«Me gusta pasear en piragua y no estar todo el día entrenando; era obsesivo»

David CAl, que trabaja en el servicio de deportes de la UCAM, posa con una piragua/martínez bueso
David CAl, que trabaja en el servicio de deportes de la UCAM, posa con una piragua / martínez bueso

Invitado el sábado a la entrega de premios de la regata de la Ría, el español con más medallas en las olimpiadas cuenta cómo se ha reconvertido fuera de la competición

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

El expiragüista David Cal (Pontevedra, 1982) es el invitado de excepción de la BBKayak, regata que disputa el sábado en la Ría de Bilbao y que, en su tercera edición, ya es una de las pruebas estatales con más competidores federados. El olímpico más laureado de España, con un oro y cuatro platas en tres olimpiadas, se confiesa «sorprendido» por el poder de convocatoria de la capital vizcaína, adonde acudirá para entregar los premios en el Museo Marítimo. Aún no le ha vuelto esa «fiebre» de entrenar que se apodera de los veteranos cuando redescubren las palas, pero no descarta volver a empuñarlas. «Dejemos que pase el tiempo».

- Pruebas como la de Bilbao ganan cada vez más adeptos. ¿Tan buena salud tiene el piragüismo?

- No tengo datos, pero me gustó que hace diez años se creara la categoría de veteranos. Gente que no competía porque no tenía posibilidades en la absoluta retomaba la actividad. El piragüismo en su conjunto ha tomado impulso.

- ¿Cómo ha sido su transición a esa condición de veterano?

- Me retiré un poco más tarde de los Juegos de Londres (2012). Estuve dos años más en Brasil, preparando los de Río (2016), pero ya los vi desde la grada. Entonces me pregunté qué iba a hacer con mi vida, porque mi única actividad había sido remar y remar. Había permanecido quince años fuera de casa, apartado de mis amigos... Cuando regresas te das cuenta de que ellos van haciendo su vida y tus recuerdos de la juventud no coinciden. No me veía en Galicia y surgió una oportunidad en la UCAM (Universidad Católica San Antonio de Murcia). Estoy en el servicio de deportes desde hace tres años y medio. Muy a gusto.

- Al retirarse confesó que las sesiones de preparación degeneraron en una especie de obsesión.

- Es cierto. Un hobby se transforma en una repetición... Quieres adquirir más nivel y debes meter más y más horas. Deja de ser una diversión y se convierte en un medio de vida.

- Todo tiene un precio.

- Pero tienes que pasar por ahí. Es obsesivo. Me suelen preguntar por qué no seguí en Río, por qué no hice esto o lo otro. Las cosas vienen como vienen. Necesitaba cambiar y fue lo que hice. Me gusta pasear en piragua, no estar todo el día montado en ella.

«En mi última etapa recuerdo que los veteranos practicaban más que los jóvenes»

«Es un tema cultural»

- ¿Le pesa que lo presenten a usted como el eterno gran olímpico?

- Ese tema lo tengo normalizado. Visto desde fuera puede chocar un poco, pero cuando empecé en el piragüismo no pensaba en medallas. Lo que pasa es que alguien tiene que llevarlas. Si el nadador Michael Phelps (el deportista que más medallas ha ganado en la historia de las olimpiadas) tiene 28, por qué yo no voy a tener cinco. Tampoco son tantas. Es cuestión de trabajar y de hacer las cosas bien.

- ¿Cree que los deportistas de élite están reconocidos en España?

- Otros países están más avanzados en ese aspecto. Todo depende de que un deporte se visualice o no. Puede haber competidores muy buenos, pero si los medios no les prestan atención, el público no los conoce. En cambio, si salen en prensa, tendrán reconocimiento. Es un tema cultural.

- ¿Cómo ha evolucionado el piragüismo de élite en España?

- Mis primeros juegos fueron Sydney 2000. Fui de suplente. La verdad es que estábamos muy atrás. Llevábamos desde Los Ángeles 1984 sin conseguir nada y se notaba. En Atenas (2004) vinieron mis primeras medallas, oro y plata. Hubo muchas licencias a raíz de aquellos éxitos. Los chicos quieren ser lo que ven en los medios.

- Luego vino una progresión.

- En 2008 sumé dos platas, y Saúl Craviotto y Carlos Pérez Rial 'Perucho' hicieron oro en K2. El piragüismo iba cogiendo sitio. En Londres 2012 gané una plata y Saúl otra. Y Maialen Chourraut obtuvo un bronce. Fueron mis últimas olimpiadas, porque en Río ya no competí.

- España cosechó los oros de Marcus Cooper Walz, de Maialen y de Saúl y Cristian Toro en K2. Y un bronce de Saúl.

- Fue una pena que Carlos Benavides no se llevara medalla; quedó cuarto en Río y antes en Londres. Como se puede ver, de Sidney a Río la situación fue completamente diferente. Cada uno vive con lo que le toca.

- Ahora son las viejas glorias las que dan proyección social al piragüismo.

- Las medallas generan ilusión, pero competir con gente de tu generación y de tu nivel es una buena idea. Ayuda a que los antiguos piragüistas retomen el hábito de entrenar y echen una mano a los clubes con los chavales.

- Pero esos veteranos, ¿no se pican enseguida y vuelven a pasar del ocio a intentar ser un 'pro'?

- Lo sé por experiencia. En mi última etapa recuerdo que ellos entrenaban más que los jóvenes. Perciben la mejoría y entran en una especie de bucle. Es lógico; de no hacer nada a hacer algo el cambio es sustancial. Van sintiéndose cada vez mejor y se obsesionan.

- Esa reacción le recordará a usted lo que sentía al final de su carrera.

- Todavía no me ha vuelto esa fiebre. Me tengo que dar un tiempo. En unos años me volveréis a ver en una canoa, pero será por placer. A lo mejor lo hago en la Ría, pero dejemos que pase el tiempo. Ojalá sea en el calendario del World Tour (competición internacional de regatas a la que Bilbao aspira a entrar) y que podamos recordar esta conversación.

«Imaginé la foto del Guggenheim invadido por cientos y cientos de palistas»

- La respuesta de los deportistas a la regata de Bilbao está siendo espectacular.

- Calculo que llegarán más de 2.000 personas. No sólo regatistas (1.045 federados), también familiares, amigos... Redundará en beneficio de la ciudad; restaurantes, hoteles...

- ¿Cómo se ha sumado usted a la BBKayak?

-Fue por amistad. Conozco de hace mucho a Joseba Saies (presidente de la Federación vasca). Yo competía con su hijo. Joseba me invitó a venir a Bilbao y sólo hizo falta cuadrar las fechas.

- ¿Qué le sugiere una regata en el corazón de una ciudad?

- Bueno, yo practiqué el piragüismo en un entorno urbano, Pontevedra, en el río Lérez. Cuando Joseba me llamó imaginé la foto del Guggenheim invadido por cientos y cientos de palistas. Fue lo primero que me pasó por la cabeza. Queda por ver si esa imagen que tengo en la cabeza será la del sábado.

- ¿No sería un buen reclamo para incluir a Bilbao en el World Tour?

- ¿Por qué no? Si la ciudad puede recibir a tanta gente, el que su prueba sea joven no debería influir. Animo a los organizadores a intentarlo. Trabajar y hacer las cosas bien da resultado.