El Manomanista volverá a repetir campeón seis años después

Urrutikoetxea e Irribarria, durante la final de 2016 disputada en el frontón Bizkaia./josé mari lópez
Urrutikoetxea e Irribarria, durante la final de 2016 disputada en el frontón Bizkaia. / josé mari lópez

Urrutikoetxea e Irribarria tienen la oportunidad de sumar su segundo título y reivindicar su sitio por las cualidades que atesoran

JUAN PABLO MARTÍN

El Manomanista repetirá ganador tras seis años de que la txapela más grande no tuviera un dueño fijo. Urrutikoetxea o Irribarria volverán a subirse al cajón más alto del podio el próximo día 2 de junio en el Bizkaia y sumarán su segundo entorchado en un campeonato que, por el estilo de juego de aire que se impone hoy en día, ha visto abierto su abanico de aspirantes en la últimas ediciones. Desde que el relevo generacional de la pelota viene pegando fuerte y las dos estrellas que dominaban el panorama de los frontones vieron cómo se ponía en entredicho su hegemonía, pocos pensaban que se pudiera producir semejante revolución. Hasta el punto de que el de Zaratamo y el de Arama vuelven a reivindicar su sitio en lo más alto. Las cualidades que atesoran les avalan.

Fueron precisamente ellos los que insuflaron savia nueva a una modalidad que desde hace bastantes temporadas esquiva los zagueros y premia a los pelotaris más completos. Olaizola II e Irujo lo fueron en su día, sin olvidar otros nombres como Xala, pero la pelota lleva implícitos otros aspectos que también marcan las pautas en la vida deportiva de sus protagonistas. El de Goizueta se hizo con su último título en el año 2013 tras superar (22-7) a Juan Martínez de Irujo en el último de los clásicos de antaño. Olaizola estuvo en otras dos finales, la última la campaña pasada pero no pudo repetir y, a día de hoy, a sus 39 años, ni él sabe si volverá a participar en un mano a mano. Necesita tiempo para ser de nuevo el que era tras su lesión en el tendón de cuádriceps y ver el nivel que es capaz de ofrecer de cara a la próxima temporada.

Para ambos será el tercer partido cumbre de esta modalidad en los últimos cinco años

En 2014 fue Irujo el que se hizo con el que sería su último título en todo el frontón que le permitió sumar otro triplete, tras imponerse con mucha autoridad (22-9) a Retegi BI en el frontón Atano III de San Sebastián. Nadie se imaginaba entonces que uno de los principales impulsores del estilo de juego que se ha impuesto, anunciaría dos años más tarde su retirada definitiva por una cardiopatía a la que no pudo poner solución.

Fue a partir de entonces cuando se abrió el abanico por que los que estaban llamando a la puerta consiguieron ponerse los galones que, vista su progresión, les tocaban, o por la explosión repentina e inesperada de los jóvenes valores. Urrutikoetxea fue el primero de ellos. El título provocó que el vizcaíno se solidificara entre los grandes y comenzara su cosecha.

Desde que ganó su último Manomanista en 2013 ha estado en otras dos finales pero no ha podido vencer

El campeón más joven

Irribarria hizo su aparición de forma sorpresiva en 2016 y truncó la racha del vizcaíno. A sus 19 años fue el campeón más joven de la historia, y muchos auguraban que iba a ser capaz de coleccionar un buen número de trofeos. Llegó a la final de la temporada siguiente, pero al igual que le ocurrió al de Zaratamo, no pudo revalidarlo porque se cruzó en su camino un Bengoetxea VI impecable que rompió todos los pronósticos y consiguió escenificar en la cancha de Miribilla la fórmula para domar a un pegador. Fue un veterano con muchas tablas, un especialista en el enredo, el que demostró que era posible romper los pronósticos y volver por la puerta grande después de que en 2008 se llevara su primer entorchado frente a un zaguero como Barriola.

Y cuando parecía que la lista de candidatos estaba cubierta, el año pasado Altuna III también rompió una lanza a favor de los más habilidosos y se coronó como manomanista. En esta edición hubo más candidatos como Ezkurdia y Elezkano II, dos pelotaris que repetían semifinales, pero se han encontrado con dos huecos demasiado duros de roer. Urrutikoetxea e Irribarria han vuelto a imponer su ley, cada uno a su manera, y tienen en su mano la posibilidad de conseguir su segunda txapela y poner se la altura de Ogueta, Arriaran II o Arretxe en cuanto a títulos hace referencia.