Nadal mete presión a Federer

Nadal, tras ganar el US Open./REUTERS
Nadal, tras ganar el US Open. / REUTERS

Con 19 Grand Slams se pone a uno de Federer en la lucha por ser el mejor tenista de la historia

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Rafa Nadal añadió esta madrugada otro diamante a su extensa colección de gemas del circuito de la ATP. La victoria sobre Daniil Medvedev es algo más que un título, porque mata tres pájaros de un tiro: le da a sus 33 años el cuarto US Open, agranda su leyenda -si es que eso es posible- y le mete en la pelea por ser el mejor tenista de todos los tiempos. Porque suma su decimonoveno gran título -tiene 12 Roland Garros, 4 Open USA, 2 Wimbledon y 1 Open de Australia-. A uno de Roger Federer, que suma 20 - 8 Wimbledon, 6 en Australia, 5 Open Usa y 1 Roland Garros-.

El duelo entre ambos -Nadal supera al suizo en Masters 1000, 34 frente a 28- es un serial que la ATP sirve por capítulos desde hace tiempo, algunos creen que demasiado, y al que se suma el serbio Novak Djokovic como tercer y más que destacado protagonista (tiene 15 Grand Slam y 33 Masters 1000). Es algo así como 'Juego de Tronos', pero a raquetazos, y todo apunta a que, tras el US Open 2019, vienen los episodios más interesantes. Pero no sólo eso, sino que el peso del guión va a recaer sobre Nadal, probablemente el mejor deportista español de la historia, cuya carrera es un tratado de superación, y que en adelante encara otro difícil reto, un desafío del que da fe que renunciara a competir en Cincinnati para rendir al máximo esta semana en Nueva York.

Para especular sobre qué impulsa a Nadal en esta etapa de su carrera y de su vida no hay más que ver la cara de póquer que pone Federer cuando la prensa especializada le pregunta qué va a hacer con la suya, mientras que su gran adversario se ha marcado una temporada de ensueño, proyecto del que, por cierto, avisó desde el principio. «Mi objetivo es ser feliz haciendo lo que hago», confesó el mallorquín en enero pasado poco antes del Open australiano. Djokovic le tumbó en Melbourne, pero después el de Manacor ha encontrado buenas razones para sonreír. Dos Masters 1.000, los de Roma y Montreal, y los dos Grand Slam, París y Nueva York, confirman que le queda abundante munición, parte de la cual ha quemado generosamente esta noche.

La edad juega a favor

Sobre lo que puede pasar el año próximo, quién lo sabe. Lo único cierto acerca de las intenciones de Nadal no lo han desvelado los informadores deportivos, sino la revista 'Hola', que a comienzos de este año, cuando el tenista incidía en sus proyectos de felicidad, informaba de que se iba a casar este otoño con Xisca Perelló; con esa mujer con la que mantiene un noviazgo que va para 15 años, más o menos el tiempo de su idilio con Roland Garros.

A Nadal le gustan los niños, eso es lo que dijo, pero ya tiene otros doce de su relación paralela con el público de París. Esa docena de triunfos en la Ciudad de la Luz que representa un logro extraordinario y casi merece que los franceses acaben dando a su torneo el nombre de Rafa. Nadie superará lo que ha hecho en la pista Philippe Chartrier, al menos en esta galaxia. Y si llega a igualar a Federer e incluso a rebasarlo en 'Grand Slam', la galaxia verá nacer otra estrella. A su favor juega la edad, el mallorquín tiene 33 frente a los 38 del suizo. Pero no hay que olvidarse de un Djokovic que tiene 32 años. La batalla continúa. La emoción está servida.

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