Alcoa aplaza a julio sus despidos masivos en Avilés y La Coruña

Trabajadores de la planta de la multinacional Alcoa en La Coruña se concentran a las puertas de la factoría. / Cabalar (Efe)

El acuerdo entre la multinacional y los sindicatos asegura una salida laboral para el 57% de la plantilla, pero los 268 trabajadores restantes mantienen la incertidumbre

ANTONIO BOTIJA

La multinacional estadounidense Alcoa y los principales sindicatos alcanzaron este miércoles un pacto que aplaza la ejecución de los expedientes de regulación de empleo (EREs) de sus plantas de producción de acero en Avilés y La Coruña, al menos hasta el 1 de julio. El acuerdo fue aplaudido por el Gobierno y la Junta del Principado de Asturias, al «ganarse tiempo» -reconocieron las centrales- para «permitir una salida a un problema industrial, territorial y laboral estratégico», como lo definieron desde las administraciones.

Sin embargo, desde la Xunta de Galicia se demandaron al Ejecutivo central «respuestas concretas» para garantizar la continuidad de las fábricas más allá de ese plazo. Y es que si para el 30 de junio no hay un comprador, solo poco más de la mitad de sus empleados (355, el 57%) tendrían garantizada una salida laboral, bien manteniendo su empleo -en las fundiciones aunque habrá recolocaciones en otros centros-, bien en prejubilaciones con hasta el 78% del salario.

Para los 268 trabajadores restantes no se ha logrado cerrar una alternativa aún y el Gobierno solo se compromete al «máximo esfuerzo» para ello, pese a que los sindicatos esperaban «un compromiso más contundente». De no lograrlo, pasarían a cursos de formación para «mejorar su empleabilidad», según señaló la secretaria de Estado de Empleo, Yolanda Valdeolivas.

A su vez, el secretario general de Industria, Raúl Blanco, insistió en que seguirá trabajando por «el mantenimiento de las capacidades industriales y la búsqueda activa de un inversor, la atracción de proyectos» y la conservación del «mayor número de puestos de trabajo asociados a estos proyectos».

 Precisamente esa falta de garantías de empleo para toda la plantilla ha llevado al sindicato CIG a no suscribir el acuerdo porque a su juicio implica «pactar ya las condiciones de los despidos», mientras desde CC OO y UGT -impulsores del pacto- reconocieron su malestar por tener una promesa «tangible» del Gobierno y esperaran «a ver qué dicen» en las próximas semanas.