentes implicados y con proyección en el tiempo; mejorar el peso del sector industrial en la economía basado en la tecnología y en la innovación, y, finalmente, seguir insistiendo en la mejora de la regulación laboral para empleados y empresarios, que no sea un límite para el empleo.

Ciertamente no es fácil y no puede haber relajación en algo tan importante como es el acceso a un empleo, que es un derecho y un deber de todos y cada unode nosotros.

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