Empresas con buenos principios

Empresas con buenos principios

Las firmas apoyadas por el Ministerio de Industria a través de los créditos a la innovación de Enisa tienen un porcentaje de supervivencia en los primeros años de actividad del 66%

IRATXE BERNAL

A Enisa le salen las cuentas. O mejor dicho, le salen a muchas de las empresas que han logrado alguno de los créditos participativos de esta entidad dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para poner en marcha algún proyecto innovador. Según el último balance de esta sociedad pública, contraponiendo sus resultados a los obtenidos por firmas de sectores, edades y tamaños similares que no han contado con su apoyo, las compañías que sí han recibido alguno de sus créditos participativos cuentan con 7,8 trabajadores más como media y además, entre las que han solicitado esas ayudas para iniciar su actividad, el porcentaje de proyectos que lograr sobrevivir a los primeros años de vida es del 66% frente al ratio habitual, calculado entre un 50 y un 46%

Desde hace seis años, Enisa realiza este informe para evaluar el impacto económico de sus inversiones. Como en ediciones anteriores, el nuevo estudio ha sido realizado bajo la dirección de José Martí Pellón, catedrático de Economía Financiera de la Universidad Complutense de Madrid y, aunque se publica ahora, los datos que analiza son los de las empresas que recibieron ayudas entre 2005 y 2014. A estas firmas se les ha realizado un seguimiento desde el año anterior a la inversión hasta 2016 analizando la evolución de su plantilla, ventas, resultado bruto, activos totales y activos inmateriales a partir de los datos contables que tienen obligación de presentar al Registro Mercantil.

Durante ese período, la sociedad pública concedió 3.506 préstamos por un total de 571,8 millones de euros. Las líneas de actuación más demandadas fueron las dedicadas a jóvenes emprendedores (1.612 créditos que suman 75,9 millones de euros), pymes (319,2 millones en 1.194 préstamos) y empresas de base tecnológica, con 645 ayudas aprobadas por un importe total de 149,3 millones de euros. El 69,3% de las empresas recibió su primer crédito cuando estaba en etapas iniciales, aunque las empresas en expansión fueron las destinatarias del 53% del volumen total de las ayudas.

Como varias de las empresas recibieron más de un préstamo, Enisa se ha centrado su análisis en un grupo de 2.580 que, en su conjunto, «registraron un incremento medio positivo en todas las variables». Este crecimiento perduraba al término del período estudiado (2016), pero fue especialmente visible durante los tres años siguientes a la concesión del préstamo. Y, aunque también duplicaron los valores medios en ventas, margen bruto y activos totales, el dato más destacado es el del empleo; estas firmas crearon 13.290 puestos de trabajo netos hasta finales de 2016 (un 41% más que antes de recibir el préstamo) con un incremento medio de 5,3 trabajadores. Hay que matizar que en el grupo de empresas analizadas hay 92 que «mostraron una evolución sobresaliente» y crearon hasta 2016 7.628 nuevos. Es decir, con una media 83 por cada una de ellas.

En relación con el grupo de control de empresas no apoyadas por Enisa, hasta el tercer año, los valores medios de todas las variables de las empresas que recibieron créditos estaban significativamente por encima en el número de empleados (5,8 trabajadores más), en las ventas (210.000 euros más) y en los activos inmateriales (368.000 euros más). Llevando el análisis hasta el año 2016, esas diferencias se elevaron hasta 7,8 trabajadores más y 636.000 euros más en activos inmateriales.

Claro que la ayuda de Enisa no garantiza el éxito empresarial y en el grupo analizado también hay 871 firmas que no tenían continuidad a finales de 2016. Esto supone un 33,8% del total, cifra que, según el documento, está muy por debajo del porcentaje de fracasos es habitual en empresas en etapas iniciales de los proyectos empresariales, calculado entre un 50 y un 64%.

En relación con el coste de las ayudas, de los 571,8 millones comprometidos, en octubre de 2018 ya se habían recuperado 305,4 millones (53,4%) por reembolsos del principal (del total percibido), sin contar con otros ingresos derivados de intereses, participación en beneficios y comisiones de cancelación anticipada. «En términos de coste-beneficio, puede valorarse como muy positivo el impacto global de los programas de préstamos analizados. A modo de referencia, se estima una inversión en préstamos de 41.000 de euros por empleo creado hasta 2016, que se reduce hasta 20.000 si se computa lo recuperado solo por reembolso del principal», asegura el informe. El texto también señala que los créditos de Enisa han tenido «un efecto multiplicador de la inversión en activos totales de 3,5 veces el importe prestado si se toman en cuenta los valores al tercer año (que aumenta hasta 7,4 veces con datos hasta 2016) y de 0,8 veces sobre los activos inmateriales con datos hasta el tercer año, que aumenta hasta 2 veces si se consideran los datos hasta el final del período.

Pese a su popularidad ha llegado vinculada a la financiación de 'startups' como Cabify, Ecoalf, Waki TV o la vasca MásMóvil, Enisa (siglas de Empresa Nacional de Innovación SA) inició su actividad inversora en 1982 tomando participaciones accionariales de las empresas. Los informes de seguimiento toman como referencia el año 2005 porque durante ese ejercicio pasó definitivamente a apoyar a las nuevas firmas con la concesión de préstamos participativos.

Para este ejercicio cuenta con 98,5 millones para la financiación de pequeñas y medianas empresas, una partida con la que espera dar cobertura a cerca de 600 «proyectos de innovación o crecimiento transformador» puestos en marcha por pymes». Las ayudas concedidas por esta entidad van desde los 25.000 euros al millón y medio millón, fondos que se gestionarán a través de los préstamos participativos . Estos préstamos, una fórmula a medio camino entre la inyección de capital por parte de un inversor privado y el préstamo bancario, se distribuyen actualmente en tres líneas de financiación dirigidas a jóvenes que hayan constituido su empresa en los últimos dos años, emprendedores de más de 40 años y pymes en crecimiento.

Según datos de la propia Enisa, las operaciones aprobadas a través de estas líneas de crédito en 2018 fueron 534 (el 48% de los solicitados), con una inversión total de 74,5 millones de euros, unas cifras que elevan su cartera histórica a más de 5.900 préstamos desembolsados por un importe total superior a los 910 millones de euros. La ayuda media fue de 140.000 euros.