MUERTE EN EL FRONTÓN

MUERTE EN EL FRONTÓN
TINO REY

En el juego de pelota, sobre todo en las modalidades de largo (cesta, pala, remonte) el peligro rondaba constantemente sobre la cancha. No hay que olvidar que la pelota adquiere una velocidad sideral. El expuntista vizcaíno, Ibon Aldazabal, de Berrriatua, cuando expiraba el pasado siglo lanzó la pelota a más de 188 milllas de velocidad (302 km/h) batiendo el récord Guinness.

Muertes, que arrugaron el alma de los pelotazales, se han producido muchas veces por el impacto de la pelota en la cabeza de un pelotari. Donde más sucesos han acontecido ha sido en los Jai Alais, cuando no se utilizaba el casco protector y se jugaba a pecho descubierto. Y es que aunque parezca mentira a mediados del siglo XX vestirse de blanco era un reto a la dama de negro, en aquellos frontones largos y ariscos.

En el frontón de México murió el puntista Alfonso Olaquiaga -Alfonsito- por un pelotazo que le propició Altamira. En Milán el guipuzcoano Odriozola dejó de existir por un envió de Daniel. En Cuba pereció Cubota alcanzado en la cabeza por Pascau, en Cienfuegos. En Miami también se produjo un desenlace funesto que afectó al criollo Ramos, por un terrible pelotazo de Agustín Esquive.

El episodio más trágico y conmovedor de la historia es el que protagonizó el padre de Irigoyen. En un partido le tocó vivir una dolorosa experiencia. Tuvo la fatalidad de pegarle un pelotazo mortal a Madariaga, que era su amigo más íntimo de los que tenía censados. Cuando se certificó su muerte juró no volver a ponerse nunca más la cesta, y así lo hizo.

En la modalidad de mano no hay datados sucesos mortales. Sin embargo, yo he visto a lo largo de mi andadura por los frontones impactos que me han puesto los pelos de punta. Chocar la pelota contra a cabeza de un jugador y el sonido asemejarse al de un trueno fatídico. Conclusión: en el frontón también se moría